opinión experta

¿Sirven para algo las multivitaminas?

septiembre 28, 2009

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Linus Pauling Institute, Oregon State University, EE. UU.

“Un estudio publicado recientemente (1), en el que se realizó un seguimiento de 161.808 mujeres del estudio Women's Health Initiative a lo largo de un periodo de ocho años, afirmaba ofrecer ‘evidencia convincente de que el uso de multivitaminas tiene escasa influencia o no influye en absoluto sobre el riesgo de padecer los cánceres más comunes, enfermedades cardiovasculares o mortalidad total en mujeres posmenopáusicas’. Este mensaje se extendió inmediatamente por todo el mundo a través de los medios de difusión de noticias, llevando a la gente a creer que el consumo diario de multivitaminas no aporta nada y es una pérdida de dinero. ¿Es esto cierto? En realidad, nada más lejos de la verdad.

Se trataba de un estudio observacional, no de un ensayo aleatorizado controlado. Ambos tipos de estudios se denominan ‘epidemiológicos’, o estudios basados en la población, pero existe una diferencia fundamental entre ellos. Como su nombre implica, un estudio observacional ‘observa’ lo que la gente hace, lo que come, qué suplementos dietéticos toman, cómo vive y qué tipo de enfermedades padece. Los ensayos aleatorizados controlados parte de un grupo de individuos y asigna a la mitad de ellos de manera aleatoria un tratamiento específico; por ejemplo, un determinado fármaco o vitamina, y a la otra mitad una sustancia inactiva o placebo. Después de varios años, los investigadores evalúan si aquellos que siguieron el tratamiento real desarrollan menos enfermedades que los que recibieron el placebo.

Todo epidemiologista le dirá que los estudios observacionales no pueden establecer relaciones de causa y efecto; sólo pueden observar asociaciones. Por ejemplo, un estudio puede descubrir que la ingesta de cierta vitamina se ha asociado a una menor incidencia de una determinada enfermedad. Que esa vitamina fuera la causa de un menor riesgo de enfermedad es algo que a lo que no puede responder un estudio observacional. Para encontrar una respuesta a esta pregunta, se necesita un ensayo aleatorizado controlado. En otras palabras, todo epidemiologista sabe que los estudios observacionales sólo son buenos para generar una nueva hipótesis como ‘las multivitaminas podrían no reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares’, pero esta hipótesis tiene que ser comprobada en ensayos aleatorizados controlados bien para demostrarla, estableciendo una relación de causa y efecto, bien para refutarla. A menos que se lleven a cabo tales ensayos y hasta que esto suceda, no se pueden sacar conclusiones relacionadas con la causalidad y, aún menos, hacer recomendaciones para el público.

Los estudios observacionales se limitan a generar hipótesis por la dificultad que entraña su evaluación e interpretación. Por ejemplo, los datos se basan en información recogida de los participantes que suele ser selectiva e inexacta (lo que se conoce como ‘sesgo de memoria’). El comportamiento puede cambiar apreciablemente a lo largo de ocho años de observación. Las formulaciones de multivitaminas varían mucho, y los participantes pueden haber cambiado de marca durante el estudio. Y lo que es más importante, las personas que se ofrecen voluntarias para participar en estos estudios gozan, por lo general, de mejor salud que cualquier persona media: están más concienciados de su salud, llevan una alimentación más sana, practican más ejercicio, etc., todo lo cual puede afectar considerablemente a los resultados del estudio (…).

En vista de estas consideraciones, no parece apropiado que los autores del estudio concluyan que éste aporta ‘evidencia convincente’ de que las multivitaminas tienen poco o ningún efecto sobre el cáncer o el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Lejos de ser convincente; la evidencia resulta, como mucho, sugerente. Por otra parte, mientras que los criterios de valoración como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la muerte son importantes, es posible, por ejemplo, que una multivitamina a diario ayude a proteger frente a otras enfermedades, mejore el sistema inmunitario o la función cerebral y favorezca la salud general. Además, ocho años de suplementación con multivitaminas en mujeres de más de 50 años, como se evalúa en el estudio, puede ser demasiado poco y demasiado tarde para obtener un efecto significativo. Naturalmente, los datos no se aplican a los hombres, ya que éstos tienen un perfil de riesgo diferente para las enfermedades cardiovasculares y los cánceres dependientes de hormonas, entre otras razones.

La realidad es que la mayoría de las personas en EE. UU. llevan una dieta pobre y no logran consumir las nueve porciones de frutas y verduras recomendadas todos los días. Como consecuencia de ello, un alto porcentaje de la población estadounidense no cubre el aporte dietético recomendado establecido por el Instituto de Medicina de EE. UU. para muchas vitaminas y minerales esenciales, incluyendo la vitamina A, la vitamina C, la vitamina E, la vitamina K, la vitamina B9 (ácido fólico), el zinc, el magnesio y el calcio. Por ejemplo, los datos del National Health and Nutrition Examination Survey indican que más del 90% de la población no satisface la ingesta dietética recomendada para la vitamina E, más del 40% para la vitamina A, el 30% para la vitamina C y el 50% para el magnesio. Y cada vez hay mayor evidencia de que la mayoría de las personas en EE. UU. tiene deficiencia de vitamina D.

Dado que la gente no va a mejorar su alimentación y, a menudo, no puede permitirse comprar más frutas y verduras, la solución mejor y más económica es tomar una multivitamina. A pesar de la afirmación de los más cínicos de que ‘tomar vitaminas es una pérdida de dinero’, consumir una multivitamina diaria cuesta menos de 10 céntimos al día. Incluso el Dr. JoAnn Manson, uno de los principales investigadores del estudio Women's Health Initiative y coautor del mismo, reconoce que ‘la investigación no significa que las multivitaminas no sean útiles. Puede que las multivitaminas sigan siendo una forma de seguro (de salud) para las personas con malos hábitos alimenticios. Y no nos engañemos, éste es el caso de la mayoría de la población de este país’”.

1. Neuhouser M. L. et al. Multivitamin Use and Risk of Cancer and Cardiovascular Disease in the Women’s Health Initiative Cohorts. Arch Intern Med. 2009; 169(3):294–304.

referencias

  1. Linus Pauling Institute, Oregon State University, USA. Are Multivitamins Useless? 2009.