opinión experta

¿Qué se puede esperar del uso de suplementos dietéticos?

febrero 1, 2014

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Profesor de Bioquímica y Biofísica, Oregon State University, EE. UU.

“El consumo insuficiente y la deficiencia de determinados micronutrientes están extendidos no solo en los países en desarrollo (1) sino también en los países industrializados (2-5). De acuerdo con los resultados de un gran estudio realizado en EE. UU. (estudio NHANES, por sus siglas en inglés), más del 93% de los estadouni- denses mayores de 19 años no cumple las recomendaciones para el aporte dietético (requerimiento estimado medio) de vitaminas D y E, el 61% no las cumple para el magnesio, cerca del 50% para la vitamina A y el calcio, y el 43% para la vitamina C (3). Además de las personas que en general no cumplen las recomendaciones de consumo, los siguientes grupos de personas podrían tener un elevado riesgo de deficiencia de micronutrientes: las mujeres en edad reproductiva (folato, vitamina D, hierro), las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia (vitamina B6, folato, vitamina D, hierro), las personas que consumen menos de 1200 cal/día (varios micronutrientes), las perso- nas obesas (varios micronutrientes), los bebés, niños y adolescentes (vitamina D), las personas de piel oscura (vitamina D), las personas que se cubren la piel por completo o usan en todo momento protector solar (vitamina D), los adultos mayores (vitamina B12, vitamina D, zinc), las personas con un bajo nivel socioeconómico (varios micronutrientes), las personas con síndromes de malabsorción de grasas (vitaminas liposolubles A, D, E y K), las personas alcohólicas (vitamina A, vitaminas del grupo B), las personas fuma- doras (vitamina C y E), los personas veganas y aquellas que hacen un consumo limitado de productos animales (vitamina B12, vitamina D, calcio) y las personas que toman medicamentos que afectan a la absorción y/o el metabolismo de ciertos micronutrientes (p. ej. los inhibidores de la bomba de protones empleados para tratar la acidez pueden afectar a la absorción de vitamina B12 y el uso frecuente de aspirina puede reducir los niveles de vitamina C).


El consumo insuficiente de ciertos micronutrientes puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas tales como enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y cáncer, e igualmente puede estar relacionado con trastornos cognitivos. Se ha conjeturado que, cuando el consumo es inferior a los niveles recomendados, las necesidades a corto plazo de micronutrientes requeridos en las reacciones metabólicas adquieren prioridad sobre las necesidades a largo plazo causando así, con el tiempo, el daño oxidativo acumulativo de algunas macromoléculas (ADN, ARN, proteínas), la reducción de la función mitocondrial y un acelerado envejecimiento celular, aumentando el riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento (6). Por el contrario, el consumo de micronutrientes en los niveles recomendados podría aportar las cantidades suficientes para un metabolismo normal y un consumo superior a estos niveles podría ser necesario para mantener un estado de salud óptimo y prevenir enfermedades crónicas. Dado que muchas personas no cumplen las recomendaciones de consumo, la inclusión de un suplemento de vitaminas/minerales en la dieta diaria podría asegurar que se satisfagan las necesidades de la mayoría de los micronutrientes. Algunos estudios han revelado que las personas que toman un suplemento de vitaminas/minerales diario con las dosis recomendadas de micronutrientes pueden cubrir los vacíos nutricionales a muy bajo costo (7, 8) – la provisión anual de un suplemento de alta calidad puede adquirirse por menos de cinco centavos de dólar al día.

Las funciones biológicas de las vitaminas, los minerales y los oligoelementos son mantener normales la función celular, el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo, principalmente sirviendo como cofactores esenciales o cosustratos en miles de reacciones enzimáticas (9). Diversos estudios observacionales ( estudios prospectivos de cohortes y estudios de casos y controles) y estudios clínicos aleatorizados (RCTs) han examinado si tomar un suplemento de vitaminas/minerales al día puede reducir el riesgo de desarrollar varias enfermedades crónicas. En el año 2006, un congreso realizado por los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. (NIH, por sus siglas en inglés) sobre suplementos de vitaminas/minerales y prevención de enfermedades crónicas concluyó que no había suficiente evidencia para hacer recomendaciones en favor o en contra del consumo de un suplemento (10). Sin embargo, el panel limitó su revisión “basada en la evidencia” a RCTs a largo plazo, ignorando los resultados de otros estudios epidemiológicos así como la investigación bioquímica y mecanicista que sugieren que un aporte adecuado de micronutrientes es esencial para un estado de salud óptimo (11). Si bien los RCTs son considerados el “método de oro” para evaluar la eficacia de los medicamentos, también tienen algunas limitaciones y no son adecuados para estudiar la eficacia de los nutrientes (12, 13). Por ejemplo, los estudios sobre aporte complementario de micronutri- entes comparan los bajos consumos (provenientes de la dieta) con los altos consumos (provenientes de los suplementos) en sujetos que toda su vida han consumido estos micronutrientes. Los estudios clínicos, por el contrario, comparan la ausencia del medicamento con la presencia de éste en sujetos que anteriormente no han sido expuestos a dicho medicamento. Por lo tanto, a diferencia del placebo en los RCTs para medica- mentos, el grupo del placebo en los RCTs para suplementos con micronutrientes no es un verdadero placebo o grupo “no expuesto”. Tal estado libre de nutrientes no es posible en estos estudios y causar deficiencia de micronutrientes en el grupo de control no sería ético. Además, los estudios sobre prevención primaria de enfermedades en los que se da un aporte complementario de micronutrientes se realizan en personas saludables y bien alimentadas, no en individuos enfermos, lo que significa que cualquier efecto causado por el suplemento probablemente sería pequeño y pasarían años, quizás décadas, antes de que pudiera ser observado.

Sin embargo, el RCT más importante sobre suplementos de vitaminas/minerales, realizado en el periodo de tiempo más largo, el Physicians’ Health Study II (PHS II), encontró una significativa reducción del 8% en la incidencia del cáncer en general y del cáncer de células epiteliales, en médicos de sexo masculino, así como una reducción de 12% en la incidencia del cáncer en general excluyendo el cáncer de próstata (14). El PHS II también halló una significativa reducción del 9% en la incidencia de catarata total y nuclear (15). Estos resultados concuerdan con los obtenidos en diversos RCTs (16, 17). Un análisis reciente sobre los beneficios potenciales de los suplementos de vitaminas/minerales en la prevención primaria del cáncer, enfermedades cardiovasculares o en la mortalidad por todas las causas, realizado en adultos con una alimentación sana, concluyó que no existe suficiente evidencia para desmentir un efecto sobre la salud (18). Los investigadores sugirieron la necesidad de realizar estudios futuros con el fin de aclarar si el aporte suplementario de un complejo vitamínico puede resultar más beneficioso en personas cuyo estado nutricional no sea tan óptimo o tengan deficiencias de vitaminas. Las revisiones sistemáticas o metaanálisis de estudios epidemiológicos que evaluaron el aporte suplementario de vitaminas/minerales en la prevención de enfermedades crónicas arrojaron resultados diversos; algunos no mostraron efecto sobre el cáncer de mama ni de próstata (19, 20), otros mostraron un efecto positivo (21, 22) y otros ningún efecto (23). La incoherencia en los resultados de los estudios epidemiológicos, la cual solo puede detectar asociaciones y no establece relaciones de causa-efecto, puede ser parcialmente debida a las amplias variaciones en la composición de los suplementos, la dosis y la duración del uso.

Los suplementos de vitaminas/minerales generalmente se consideran seguros en individuos sanos. El con- sumo excesivo de determinados micronu- trientes puede no ser seguro, aunque las cantidades de micro- nutrientes que suelen contener los suplementos se aproximan o son iguales a los valores diarios. En adultos, los valores diarios de la mayoría de los micronutrientes son considerablemente más bajos que el nivel máximo tolerable de ingesta (UL, por sus siglas en inglés), es decir, el nivel más alto de consumo diario de un nutriente específico que probablemente no presenta riesgo o efectos adversos para la salud en la mayoría de individuos de una edad específica. El consumo a través de alimentos, de alimentos enriquecidos y de suplementos no debería exceder el UL para cada micronutriente. Solo una parte muy pequeña no significativa de los adultos estadounidenses excede el UL de micronutrientes provenientes de la dieta y de los suplementos (3). Las personas que toman medicamentos para tratar ciertas enfermedades deberían prestar atención a las potenciales interacciones de los nutrientes con el medicamento.

Las campañas de educación nutricional aún tienen que convencer a la gente de hacer una mejor elección de sus alimentos: la realidad es que la mayoría de los estadounidenses tienen una dieta densa en calorías y baja en nutrientes, carente de frutas y vegetales (24). En consecuencia, las deficiencias de micronutrientes son generalizadas tanto en EE. UU. como en el resto del mundo. Dado que los hábitos alimenticios son difíciles de cambiar y que algunas personas no pueden permitirse frutas y vegetales ricos en nutrientes, tomar un suplemento de vitaminas/minerales al día es una recomendación razonable para la salud pública. Por definición, éstos son suplementos y han de ser usados para complementar (no para reemplazar) una dieta sana. Consumir una dieta equilibrada es importante para obtener otros nutrientes y sustancias fito- químicas beneficiosas para la salud. Las consecuencias específicas de un prolongado consumo insuficiente de nutrientes son difíciles de documentar y, debido a las razones anteriormente mencionadas, es ilusorio pensar que un RCT a largo plazo pueda proveer una prueba definitiva acerca de si los suplementos son efectivos en la prevención de enfermedades crónicas. Los RCTs a corto plazo en los que se evalúa el daño al ADN, la inflamación, la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico, la presión arterial, la función inmune u otros mar- cadores biológicos intermediarios, así como factores independientes de riesgo de enfermedades crónicas son más prácticos y podrían proveer información sobre este tema.”

Basado en: Frei B. et al. Keep Taking Your Vitamins. The Linus Pauling Institute. Published online December 2013.

referencias

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