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Un nuevo estudio en humanos ha demostrado que el aumento de las concentraciones del pigmento macular protector en la fóvea del ojo está asociado con unos niveles altos en sangre de luteína, zeaxantina y DHA (1)

diciembre 19, 2016

By Rob Winwood

Un nuevo estudio japonés a pequeña escala (n=20) ha demostrado que la suplementación de 20 mg de luteína, 1 mg de zeaxantina y 200 mg de ácido docosahexaenoico (DHA) durante seis meses aumenta considerablemente los niveles sanguíneos de estos dos carotenoides y da lugar a un aumento de las concentraciones de los pigmentos protectores en la fóvea del ojo, tal y como indican las mediciones de la densidad óptica del pigmento macular (DOPM).

Las xantofilas como la luteína y la zeaxantina son potentes antioxidantes que se encuentran en el pigmento macular del ojo humano. Este pigmento es especialmente abundante en la fóvea, la zona central de la retina, donde protege el epitelio pigmentario de la retina contra los efectos del estrés fotooxidativo y la luz azul (2). La fóvea está cerca del nervio óptico y es importante para la visión central y la agudeza visual.

Para el nuevo estudio (1) se seleccionaron 20 pacientes de Japón mayores de 56 años (con una media de edad de 66 años) que padecían la forma húmeda de degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en un solo ojo. La DMAE es la principal causa de ceguera en personas mayores. El nombre de degeneración macular húmeda se debe a los diminutos vasos sanguíneos anormales que crecen detrás de la retina en dirección a la mácula. Estos vasos dejan escapar líquido al tejido ocasionando con ello la aparición de ceguera. La acumulación de líquido va destruyendo gradualmente la mácula, la parte del ojo encargada de la visión central aguda necesaria para distinguir los objetos con claridad.

Existen evidencias de que la luteína, la zeaxantina y el DHA pueden prevenir la progresión de la DMAE (3). La luteína y la zeaxantina se pueden obtener mediante el consumo de vegetales de hoja verde oscuro y yemas de huevo, mientras que el DHA, un ácido graso omega-3 de origen marino, se obtiene del pescado graso. Asimismo, hay una serie de suplementos patentados que contienen los tres. En el nuevo estudio, la MPOD se determinó mediante la evaluación cuantitativa de la autofluorescencia del fondo del ojo (FAF) con un oftalmoscopio confocal de barrido.

Los niveles de luteína y zeaxantina en el suero sanguíneo se midieron al principio del ensayo y una vez más a los tres y a los seis meses. La intervención aumentó considerablemente las concentraciones séricas de los dos carotenoides, lo cual, a su vez, provocó un aumento de los pigmentos protectores en la fóvea del ojo medidos por la MPOD. La asociación fue más marcada cuando se consideraron las concentraciones de pigmentos en la periferia de la fóvea. Esto podría resultar beneficioso, ya que en los pacientes con DMAE la concentración de xantofilas disminuye normalmente en los bordes de la mácula (4).

referencias

  1. Fujimura S, Ueda K, Nomura Y & Yanagi Y; “ Preliminary analysis of the relationship between serum lutein and zeaxanthin levels and macular pigment optical density”; Clinical Ophthalmology 2016, (10), 2149–2155.
  2. Howells O, Eperjesi F& Bartlett H; “Measuring macular pigment optical density in vivo: a review of techniques”; Graefes Arch Clin Exp Ophthalmol. 2011;249(3):315–347.
  3. Arnold C, Winter L, Frohlich K, et al.: „ Macular xanthophylls and omega-3
  4. long-chain polyunsaturated fatty acids in age-related macular degeneration: a randomized trial”; JAMA Ophthalmol. 2013;131(5):564–572.
  5. Bone RA, Landrum JT, Mayne ST et al., “Macular pigment in donor eyes with and without AMD: a case control study”; Invest Opthalmol Vis Sci 2001; 42: 235-240.