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¿Desempeña algún papel la vitamina D en la aparición de la artritis reumatoide?

noviembre 15, 2015

Las personas que padecen artritis reumatoide, una dolorosa enfermedad causada por la inflamación, suelen presentar un bajo nivel sérico de vitamina D. Esta vitamina tiene efectos inmunomoduladores beneficiosos, por lo que la complementación, incluso con dosis bajas, permitiría reducir la dosis del tratamiento convencional de la artritis reumatoide y, por consiguiente, también sus efectos secundarios. Un ensayo muy reciente respalda esta hipótesis.

En las articulaciones sinoviales de los seres humanos hay una capa muy fina de tejido entre la cápsula articular y la cavidad denominada sinovia o membrana sinovial. En las personas sanas, la sinovia secreta líquido sinovial para lubricar y proteger la articulación. La artritis reumatoide (AR) provoca la inflamación de la sinovia, lo que a la larga destruye el hueso y el cartílago que la rodean y causa inmovilidad y dolor agudo. Esta afección tiene una amplia variedad de factores de riesgo: genéticos, ambientales (la ingesta de alcohol y el tabaquismo) y alimenticios.

La forma activa de la vitamina D, la 1,25-dihidroxivitamina D, posee potentes propiedades antiproliferativas, antibacterianas y antiinflamatorias. En una nueva revisión, Jeffrey et ál. han examinado el uso potencial de la vitamina D en el tratamiento y la prevención de la artritis reumatoide (1). Las personas obtienen la vitamina D a través de las fuentes alimentarias o de la exposición a los rayos ultravioleta. En el cuerpo, lasenzimas del citocromo P450 la convierten en la forma metabólicamente activa.

El primer vínculo entre la AR y el nivel de vitamina D se estableció al descubrirse que los linfocitos de los pacientes con artritis reumatoide producían receptores específicos para la 1,25-dihidroxivitamina D. La 1,25-dihidroxivitamina D registra numerosas acciones antiinflamatorias posibles, como respuestas antibacterianas innatas (en neutrófilos y monocitos), efectos en la presentación de antígenos por las células dendríticas y modulación del fenotipo y la función de las células T y B. Se ha demostrado que la vitamina D puede corregir el desequilibrio de las células TH17 y TREG que se produce durante la AR. También mantiene una relación inversa con el nivel sérico de las interleucinas inflamatorias IL-23 y IL-17, habituales en los pacientes de AR. Igualmente, se ha demostrado que la 1,25-dihidroxivitamina D puede reducir la acumulación de células T senescentes que tiene lugar en los pacientes de AR por su menor capacidad para expresar telomerasa. Se cree que la deficiencia de telomerasa tiene potencial como marcador preclínico de AR. Parece razonable que la vitamina D pueda reducir el riesgo de aparición de AR y retrasar su progresión al incrementar la actividad de la telomerasa.

En la actualidad, los datos que relacionan un bajo nivel de vitamina D con el riesgo de aparición de AR no están claros. Sin embargo, sí está claro que los pacientes con AR precoz suelen registrar una deficiencia grave de vitamina D en suero (˂ 10 ng/mL).

En un estudio muy reciente (2), se administró durante 3 meses una alta dosis de vitamina D (60 000 UI a la semana durante las 6 primeras semanas y después 60 000 UI al mes) a una cohorte de pacientes de AR (n=73) con una media de edad de 49 años. Los pacientes ya estaban tratándose con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME) y se les había detectado un bajo nivel sérico de vitamina D (˂ 20 ng/mL) y un índice de actividad de la enfermedad en 28 articulaciones con proteína C reactiva (DAS28-CRP) de más de 2,6. Tras la intervención, el nivel medio de vitamina D en suero había aumentado casi 6 veces, hasta alcanzar 57,2 ng/mL. También se observó una mejora significativa en el estado de las articulaciones, ya que el promedio de DAS28-CRP se redujo de 3,68 (valor basal) a 3,08 (valor obtenido al final de la intervención).

Aunque obviamente queda mucho trabajo por hacer en este terreno, está claro que la vitamina D puede beneficiar a los pacientes de AR gracias a sus efectos inmunomoduladores. Parece que la complementación con dosis bajas de vitamina D en pacientes de AR permitiría reducir la dosis de los fármacos convencionales, con la consiguiente disminución de los efectos secundarios que estos conllevan.

referencias

  1. Jeffery L. E., Raza K. and Hewison M. (2015), “Vitamin D in rheumatoid arthritis—towards clinical application”, Nature Reviews Rheumatology 2015, doi.org/10.1038/nrrheum.2015.140.
  2. Chandrashekara S. and Patted A., “Role of Vitamin D supplementation in improving disease activity in rheumatoid arthritis: An exploratory study”, Int J Rheum Dis 2015, Oct 20th, DOI: 10.1111/1756-185X.12770.