opinión experta

¿Es necesario establecer cantidades diarias recomendadas de fitoquímicos?

mayo 15, 2013

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Jeffrey B. Blumberg, PhD, Friedman School of Nutrition Science and Policy, Tufts University, Boston, EE. UU.

“Las frutas y las hortalizas contienen una gran variedad de fitoquímicos, tales como carotenoides o flavonoides polifenólicos. Al igual que el estrés oxidativo sistémico de las membranas celulares, el ADN y las proteínas pueden contribuir al proceso de envejecimiento y al riesgo de padecer varias enfermedades degenerativas, las funciones antioxidantes de los fitoquímicos pueden contribuir a su efecto protector ante las enfermedades crónicas. En efecto, se acumulan las evidencias de determi-nadas funciones biológicas de varios fitoquímicos, tales como la antiinflamación y la anticarcinogénesis. Además, se ha observado la participación de los fitoquímicos en la modulación directa de la transducción de señales. En particular, se ha sugerido que los carotenoides tales como el licopeno y la luteína podrían controlar las dianas moleculares sensibles a la reducción - oxidación y el factor de crecimiento derivado de plaquetas, respectivamente. Por consiguiente, se ha indicado que los fitoquímicos podrían aportar beneficios para la salud, ya que, por ejemplo, permitirían mantener el balance inflamatorio, mejorarían la salud cardiovascular, neurocognitiva y visual, y reducirían el riesgo de padecer cáncer. El betacaroteno en dosis fisiológicas, por ejemplo, podría reducir el riesgo de padecer cáncer y cardiopatías (1, 2). Una ingesta adecuada de luteína y zeaxantina podría proteger contra la degeneración macular asociada a la edad (3) y se ha vinculado el licopeno con la disminución del riesgo de cáncer (4). Los flavonoides, un gran grupo de polifenoles presentes en las frutas, las hortalizas y en bebidas como el vino y el té, así como en los frutos secos y los cereales integrales, se han asociado con una disminución del riesgo de contraer cáncer y enfermedades cardiovasculares (5, 6).

A pesar de que numerosos estudios observacionales sugieren que las dietas con un alto contenido de frutas y hortalizas desempeñan un papel en la reducción de las enfermedades crónicas, diversos ensayos de intervención han sido incapaces de demostrar los efectos beneficiosos de las dosis relativamente elevadas de minerales, vitaminas o fitoquímicos concretos. Por ello, es probable que, para ejercer las acciones biológicas que mejoran la salud, sea necesario combinar varios fitoquímicos. Por ejemplo, los nutrientes antioxidantes pueden actuar de forma sinérgica para eliminar los radicales libres (7). Aunque la vitamina C (ácido ascórbico) es un inhibidor deficiente de la formación de radicales libres, puede reciclar eficazmente la vitamina E (alfa-tocoferol) de radicales alfa-tocoferoxil. La vitamina E puede reducir los radicales betacaro-teno peroxil. Se ha observado que la combinación de vitamina E y betacaroteno reduce la peroxidación de lípidos en sistemas in vitro. Si bien el betacaroteno en concentraciones fisiológicas no mostró ningún efecto protector contra la oxidación en un sistema biológico, el betacaroteno con presencia de vitamina E o C disminuyó la oxidación. Asimismo, el flavanol puede reciclar directamente la vitamina E. Cabe destacar, también, que las interacciones aditivas/sinérgicas entre fitoquímicos no solo pueden producirse en relación con la actividad antioxidante, sino también con otras muchas funciones biológicas (8).

Los científicos todavía no han logrado comprender con claridad exactamente cómo actúan los fitoquímicos. La alimentación es un tema complejo, al igual que la forma en que el cuerpo la procesa. Por ello, las investigaciones sobre alimentación realizadas en laboratorios no siempre aportan respuestas concluyentes. Aunque se realizan muchos estudios con un único nutriente, son difíciles de aplicar a lo que comemos y bebemos a diario, dado que no consumimos nutrientes aislados. Puede que el efecto positivo no proceda de un componente químico concreto, sino de la acción combinada de todos. Comprender de verdad cómo y en qué cantidades previenen exactamente los fitoquímicos las enfermedades requeriría una gran inversión de tiempo y dinero, y puede que las respuestas nunca llegaran a entenderse totalmente. No hay un consenso claro: la investigación no puede indicarnos qué dosis o qué combinaciones son más beneficiosas. Dado que su contribución concreta y única para prevenir enfermedades a menudo no queda clara, es difícil aplicar niveles de cantidades diarias recomendadas (CDR).

Sin embargo, esto no significa que el panorama sea poco prometedor. Las pruebas de las que disponemos hoy en día sugieren con claridad que los fitoquímicos contribuyen de muchas formas a la mejora de la salud. Es probable que se incluyan en las pautas de nutrición del futuro, las cuales destacarán su importante papel para mantener una salud óptima. Las pautas de nutrición no son tan cuantitativas como las CDR, aunque no por ello son menos importantes, y se centran más en cuestiones cualitativas. La mejor forma de tener una dieta rica en fitoquímicos es alimentarse de forma saludable, incluyendo cantidades elevadas de frutas, hortalizas y cereales integrales. La clave es la variedad y no hay motivos para centrarse en un único alimento. También puede ser necesario tomar suplementos dietéticos, como multivitaminas, en caso de que no se alcancen las cantidades diarias recomendadas. Sin embargo, hay que recordar que por algo se deno-minan suplementos dietéticos y no sustitutos dietéticos.”

referencias

  1. Hercberg S. et al. Incidence of cancers, ischemic cardiovascular diseases and mortality during 5-year follow-up after stopping antioxidant vitamins and minerals supplements: a postintervention follow-up in the SU.VI.MAX Study. Int J Cancer. 2010; 127:1875–1881.
  2. Kim J. et al. Intakes of vitamin A, C, and E, and beta-carotene are associated with risk of cervical cancer: a case-control study in Korea. Nutr Cancer. 2010; 62:181–189.
  3. Zhao L. and Sweet B. V. Lutein and zeaxanthin for macular degeneration. Am J Health Syst Pharm. 2008; 65(13):1232–1238.
  4. Guil-Guerrero J. L. et al. Cytotoxicity screening of several tomato extracts. J Med Food. 2011; 14:40–45.
  5. Romagnolo D. F. and Selmin O. I. Flavonoids and cancer prevention: a review of the evidence. J Nutr Gerontol Geriatr. 2012; 31(3):206–38.
  6. Peterson J. J. et al. Associations between flavonoids and cardiovascular disease incidence or mortality in European and US populations. Nutr Rev. 2012; 70(9):491–508.
  7. Yeum K. J. et al. Synergistic interactions of antioxidant nutrients in a biological model system. Nutrition. 2009; 25:839–846.
  8. Bertipaglia de Santana M. et al. Association between soy and green tea (Camellia sinensis) diminishes hypercholesterolemia and increases total plasma antioxidant potential in dyslipidemic subjects. Nutrition. 2008; 24:562–568.