opinión experta

Análisis estadístico de los estudios sobre micronutrientes – 2ª parte

noviembre 1, 2012

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Prof. Dr. Manfred Wilhelm, bioestadístico, Universidad de Ulm, Alemania

Estudio 3: Mursu et al. (2011): Dietary Supplements and Mortality Rate in Older Women – The Iowa Women’s Health Study.

El incremento del riesgo de mortalidad en las mujeres mayores que consumen suple-mentos nutricionales establecido por el estudio Iowa (1) no se puede generalizar aunque se cuente con datos de un total de 38.772 mujeres de edad avanzada. Los propios autores hablan en sus conclusiones meramente de una posible relación entre el consumo de suplementos nutricionales y un aumento del riesgo de mortalidad en mujeres mayores («In older women, several commonly used dietary vitamin and mineral supplements may be associated with increased total mortality risk»).

Si se lee la publicación con atención, se descubren graves insuficiencias en la planificación, ejecución y eva-luación del estudio, que impiden hacer una afirmación clara acerca de la perniciosidad de los suplementos nutricionales. En un principio, el estudio Iowa no estaba pensado para comparar la mortalidad de consumido-ras de edad avanzada con no consumidoras de suplementos nutricionales. Por el contrario, el objetivo inicial del estudio era analizar la relación entre los factores demográficos (como las costumbres alimentarias y en general) y la incidencia de cáncer en las mujeres postmenopáusicas. Los resultados del estudio Iowa publi-cados ahora se refieren, por lo tanto, a una cuestión planteada tras la obtención de los datos. No se cuenta con datos exactos sobre la dosificación y duración del consumo de suplementos nutricionales puesto que, durante el periodo del estudio de 1986 a 2008, solo se preguntó tres veces por el consumo de suplementos utilizando además un instrumento no validado para los suplementos nutricionales. No se documentó ningún posible cambio entre ambos grupos de consumidoras y no consumidoras de suplementos nutricionales. Por consiguiente, es posible que el método estadístico empleado no ofrezca la independencia necesaria entre ambos colectivos y, por lo tanto, los resultados estadísticos que de él se derivan, carecen de valor.

Uno de los criterios de calidad más importantes que se exige en la planificación de estudios clínicos y epidemiológicos es garantizar las mismas condiciones iniciales para los colectivos a comparar, es decir, igualdad estructural. Sin embargo, al principio del estudio Iowa, la diferencia entre las mujeres de edad que tomaban suplementos nutricionales y las que no tomaban ningún suplemento era muy significativa, y no solo en cuanto a la edad, sino en todas las características mencionadas, en especial en lo que respecta a las costumbres alimentarias. La falta de esta comparabilidad no permite descartar que la significativa diferencia observada estadísticamente en la mortalidad entre ambos colectivos no se deba a esta diferencia en las características. No se ha respetado la igualdad estructural de ambos colectivos, sino que existe una desviación sistemática (sesgo). Esto supone de por sí una limitación en cuanto a la calidad y validez del estudio Iowa. El que en modelos estadísticos complejos se hayan tenido en cuenta posteriormente las características diferenciadoras no elimina este defecto de forma necesaria y hace, además, que sea difícil interpretar los resultados estadísticos.

En los estudios cuya primera variable dependiente primaria es la mortalidad se deben tener en cuenta de forma general las enfermedades concomitantes potencialmente mortales. En el estudio Iowa, éstas no fueron documentadas; lo cual no es de extrañar, puesto que la mortalidad no era la variable dependiente prevista inicialmente. Los buenos modelos de riesgo se caracterizan por su capacidad de explicar el índice de mortalidad ajustado por riesgo con pocos factores de influencia. En el estudio Iowa, sin embargo, el índice de mortalidad ajustado por riesgo se determina con hasta 16 otros factores influyentes, sin que quede claro si estos factores influyentes son significativos, es decir, si está justificado el incluirlos en el modelo. Los diversos modelos ajustados por riesgo de este modo ofrecen, además, resultados muy heterogéneos:
47 análisis muestran un riesgo de mortalidad ajustado significativamente inferior en base al correspondiente suplemento nutricional, 33 de los análisis muestras un riesgo de mortalidad significativamente superior en base al correspondiente suplemento nutricional. Tales resultados no permiten extraer conclusiones sólidas que puedan generalizarse."

(Véase también: " Los suplementos dietéticos y la mortalidad en mujeres mayores: Opinión sobre una publicación científica ")

Estudio 4: Klein et al. (2011): Vitamin E and the Risk of Prostate Cancer – The Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial (SELECT).

La afirmación general de que la ingesta durante años de vitamina E aumente el riesgo de desarrollar cáncer de próstata en varones sanos no se puede sostener en base al estudio SELECT (2) llevado a cabo con 35.533 participantes desde agosto de 2001 a julio de 2011. En una evaluación provisional planificada y llevada a cabo en octubre de 2008 no se pudo establecer que el consumo de vitamina E, selenio o de la combinación de vitamina E y selenio, aumente significativamente el riesgo de padecer cáncer de próstata. Tras esta evaluación provisional, publicada anteriormente, se finalizó antes de tiempo el estudio realizado de manera ciega y se suspendió, en concreto, el consumo de este suplemento nutricional (SN).

Un análisis estadístico realizado en julio de 2011con todos los participantes del estudio de los que se había hecho un seguimiento dio como resultado que el grupo de antiguos consumidores de vitamina corría un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata. El hecho de que los participantes en el estudio no consumieran ningún suplemento de vitamina E entre octubre de 2008 y julio de 2011 hace que no pueda asociarse el aumento del riesgo de cáncer de próstata con la vitamina E. Existen otros factores influyentes, no investi-gados, responsables de este aumento. Solo los resultados del estudio obtenidos en la evaluación provisional de octubre de 2008 tienen validez."

(Véase también: " Un estudio sugiere que dosis altas de vitamina E podrían incrementar el riesgo de cáncer de próstata ")

"Estudio 5: Omenn et al. (1996): Risk Factors for Lung Cancer and for Intervention Effects in CARET, the Beta-Carotene and Retinol Efficacy Trial.

Dado que la población del estudio CARET constaba de fumadores habituales y trabajadores expuestos a asbestos, las conclusiones extraídas del estudio CARET (3) acerca del riesgo de padecer cáncer de pulmón, no son extensibles per se a la población general. La relación entre el consumo de una combinación de betacaroteno y vitamina A y el aumento del riesgo de cáncer de pulmón o de mortalidad no son claros ni tan siquiera para la población estudiada de personas con un elevado riesgo de cáncer de pulmón, tal y como se expone en el resumen del estudio. En este resumen se menciona un aumento significativo del riesgo de cáncer de pulmón en base a todos los participantes en el estudio, debido a dosis elevadas de betacaroteno y vitamina A. No obstante, si se toman las poblaciones previstas en un principio para el estudio –cohorte piloto (n = 1845, 15 mg o bien 30 mg de betacaroteno) y cohorte de eficacia (n = 16.469, solo 30 mg de betacaro-teno) – de forma separada, en ninguna de las cohortes se establece un aumento significativo del riesgo de cáncer de pulmón con betacaroteno y vitamina A.

Los resultados de dos procedimientos estadísticos distintos en diferentes subgrupos (hombres, mujeres, personas expuestas a asbestos, ex-fumadores, etc.) no muestran en 34 de los 46 análisis ningún aumento significativo del riesgo de cáncer de pulmón debido al consumo de betacaroteno y vitamina A. El aumento significativo de la mortalidad debido al consumo de betacaroteno y vitamina A que se menciona en el resumen contradice la diferencia insignificativa en el tiempo de supervivencia con o sin betacaroteno y vitamina A. Faltan datos individuales en relación con la mortalidad en las cohortes piloto y de eficacia. En el subgrupo de ex-fumadores no expuestos a asbestos se puede percibir un efecto beneficioso del betacarote-no y la vitamina A («…that the response to the study vitamins in former smokers with no asbestos exposure may not be adverse and might even be favorable»). Los resultados contradictorios del estudio CARET no permiten extraer conclusiones generalizables, ni para la población estudiada de fumadores habituales y trabajadores expuestos a asbestos ni para la población en general.”

Basado en: Prof. Dr. Manfred Wilhelm und Martin Braun. Eine verunsicherte Bevölkerung durch Mängel in der Kommunikation. Vitamin-Bericht 2012 – Beiträge zur Versorgung mit Mikronährstoffen. TRIAS Verlag, 2012.

referencias

  1. Mursu, J. et al. Dietary Supplements and Mortality Rate in Older Women – The Iowa Women’s Health Study. Arch Intern Med. 2011; 171(18):1625–1633.
  2. Klein, E. A. et al. Vitamin E and the Risk of Prostate Cancer – The Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial (SELECT). JAMA. 2011; 306(14):1549–1556.
  3. Omenn, G. S. et al. Risk Factors for Lung Cancer and for Intervention Effects in CARET, the Beta-Carotene and Retinol Efficacy Trial. J Natl Cancer Inst. 1996; 88(21):1550–1559.