opinión experta

Cada vez hay más niños afectados por la falta de vitamina D

febrero 15, 2012

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Deutsche Gesellschaft für Kinder- und Jugendmedizin e.V. (DGKJ), Berlín, Alemania.

“La vitamina D desempeña un papel fundamental para nuestra salud. Su deficiencia aumenta el riesgo de padecer numerosas enfermedades como el raquitismo, la osteoporosis, la diabetes, la esclerosis múltiple, debilidad muscular y diversos tipos de cáncer. En Alemania, la ingesta diaria de vitamina D en la dieta se encuentra en algunos casos muy por debajo de los valores recomendados. La vitamina D no se obtiene fácilmente a través de la alimentación, dado que solo un reducido número de alimentos como los pescados grasos (salmón, arenque y caballa, así como el aceite de hígado de bacalao), los huevos y la leche contienen cantidades apreciables de esta vitamina. Para satisfacer las necesidades diarias de entre 400 y 800 UI de vitamina D, se debería consumir un mínimo de tres a cuatro raciones de pescado a la semana o comer todos los días, por lo menos, diez huevos.

Sin embargo, los rayos ultravioletas pueden activar los precursores de vitamina D en la piel y transformarlos en vitamina D. Por esta razón, el mejor remedio para evitar una deficiencia sería tomar el sol todos los días. Por desgracia, esto resulta difícil en nuestras latitudes teniendo en cuenta que en el norte y centro de Europa los rayos UVB suelen ser demasiado débiles entre los meses de noviembre a febrero como para desenca-denar una producción adecuada de esta vitamina en el cuerpo.

En Alemania se han medido niveles especialmente bajos de vitamina D en niñas de 11 a 13 años y en jóve-nes de 14 a 17 años; es decir, justo en una fase de desarrollo especialmente importante para el crecimiento y la formación de los huesos. Una de las causas son los preocupantes cambios en los hábitos de los niños y adolescentes. Así, por ejemplo, los alumnos de primaria pasan alrededor de nueve horas al día sentados y tan solo una hora en movimiento. La OMS recomienda al menos una hora de ejercicio diario, cinco días a la semana, unas cifras que en Alemania solo un tercio de los jóvenes de entre once y quince años y una cuarta parte de las niñas de la misma edad logran alcanzar. El porcentaje de niños que pasan más de cuatro horas al día sentados delante de una pantalla se ha incrementado significativamente en los últimos años. Actual-mente, los alumnos de cuarto grado dedican una media de 71 minutos diarios a ver la televisión y 30 minutos a jugar con el ordenador. Los médicos deberían informar a los padres de la necesidad de que sus hijos pasen más tiempo al aire libre y practiquen al menos media hora de ejercicio al día, preferiblemente con la cabeza, los brazos y las piernas al descubierto. A partir de los dos años, sería aconsejable que todos los niños que no se expongan suficientemente al sol reciban un suplemento de 400 UI de vitamina D.

Los niños que sufren de sobrepeso y aquellos que siguen una dieta vegana o macrobiótica en la que escasean el calcio, la vitamina D y la grasa, corren asimismo un mayor riesgo de deficiencia. Del mismo modo, los adolescentes procedentes de familias inmigrantes de piel oscura también se ven amenazados por una deficiencia, ya que este tipo de pigmentación disminuye la producción de vitamina D en la piel. Otro de los grupos de riesgo son las hijas de inmigrantes que llevan ropas cubiertas o evitan salir al exterior por motivos religiosos o culturales.

La deficiencia de vitamina D amenaza igualmente a los bebés, puesto que la leche materna solo contiene pequeñas cantidades que resultan insuficientes para cubrir las necesidades del lactante. Esto también es aplicable a la alimentación con biberón. Para reducir al máximo el posible el riesgo de raquitismo, hoy en día casi todos los bebés reciben suplementos de vitamina D como medida preventiva. Entre la primera semana de vida y los comienzos del segundo verano de existencia; es decir, entre uno y dieciocho meses dependi-endo de la fecha de nacimiento, se debe complementar la leche materna o las fórmulas infantiles con comprimidos o gotas diarias que contengan de 400 a 500 unidades de vitamina D3, preferentemente en combinación con flúor como profilaxis de la caries. Actualmente, los seguros médicos cubren los costes de las dosis suplementarias de vitamina D durante los primeros 12 a 18 meses”.

Berlín, enero de 2012