Cuando se descubrió la ‘vitamina A’, la siguiente sustancia activa se denominó ‘vitamina B’. Más tarde resultó que la ‘vitamina B’ no era realmente una sustancia aislada, sino un grupo (‘complejo’) de diferentes vitaminas. Puesto que las letras siguientes ya estaban asignadas, se añadió un número a las diferentes sustancias, obteniéndose los nombres vitamina B1, B2, B6 y B12. Más adelante se descubrieron otras vitaminas B a las que se asignaron sus propios nombres (p. ej., ácido fólico). Los huecos en la numeración se deben al hecho de que varias sustancias a las que inicialmente se confundió con vitaminas fueron eliminadas del complejo.