opinión experta

Causas, consecuencias y prevención de la deficiencia de vitamina B12

noviembre 15, 2012

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Yvonne Lamers, Profesora Asistente, Cátedra de Investigación de Canadá en Nutrición Humana y Metabolismo de las Vitaminas; Universidad de British Columbia, Vancouver, Canadá

“La vitamina B12 es un micronutriente esencial que se obtiene casi exclusivamente a partir de alimentos de origen animal como la carne, los huevos, el queso y la leche. La digestión, la absorción y el transporte de la vitamina B12 a los tejidos son proce-sos complejos en los que intervienen múltiples proteínas transportadoras y sus re-spectivos receptores. A nivel intracelular, la vitamina B12 actúa como cofactor en el metabolismo de un carbono, por ejemplo en la ruta de regeneración de la metionina a partir de la homocisteína. Unos niveles intracelulares bajos de vitamina B12 redu-cen la velocidad de estas rutas derivando en un aumento de las concentraciones de sustratos (es decir, de homocisteína), lo cual se cree que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

La deficiencia de vitamina B12 puede tener su origen en varios factores. Las principales causas están relacionadas con la dificultad de obtenerla y de hacerla llegar al tejido metabólicamente activo. Los individuos sanos con suficientes reservas de vitamina B12 y una ingesta limitada de la misma pueden tardar muchos años en desarrollar síntomas de deficiencia si la reabsorción biliar se lleva a cabo correctamente. Sin embargo, las personas con problemas de absorción (malabsorción) pueden desarrollar síntomas en un periodo de uno a tres años debido a la disminución de la capacidad de absorber vitamina B12 de los alimentos y a un desequilibrio en la recirculación de la bilis (1). Los bebés dependen principalmente de la vitamina B12 que ingieran sus madres más que de las reservas que hayan podido acumular durante el embarazo y la lactancia. Los hijos de mujeres con carencia de vitamina B12 manifiestan síntomas de deficiencia rápidamente (en cuestión de meses), dado que sus reservas hepáticas son escasas y los intestinos aún no han madurado. Algunos de los síntomas característicos de la deficiencia clínica de vitamina son la anemia megaloblástica (que resulta de una alteración de la síntesis de ADN en la producción de glóbulos rojos) y los trastornos neurológicos. Estos últimos se distinguen por la degeneración de la médula espinal y los nervios periféricos, así como por el deterioro de la función sensorial y motora. Investigaciones recientes han puesto de manifiesto una serie de posibles consecuencias para la salud relacionadas con la deficiencia subclínica de vitamina B12 (también llamada deficiencia marginal o depleción de vitamina B12). La deficiencia subclínica de B12 se ha relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo (incluyendo deterioro cognitivo leve, enfermedad de Alzheimer, demencia no Alzheimer, enfermedad de Parkinson (2), diabetes (3), enfermedad cardiovascular (4), complicaciones en el embarazo (5), osteoporosis (6) y varios tipos de cáncer (7). Los hijos de madres que padecen deficiencia de vitamina B12 desarrollan síntomas como crecimiento lento y retraso del desarrollo (8). En lo que concierne a todos los grupos de edades, no existe evidencia de que la suplementación con dosis bajas de vitamina B12 resulte beneficiosa para la prevención y/o tratamiento de enfermedades.

Los niveles de vitamina B12 se pueden determinar por medio de indicadores directos, como las concentra-ciones séricas o plasmáticas de vitamina B12 total, y biomarcadores funcionales, como las concentraciones de homocisteína (tHcy) o ácido metilmalónico (AMM) en plasma. Dado que los niveles totales de vitamina B12 en suero carecen de la especificidad para identificar una deficiencia subclínica, el método más utilizado es la combinación de biomarcadores como el nivel de B12 en suero y de AMM en plasma (9). Para medir este último se requiere una tecnología muy sofisticada y técnicos de laboratorio cualificados. En las zonas en las que no es posible realizar ensayos más elaborados debido a los altos costes y/o a la falta de infraestruc-tura, el análisis de muestras de sangre seca (DBS) puede ser una alternativa económica y aplicable sobre el terreno (10).

La deficiencia de vitamina B12 es común en todo el mundo. Las causas más frecuentes son su bajo consumo en la dieta y la malabsorción. Esta insuficiencia dietética podría ser responsable de la prevalencia de defi-ciencia de vitamina B12 en los países en vías de desarrollo en relación con los países industrializados. Por otra parte, los veganos, los vegetarianos, los ovo-lacto vegetarianos (vegetarianos que consumen leche y huevos) y, en general, las personas que consumen pocos alimentos de origen animal tienen un mayor riesgo de deficiencia en comparación con los omnívoros (11). En la mayoría de los casos, unos niveles bajos de vitamina B12 originados por un consumo dietético deficiente se pueden revertir aumentando la ingesta de esta vitamina (12). La malabsorción de vitamina B12 afecta sobre todo a los adultos mayores con disminu-ción progresiva de la acidez gástrica asociada a la edad, tanto en los países en desarrollo como industriali-zados. En Canadá, por ejemplo, el 10% de las mujeres mayores (13) y el 14% de las mujeres en edad fértil (14) manifestaron una deficiencia de vitamina B12 (por debajo de los 150 pmol/L).

Aunque la fortificación con pequeñas dosis probablemente no afectaría al grupo de adultos mayores (en su mayoría) con una menor capacidad de absorción, la inclusión de vitamina B12 en programas de fortificación de alimentos mejoraría el estado nutricional de grupos de población que ingieren pocas cantidades a través de la dieta. La adición de vitamina B12 a programas de fortificación de la harina podría incrementar los niveles de esta vitamina y prevenir su disminución o deficiencia en la población general; reducir la aparición de consecuencias para la salud relacionadas con la deficiencia subclínica de vitamina B12, así como disminuir el riesgo de una ingesta elevada de ácido fólico que enmascare y/o agrave los síntomas clínicos de deficien-cia de vitamina B12. Esto último hace referencia a observaciones recientes y al problema del agravamiento de los síntomas de deficiencia de vitamina B12 si existen al mismo tiempo unos niveles de ácido fólico muy altos. Por ejemplo, se ha observado un mayor riesgo de concentraciones elevadas de homocisteína total en plasma, deterioro cognitivo, anemia y resistencia a la insulina en poblaciones que consumen mucho ácido fólico y presentan a su vez unos niveles bajos de vitamina B12 (15, 16), si bien aún no se sabe con certeza si esta relación es causal y cuáles son los mecanismos desencadenantes. Los programas de fortificación tienen como objetivo suministrar una dosis constante de un determinado micronutriente a (idealmente) toda la población. Independientemente del grupo de edad, la ingesta adicional de vitamina B12 que se recomien-da a través de alimentos fortificados es de 1,0 μg/día (17). La cantidad de B12 que se añade al vehículo (por ejemplo, la harina de trigo) estaría determinada por los hábitos de consumo medios. Así, por ejemplo, el nivel de fortificación de la harina de trigo con vitamina B12 sería de 0,005 mg por kilo para una población que consume 200 g de harina al día. La biodisponibilidad de la vitamina B12 varía mucho entre los casos de deficiencia clínica y subclínica; es decir, entre una alteración de la absorción y una malabsorción completa. Las personas sanas solo absorben aproximadamente el 50% de una dosis de 1–2 μg de vitamina B12 de los alimentos. Si a esto se suma una malabsorción o una disfunción de las proteínas transportadoras, la absorción por difusión puede reducirse a un 1,2%. Por lo tanto, las personas con deficiencia de vitamina B12 son las que menos se beneficiarían de un protocolo de fortificación moderado. La dosis sugerida de 1 μg tampoco beneficiaría a las personas con síntomas de malabsorción completa.

Actualmente, la vitamina B12 se considera segura en todos los niveles de ingesta, sin que se haya estableci-do un nivel de consumo máximo tolerable. En un estudio dosis-respuesta llevado a cabo con adultos mayo-res (de más de 70 años), no se observaron efectos adversos después de administrar una suplementación con dosis altas de vitamina B12 (1.000 μg) durante 16 semanas (18). Puesto que se desconocen los efectos de la exposición a dosis elevadas de suplementos durante toda la vida, es necesario realizar evaluaciones de seguridad de la ingesta a largo plazo de dosis altas de vitamina de fuentes no alimentarias.

Si las futuras investigaciones demuestran que la suplementación o fortificación con dosis bajas de vitamina B12 reduce la aparición de enfermedades asociadas, los programas de fortificación podrán ayudar a mejorar la calidad de vida y a aumentar la longevidad en poblaciones con deficiencia de esta vitamina. Para validar la propuesta de una fortificación con vitamina B12 basada en la población, es necesario determinar los posibles beneficios para la salud, el ahorro económico y las ganancias sociales resultantes”.

Basado en: Quay T. and Lamers Y. Food Fortification with Vitamin B12 – Potential Benefits and Open Questions. Sight and Life. 2012; 26(2):28–38.

referencias

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12. Siekmann J. H. et al. Kenyan school children have multiple micronutrient deficiencies, but increased plasma vitamin B12 is the only detectable micronutrient response to meat or milk supplementation. Journal of Nutrition. 2003; 133(11):3972–3980.

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16. Krishnaveni G. V. et al. Low plasma vitamin B12 in pregnancy is associated with gestational “diabesity” and later diabetes. Diabetologia. 2009; 52(11):2350–2358.

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18. Eussen S. J. P. M. et al. Oral cyanocobalamin supplementation in older people with vitamin B12 deficiency: a dose-finding trial. Archives of Internal Medicine. 2005; 165(10):1167–1172.