opinión experta

Alimentación saludable y sostenibilidad medioambiental

marzo 1, 2013

file

Angie Clonan, División de Ciencias de la Nutrición, Facultad de Biociencias, Universidad de Nottingham, Reino Unido

“El Comité de Auditoría Ambiental de la Cámara de los Comunes britá-nica publicó en mayo de 2012 su informe sobre Alimentación Sostenible concluyendo que el gobierno debe desarrollar una estrategia conjunta para cambiar el sistema alimentario del Reino Unido, que se distingue por ser poco saludable y perjudicial para el medio ambiente, mientras crece la preocupación por la seguri-dad alimentaria mundial. El Comité recomendó encarecidamente que se proporcionase más información a los consumidores para que estos puedan escoger con conocimiento los alimentos que sean mejores para su salud y el medio ambiente y que generen menos residuos (1). Existen claras divergencias entre los mensa-jes que se ofrecen al público británico relativos a una alimentación sana y la sostenibilidad medioambiental, sobre todo en lo que se refiere al consumo de carne, productos lácteos y pescado (2). Por otra parte, la gran variedad de esquemas de etiquetado ‘sostenible’ añaden complejidad a la hora de comprar estos productos, por lo que resulta difícil, incluso para los consumidores más informados, hacer elecciones ‘sostenibles’ (3). Hasta ahora, el gobierno del Reino Unido no ofrece ningún consejo a los consumidores sobre una alimenta-ción sostenible o sobre el consumo sostenible de otros productos y servicios. Organizaciones no gubernamen-tales (ONG) como Sustain en el Reino Unido (4), el Consejo Alemán para el Desarrollo Sostenible (5) y la Administración Nacional de Alimentación de Suecia (6) son en la actualidad la forma más accesible de orientación para cualquiera que desee consumir alimentos de una manera más sostenible.

Durante casi una década, las directrices alimentarias del Reino Unido han promovido el consumo de 5 racio-nes diarias de frutas y verduras sin conceder importancia al origen, los métodos de transporte o incluso las implicaciones del envasado de estos productos (7). Aunque el impacto medioambiental es bajo, la evidencia parece indicar que el consumo de frutas y verduras (incluyendo las patatas) representa alrededor del 2,5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en el Reino Unido (como, por ejemplo, dióxido de carbono procedente de los combustibles fósiles y el uso del suelo, así como metano y óxido de nitrógeno), siendo los productos transportados por vía aérea, los productos mediterráneos fuera de temporada, los productos preparados (cortados o troceados) y los productos delicados o rápidamente perecederos los principales causantes de los gases de efecto invernadero del sector (8). Asimismo hay que considerar los contextos de compra, ya que según se desprende de una investigación llevada a cabo en el Reino Unido, la mayoría de las frutas y verduras que se pueden adquirir en los principales minoristas del país en el mejor de los casos sólo cumple parcialmente los criterios de sostenibilidad, e incluso algunos minoristas ofrecen frutas y verduras que no cumplen ninguno de los criterios (9). Esto plantea a los consumidores británicos un verda-dero desafío a la hora de tomar decisiones sostenibles al comprar frutas y verduras en lugares convencio-nales.

Aunque está claro que el consumo de pescado y los productos derivados ejerce un impacto considerable en la nutrición humana, el ecosistema marino y la viabilidad a largo plazo de las reservas de peces, sigue habiendo discordancias entre las recomendaciones dietéticas y las capacidades del medio ambiente en este aspecto. Las directrices dietéticas del Reino Unido recomiendan actualmente consumir al menos dos raciones de pescado por semana, una de las cuales debería ser de pescado graso (10), habida cuenta de que el consumo regular de pescado se asocia con un menor riesgo de padecer diversos problemas de salud como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Si todos los habitantes del Reino Unido siguieran estas recomendaciones, aumentaría la demanda de poblaciones de peces en la Unión Europea y en todo el mundo que ya están sometidas a presión. Las estimaciones indican que más de tres cuartas partes de las poblaciones de peces en el mundo (11) y en la UE (12) están sobreexplotadas o se han explotado en su totalidad. Para los consumidores puede representar en cierto modo un dilema equilibrar las motivaciones de salud con la preocupación por la sostenibilidad, sobre todo teniendo en cuenta la escasa orientación disponible. Muchos consumidores británicos compran pescado por razones de salud, lo cual indica que se presta atención a las recomendaciones dietéticas; sin embargo, parece haber poca concienciación en lo que respecta a las cuestiones de sostenibilidad, y el crecimiento en la acuicultura (cría de peces), aunque es bien recibido por algunos, está generando aún más confusión en los consumidores. Pese a que las directrices británicas para el consumo de pescado han sido recientemente actualizadas para incorporar información relativa a la sostenibilidad, el mensaje básico para que los consumidores aumenten su consumo de pescado sigue siendo el mismo. Las recomendaciones todavía incluyen varios tipos de peces que, de acuerdo con la Sociedad para la Conservación Marina del Reino Unido (MCS por sus siglas en inglés), son los más vulnerables a la pesca excesiva y/o se pescan utilizando métodos que dañan el medio ambiente. El Marine Stewardship Council (MSC) ofrece certificación mediante el uso de su ecoetiqueta para advertir si el pescado o los productos derivados provienen de una fuente sostenible (13).

Dietistas, nutricionistas y responsables políticos deben colaborar para asegurar que las directrices dietéticas vayan más allá de las consideraciones de los consumidores actuales y abarquen las necesidades nutricio-nales, ambientales y de recursos de las generaciones futuras. Los alimentos locales y de temporada, satis-facer las demandas nutricionales con un presupuesto fijo, el envasado y el bienestar de los animales han demostrado ser asuntos importantes para los consumidores que deberían utilizarse para transmitir la necesidad de un cambio de comportamiento en las pautas de consumo”.

Basado en: Angie Clonan and Michelle Holdsworth. The dilemma of healthy eating and environmental sustainability. Alpro Foundation. Health & Nutrition Newsletter 2012 no. 2. Publicado en Internet en diciembre de 2012.

referencias

1. The Environmental Audit Committee, Sustainable Food. 2012. House of Commons, London.

2. Sustainable Development Commission, Green, healthy and fair. 2008. London.

3. Which? Making Sustainable Food Choices Easier. 2010.

4. Sustain. Consumer Guide to Sustainable Food. 2009. http://www.sustainweb.org/pdf/SFG_Consumers_1pp.pdf.

5. German Council for Sustainable Development. The Sustainable Shopping Basket. 2011.

6. Swedish National Food Administration. The National Food Administration's environmentally effective food choices; Proposal notified to the EU, N.F. Administration, Editor. 2009. Sweden.

7. Choices N. 5 A DAY: what counts? 2012. Directgov.

8. Garnett T. Fruit and Vegetables and Greenhouse Gas Emissions: Exploring the relationship. FCRN, Editor. 2006. Centre for Environmental Strategy; University of Surrey.

9. Holdsworth M. et al. Availability of sustainable fruits and vegetables in UK supermarkets. 20th IUHPE World Conference on Health Promotion: Health, Equity and Sustainable Development. 2010. Geneva.

10. Food Standards Agency. 2004. Oily fish advice: your questions answered. http://www.food.gov.uk/multimedia/faq/oilyfishfaq/.

11. Food and Agriculture Organisation of the United Nations. 2006. The State of World Fisheries and Aquaculture, United Nations: Rome.

12. Thurstan R. H. et al. The effects of industrial fishing on UK bottom trawl fisheries. Nature communications. 2010; 1:15.

13. Marine Conservation Society. Fish Online: Fish to avoid. 2008. http://www.fishonline.org/advice/avoid/.