Un consumo elevado de alcohol de forma regular es prejudicial para la absorción y aprovechamiento de las vitaminas, especialmente las vitaminas B1B2B6 y B9 (ácido fólico). Además, las calorías ‘vacías’ del alcohol reducen el consumo de alimentos y, con ello, el aporte de vitaminas. En tales casos se necesita un aporte adicional de vitaminas; si bien éstas no pueden solucionar otros problemas resultantes de beber demasiado.