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Un estudio demuestra que una dieta de nutrientes antiinflamatorios está asociada con un menor riesgo de depresión en mujeres australianas de mediana edad

septiembre 20, 2016

By Rob Winwood

El estudio en cuestión evaluó el nivel antiinflamatorio de los alimentos por medio de un índice inflamatorio de la dieta (IID) que se ha probado y validado recientemente. El IID (2) se creó tras revisar cerca de 2000 artículos científicos en los que se hace referencia a la respuesta de seis marcadores de inflamación a los nutrientes de los alimentos. Los alimentos generalmente considerados “saludables”, como el pescado, el yogur, las legumbres, la pasta, las verduras, la fruta y el vino, también están asociados con unas concentraciones más bajas de estos biomarcadores inflamatorios en las personas que los consumen. Entre los componentes antiinflamatorios identificados se encuentran los ácidos grasos omega-3 de origen marino, las vitaminas B1, B2, B3, el ácido fólico, la vitamina A, la vitamina C, la vitamina E, el betacaroteno, el magnesio y el zinc.

La metodología IID se empleó en 2015 con una cohorte en España, demostrándose un efecto dosis-respuesta significativo en relación con las puntuaciones del IID y la depresión (3).

Un reciente meta-análisis (4) de ensayos controlados aleatorizados (ECA) llevados a cabo a lo largo de 35 años, en los que se utilizó una intervención con ácidos grasos omega-3 de origen marino en más de 10 000 pacientes con depresión, ha puesto de manifiesto beneficios clínicos a la hora de mejorar los síntomas depresivos en pacientes con un diagnóstico previo de depresión. Sin embargo, el estudio también ha demostrado que para que se produzcan efectos positivos, la proporción de ácido eicosapentaenoico (EPA) tiene que ser mayor que la de ácido docosahexaenoico (DHA).

Aunque esta relación entre el estado de inflamación y la depresión ya se ha observado en estudios anteriores, aún se conoce el mecanismo que la produce. Una de las posibles causas que se barajan son los cambios metabólicos debidos a la resistencia a la insulina o la hiperleptinemia, patologías estas normalmente asociadas a la obesidad, la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico (5). Asimismo, se ha observado que los adultos obesos tienen unas concentraciones más altas de cortisol en el torrente sanguíneo que los adultos sanos, lo cual provoca una mayor reactividad al estrés psicológico (6).

El nuevo estudio realizado por Shivappa et al. (1) midió el IID en una cohorte de 6438 mujeres australianas (con una media de edad de 52 años) durante un periodo de 12 años. Los investigadores descubrieron que el cuartil de mujeres con los índices más bajos de IID tenía alrededor de un 20% menos de probabilidades de desarrollar síntomas depresivos que el cuartil con los índices más altos. El estudio demuestra claramente que una dieta sana es beneficiosa para la salud física y mental.

 

referencias

  1. Shivappa N, Schoenaker DA, Hebert JR & Mishra GD; “Association between inflammatory potential of diet and risk of depression in middle-aged women: the Australian Longitudinal Study of Women’s Health”; Br J Nutr 2016, Aug 8: 1–10.
  2. Shivappa N, Steck SE, Hurley TG et al.; “Designing and developing a literature-derived population-based dietary inflammatory index”; Public Health Nutr 2014; 17: 1689–1696.
  3. Sánchez-Villegas A, Ruíz-Canela M, de la Fuente-Arillaga C et al.: “Dietary inflammatory index, cardiometabolic conditions and depression in the Seguimiento Universidad de Navarra cohort study”; Br J Nutr 2015; 114: 1471–1479.
  4. Hallahan B, Ryan T, Hibbeln JR et al.; “Efficacy of omega-3 highly unsaturated fatty acids in the treatment of depression”; B J Psych 2016; 1–10: 10.1192/bjp.bp.114.160242 .
  5. Flehmig G, Scholz M, Klöting N et al.; “Identification of adipokine clusters related to parameters of fat mass, insulin, sensitivity and inflammation”; PLoS One 2014; 9:e99785.
  6. Björntorp P; “Visceral obesity: a ‘civilization syndrome’”; Obes Res 1993; 1: 206–222.