opinión experta

¿Es la suplementación dietética una buena política de seguridad alimentaria?

julio 15, 2012

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The Harvard School of Public Health, Boston, EE. UU.

“Una dieta que incluya muchas frutas, verduras, granos integrales, alimentos con suficientes proteínas y grasas saludables proporcionará la mayoría de los nutrientes necesarios para una buena salud. Para las personas con una dieta equilibrada, los complejos vitamínicos producen poco o ningún beneficio. Pero no todo el mundo logra llevar a cabo una dieta salu-dable. En lo que se refiere a micronutrientes, muchos estadounidenses no alcanzan las cantidades adecuadas, según los criterios establecidos por el Institute of Medicine. Por ejemplo, más del 90% de los estadounidenses no alcanza las necesidades medias estimadas de vitamina D y vitamina E solo con los alimentos (1). Muchas personas de edad avanzada tienen problemas para absorber la vitamina B12 de los alimentos. De hecho, las directrices dietéticas para los estadounidenses publicadas en 2010 recomiendan que las personas de más de 50 años de edad consuman alimentos enriquecidos con vitamina B12 o que tomen suplementos de dicha vitamina (2). Alcanzar un consumo adecuado de folato es especialmente importante para las mujeres que pueden quedarse embarazadas, puesto que un consumo adecuado de folato puede contribuir a disminuir el riesgo de que el bebé sufra defectos en el tubo neural. Por eso, los centros para el control y la prevención de enfermedades recomiendan que todas las mujeres en edad fértil (entre los 15 y los 45 años) consuman 400 microgramos al día de ácido fólico (3).

Algunos científicos opinan que no existen pruebas suficientes para recomendar o desaconsejar el consumo de un complejo vitamínico diario, puesto que no hay suficientes datos procedentes de ensayos aleatorizados controlados (4). Esta opinión es bastante razonable, aunque no muestra mucha visión de futuro, puesto que puede que nunca sea posible llevar a cabo los suficientes ensayos aleatorizados que se alarguen lo bastante en el tiempo para comprobar los efectos de los complejos vitamínicos en el riesgo de cáncer, de la enferme-dad de Alzheimer y de otras enfermedades degenerativas. Las pruebas (desde los estudios epidemiológicos sobre la dieta y la salud hasta los estudios bioquímicos sobre los mínimos mecanismos de las enfermedades) apuntan a que los beneficios para la salud de un consumo adecuado de micronutrientes a través de la suplementación son mayores que el riesgo de sobredosis (5). Como con todo lo que consumimos, la dosis parece ser la clave de que sean beneficiosos o perjudiciales para la salud. Por lo tanto, se deben seguir las recomendaciones oficiales sobre consumo.

Para los consumidores puede ser frustrante tratar de informarse sobre las investigaciones sobre el efecto de la suplementación vitamínica. Varios estudios sobre las mismas vitaminas a menudo dan lugar a información contradictoria. Cuando se observa con detalle el diseño de algunos estudios, a menudo se descubre la causa de las discrepancias y esto ayuda a contextualizar los resultados conflictivos:

  • ¿Qué dosis de vitaminas tomaron los participantes del estudio y durante cuánto tiempo?
    La fuente más clara de hallazgos conflictivos procede del hecho de que distintos estudios prueben distintas dosis de vitaminas y durante distintas duraciones de tiempo. Un ensayo corto con suplementos vitamínicos podría no mostrar ningún beneficio solo porque las enfermedades tardan en aparecer o los efectos protec-tores de las vitaminas no emergen hasta transcurrido cierto tiempo.
  • ¿Quiénes participaron en el estudio y qué tipo de estilo de vida tenían?
    Las características del estilo de vida como la dieta, el tabaquismo y el ejercicio pueden tener un gran efecto en nuestra salud y también pueden afectar a la forma que tiene nuestro cuerpo de responder a las vitaminas. Los suplementos solo son útiles para las personas con dietas en las que falta algún nutriente específico. Un ensayo aleatorizado que proporciona vitaminas a participantes sin deficiencias en la dieta puede que no produzca ningún resultado. Asimismo, las personas que fuman podrían tener una mayor necesidad de determinadas vitaminas, por lo tanto, un estudio que se lleve a cabo con fumadores podría proporcionar resultados distintos a un ensayo que se lleve a cabo con personas que nunca han fumado o que han dejado de hacerlo.
  • ¿Cuándo tomaron los participantes el suplemento?
  • Los suplementos podrían ser beneficiosos solo en un punto determinado de una enfermedad. Por lo tanto, los estudios que se hacen en diferentes momentos (p. ej., para prevenir el desarrollo de la enfermedad o para tratar una enfermedad existente) podrían proporcionar diferentes resultados.
  • ¿Cómo midieron los investigadores la efectividad de los suplementos?
    Los estudios a menudo difieren en su forma de medir sus resultados, es decir, en cómo evalúan si el suplemento produce beneficios o no. Las enfermedades cardiacas, por ejemplo, engloban un gran número de enfermedades que incluyen el ataque cardiaco, la apoplejía o la enfermedad vascular periférica. Si un estudio mide el efecto de un suplemento vitamínico en las enfermedades cardíacas en general, se podría pasar por alto el efecto protector de dicho suplemento contra la apoplejía.
  • El conocimiento sobre el consumo óptimo de vitaminas y minerales no es algo fijo. Por lo tanto, es importan-te continuar investigando las relaciones entre las vitaminas, los minerales y las enfermedades crónicas a lo largo de las décadas. Esto supondrá, probablemente, más titulares contradictorios a lo largo del camino según avanza la ciencia.”


Basado en: Harvard School of Public Health. The Nutrition Source – Nutrition Insurance Policy: A Daily Multivitamin. Published online 2012.

referencias

  1. Fulgoni V. L. et al. Foods, fortificants, and supplements: where do Americans get their nutrients? J Nutr. 2011; 141:1847–1854.
  2. U.S. Department of Agriculture, U.S. Department of Health and Human Services. Dietary Guidelines for Americans, 2010. Washington, D.C.: U.S. Government Printing Office; 2010.
  3. Centers for Disease Control and Prevention. Folic Acid Recommendations. 2011.
  4. National Institutes of Health State-of-the-Science Conference Statement: multivitamin/mineral supplements and chronic disease prevention. Am J Clin Nutr. 2007; 85:257–264.
  5. Ames B. N. et al. Evidence-based decision making on micronutrients and chronic disease: long-term randomized controlled trials are not enough. Am J Clin Nutr. 2007; 86:522–523.