Los consumidores saben muy bien que las naranjas, los limones y los pimientos son Fuentes importantes de vitamina C. Sin embargo, quizá se sorprendan al saber que los productos cárnicos como las salchichas de Frankfurt, el paté de hígado y el jamón cocido también son buenas fuentes de vitamina C.

Este tipo de productos cárnicos curados suelen contener ácido ascórbico o ascorbato de sodio como antioxidantes a fin de asistir al proceso de curado con nitritos. Estos aditivos están etiquetados en la lista de ingredientes bien con los nombres mencionados anteriormente o con él código E300 o E301.

La mayor parte del ácido ascórbico o ascorbato añadido permanece en el jamón o los embutidos después de su fabricación y almacenamiento hasta el final de su vida útil. Por regla general, contienen entre 20 y 25 mg de vitamina C por cada 100 g. Esto significa que, el consumo de un par de salchichas de Viena o de Frankfurt (200 g) proporciona aproximadamente la mitad de la RDA (cantidad diaria recomendada) de vitamina C.