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Beneficios y limitaciones del betacaroteno

mayo 1, 2010

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Prácticamente ningún otro micronutriente ha generado tanta polémica como el betacaroteno. Alabado a comienzos de los 90 como símbolo de esperanza en la prevención del cáncer, algunos años más tarde este carotenoide fue considerado por muchos un riesgo para la salud, existiendo aún fracciones de los medios de comunicación que siguen advirtiendo de ello.

A mediados de los 90, el betacaroteno se convirtió en objeto de polémica cuando dos estudios informaron de que la ingesta de grandes cantidades (entre 10 y 15 veces la dosis diaria recomendada) del carotenoide como suplemento a lo largo de muchos años había elevado el riesgo de cáncer de pulmón y de mortalidad en fumadores habituales (véase Betacaroteno/Seguridad). Esto supuso una decepción para los científicos que habían buscado una ‘cura milagrosa’ a los efectos del tabaco. Des esta forma, quedó patente que la ingesta de altas dosis de micronutrientes no puede compensar las consecuencias de unos hábitos de vida poco saludables o el fumar, que supone el auténtico factor de riesgo del cáncer de pulmón.

Aunque los estudios en no fumadores no revelaron efectos nocivos con altas dosis de betacaroteno, ni tampoco se observaron tales efectos en otros estudios con fumadores, se decidió limitar la ingesta recomendada de betacaroteno por medio de suplementos dietéticos y alimentos enriquecidos a 20 mg al día para los fumadores.

A partir de entonces, el betacaroteno ha gozado de una mala reputación. Esto ignora por completo el hecho de que, como precursor de la vitamina A (‘provitamina A’), representa una fuente segura de vitamina A y, para muchos, seguramente la única. Entre otras cosas, la vitamina A es importante para mantener las membranas mucosas y en la defensa del sistema inmunitario frente a enfermedades infecciosas. Dado que el consumo de alimentos ricos en vitamina A, especialmente el hígado, a menudo no resulta suficiente para satisfacer los requerimientos, el betacaroteno desempeña un papel fundamental en este sentido.



Betacaroteno – una fuente segura y necesaria de vitamina A

El betacaroteno ocupa una posición importante como precursor (‘provitamina’) de la vitamina A.
La vitamina A es importante para la vista, y su deficiencia deriva en ceguera nocturna. Por otra parte, la vitamina A actúa como factor de crecimiento e interviene en la reproducción, el sistema inmunitario y la formación de la piel.

Estudios alemanes sobre el consumo de alimentos a nivel nacional han revelado que una gran parte de la población consume muy poca vitamina A pura en la dieta (1–3). Los escolares, las personas mayores y las mujeres embarazadas son los grupos más afectados. El hígado y los pescados grasos constituyen las fuentes principales de vitamina A, aunque no es posible predecir en qué medida podrá aumentarse el consumo de estos alimentos a largo plazo. Para muchos, el betacaroteno representa la fuente más importante de vitamina A. Los alemanes, por ejemplo, obtienen casi el 50% de su aporte de vitamina A a través de esta provitamina (4).

Los expertos en nutrición recomiendan una ingesta diaria de entre 0,7 y 1,0 mg de vitamina A (retinol) para adultos sanos. Para alcanzar este nivel, se requieren entre 2 y 4 mg diarios de betacaroteno. La ingesta mdia de una persona está claramente por debajo de estas recomendaciones, ya que aún se consume muy poco betacaroteno a partir de las frutas y las verduras (5). Puesto que los alimentos ricos en betacaroteno no son suficientes por sí mismos para garantizar el aporte diario deseable de vitamina A, los zumos como las bebida ‘ACE’, que están enriquecidas con este carotenoide, o los suplementos en dosis apropiadas proporcionan un buen complemento a este aporte (6).

En lo que se refiere a la seguridad, el betacaroteno en los alimentos, los alimentos enriquecidos y los suplementos dietéticos (p. ej., comprimidos o píldoras vitamínicas) se consideran completamente inofensivos para los no fumadores (7). A los fumadores se les recomienda limitar su ingesta diaria de betacaroteno a 20 mg. Los profesionales de la salud nutricional consideran que la carencia de betacaroteno o vitamina A representa un mayor riesgo para la salud general de la población que un aporte excesivo.

Bibliografía

1. Elmadfa I et al. European Nutrition and Health Report 2004. Forum Nutr. Basel: Karger; 2005.

2. Swan G. Findings from the latest National Diet and Nutrition Survey. Proc Nutr Soc. 2004; 63(4):505–12.

3. Aranceta J et al. Vitamins in Spanish food patterns: the eVe Study. Public Health Nutr. 2001; 4(6A):1317–23.

4. Deutsche Gesellschaft für Ernährung, Österreichische Gesellschaft für Ernährung, Schweizerische Gesellschaft für Ernährungsforschung, Schweizerische Vereinigung für Ernährung: Referenzwerte für die Nährstoffzufuhr. Umschau/Braus; 2008.

5. Max Rubner-Institut. Nationale Verzehrsstudie II. 2008: www.was-esse-ich.de.

6. Lietz G. Die Bedeutung von Beta-Carotin als Provitamin A. Hohenheimer Ernährungsgespräche. Oktober 2009.

7. Biesalski HK. Beta-Carotin: Versorgungssituation in Deutschland – Zu viel oder zu wenig? Hohenheimer Ernährungsgespräche. Oktober 2009.



Deficiencias de vitamina A a través de variantes genéticas

Como provitamina A, el betacaroteno garantizala ingesta de vitamina A de gran parte de la población. Como consecuencia de los hábitos de consumo a nivel nacional, casi el 50% de la ingesta diaria de vitamina A se cubre por medio del betacaroteno (1). No obstante, se ha demostrado que mucha gente no es capaz de consumir la cantidad suficiente de frutas y verduras para asegurar un aporte adecuado de betacaroteno. Por otra parte, nuevos estudios indican que, debido a una variante genética, muchas personas sólo pueden convertir el betacaroteno en vitamina A en el organismo hasta un grado muy limitado.

Tras su absorción en el intestino, el betacaroteno es convertido en vitamina A activa por la enzima monooxigenasa. En qué medida se transforma el betacaroteno en vitamina A depende de varios factores como las propiedades de la fuente de betacaroteno, el consumo de grasa simultáneo o factores genéticos. Las diferencias entre personas sanas pueden ser de hasta un 45%.

Lo estudios clínicos han demostrado que las mujeres con variaciones genéticas en la monooxigenasa de betacaroteno pueden convertir hasta un 69% menos betacaroteno en vitamina A que aquéllas que no presentan esta variación (2). Se estima que alrededor del 40% de todos los europeos se ve afectado por esta limitación de causa genética (3). Actualmente, estos llamados “bajos respondedores” sólo pueden identificarse en unos pocos laboratorios especializados.

Numerosos expertos dudan si la ingesta diaria recomendada actualmente de 2–4 mg de betacaroteno es adecuada para suplir este vacío en el aporte de vitamina A. Hay mucho que decir en favor de aumentar el aporte recomendado a aproximadamente 7 mg al día (4). Si se tiene en cuenta la absorción de betacaroteno limitada por causas genéticas, la ingesta diaria recomendada sería incluso mayor. Se necesita seguir investigando para determinar la influencia de esta variación genética en los niveles de vitamina A de la población en general.

Bibliografía

1. Deutsche Gesellschaft für Ernährung, Österreichische Gesellschaft für Ernährung, Schweizerische Gesellschaft für Ernährungsforschung, Schweizerische Vereinigung für Ernährung: Referenzwerte für die Nährstoffzufuhr. Umschau/Braus; 2008.

2. Leung WC et al. Two common single nucleotide polymorphisms in the gene encoding beta-carotene 15.15’-monooxygenase alter beta-carotene metabolism in female volunteers. FASEB J. 2009; 23(4):1041–1053.

3. Lietz G. and Hesketh JA. A network approach to micronutrient genetics: interactions with lipid metabolism: Curr Opin Lipidol. 2009; 20(2):112–120.

4. Lietz G. Die Bedeutung von Beta-Carotin als Provitamin A. Hohenheimer Ernährungsgespräche. October 2009.



Protección natural de la piel

Un aporte adecuado de betacaroteno se asocial a un menor riesgo de desarrollar diversas enfermedades. Está muy extendida la opinión de que las actividades ‘ antioxidantes ’ del betacaroteno, de otros carotenoides y de las vitaminas C y E son los mecanismos subyacentes a este efecto protector. El betacaroteno protege a las células frente a la actividad nociva de las moléculas agresivas de oxígeno y otros radicales libres y, de esta forma, puede probablemente reducir el riesgo de desarrollar cáncer. Asimismo, se cree que la actividad antioxidante del betacaroteno es la principal responsable de proteger la piel frente a la radiación ultravioleta (UV) perjudicial.

Se ha verificado un efecto protector de la ingesta de betacaroteno para los intensos efectos de la radiación UV; es decir las quemaduras solares (1). Este efecto depende de la dosis y la duración de la ingesta y puede ser equivalente a un factor de protección 4. Todavía faltan por interpretar finalmente los datos de los estudios sobre el efecto protector del betacaroteno frente a los efectos de la radicación UV en la piel a largo plazo, como el envejecimiento prematuro o el cáncer de piel. Aunque existen indicaciones de una influencia positiva sobre el envejecimiento prematuro (2), la evidencia de una reducción del riesgo de cáncer de piel mediante la suplementación con betacaroteno aún no está fuera de toda duda (3).

A pesar de los indicios de que la suplementación con betacaroteno y otros carotenoides o antioxidantes aumenta la protección básica de la piel (4), no es posible ‘proteger la piel desde dentro’ contra la radiación UV únicamente tomando estos micronutrientes. No obstante, abordando la radiación UV con sensatez, utilizando protectores solares y vistiendo ropa adecuada, una suplementación apropiada puede ayudar a proteger frente a los efectos dañinos de los rayos solares.

Bibliografía

1. Koepcke W and Krutmann J. Protection from sunburn with beta-Carotene – a meta-analysis. Photochemistry and photobiology. 2008; 84(2):284–8.

2. Bayerl CH. Beta-carotene in dermatology: Does it help? Acta Dermatovenerol Alp Panonica Adriat. 2008; 17(4):160–2, 164–6.

3. Bialy TL et al. Dietary factors in the prevention and treatment of non-melanoma skin cancer and melanoma. Dermatol Surg. 2002; 28(12):1143–52.

4. Biesalski HK, Koehrle J, Schuemann K. Vitamine, Spurenelemente und Mineralstoffe. 41-56. Georg Thieme Verlag; Stuttgart/New York 2002.



Protección frente a enfermedades infecciosas


Una condición previa para el buen funcionamiento del sistema inmunitario es el aporte adecuado de micronutrientes que puedan reforzar la respuesta inmunitaria y mejorar las defensas del cuerpo frente a las infecciones. Por ejemplo, la vitamina A favorece la producción de células inmunitarias importantes y tiene una función decisiva en el mantenimiento de las membranas mucosas de la boca, la nariz, la garganta y los pulmones. De esta forma vela por la erección de barreras físicas que son esenciales para la protección contra los patógenos. Por consiguiente, un buen aporte de betacaroteno (provitamina A) y vitamina A es un requisito fundamental, especialmente durante el invierno, para reducir el riesgo de padecer resfriados (1).

Por otra parte, los estudios han demostrado que el betacaroteno aumenta el número de linfocitos (glóbulos blancos de la sangre), los cuales se encargan de reconocer y eliminar bacterias y virus (2). Además, el betacaroteno aumenta la actividad de las células asesinas naturales, capaces de reconocer y destruir células anómalas como las tumorales y las infectadas por un virus (3).

Bibliografía

1. Ross AC. Vitamin A and protective immunity. Nutr Today. 1992; 27(4):18.

2. Ruehl R. Effects of dietary retinoids and carotenoids on immune development. Proc Nutr Soc. 2007; 66(3):458–69.

3. Santos MS et al. Natural killer cell activity in elderly men is enhanced by beta-carotene supplementation. Am J Clin Nutr. 1996; 64(5):772–7.