opinión experta

Cien años de historia del colesterol

mayo 1, 2015

Los profesores Joseph Goldstein (sentado) y Michael Brown (en pie) de la Universidad de Texas, ganadores del premio Nobel en el año 1985, han escrito recientemente en la revista Cell una breve historia del colesterol y las enfermedades cardiacas a lo largo del último siglo en la que se centran de manera más que justificada en su propia y revolucionaria contribución a la investigación.

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Profesor Joseph Goldstein y Profesor Michael Brown; Universidad de Texas, Dallas, Estados Unidos

" Alrededor del 25% de todas las muertes que se producen actualmente en los países industrializados se atribuye a enfermedades del corazón. Puede que resulte sorprendente saber que el infarto de miocardio no se reconoció como condición clínica hasta hace 100 años. En 1910, el químico alemán Adolf Windaus descubrió el primer indicio de que el colesterol tiende a concentrarse en placas ateroscleróticas. En 1938, el físico noruego Carl Müller describió por primera vez la hipercolesterolemia familiar (HF), un trastorno hereditario en el que el aumento concomitante de los niveles de colesterol en la sangre se asoció con un riesgo mucho más elevado de infarto en la mediana edad. En 1955, John Gorman, físico de la Universidad de California, fue el primero en distinguir entre las lipoproteínas LDL y HDL en el plasma sanguíneo. Después examinó el plasma de pacientes que habían sufrido infartos de miocardio y descubrió en todos los casos unos niveles considerablemente más altos de LDL y más bajos de HDL.

A nivel de la población, las comunidades con un menor consumo de grasa también tienden a registrar concentraciones bajas de colesterol en la sangre, pero si estas comunidades se trasladaran a una región con un consumo elevado de grasa, las concentraciones plasmáticas de colesterol aumentarían a niveles similares a los de los habitantes de dicha región.

El colesterol se sintetiza indirectamente a partir de la polimerización repetida de un grupo simple de acetato. En 1964, Konrad Bloch y Feodor Lynen obtuvieron el premio Nobel por su descubrimiento del metabolito 3-hidroxi-3 metilglutarato ligado a la enzima HMG CoA, que está implicada en la síntesis del colesterol. A raíz de este descubrimiento, la investigación se concentró en regular la enzima que controla la velocidad de síntesis del colesterol, la HMG CoA reductasa.

Las LDL son partículas esféricas formadas una capa de fosfolípidos y un núcleo compuesto por moléculas de ésteres de colesterol. Solo una proteína, la apolipoproteína B (ApoB), se liga a los fosfolípidos de la superficie. Una teoría sobre el papel de las LDL en la formación de placas afirma que estas lipoproteínas penetran parcialmente en el epitelio vascular. Los lípidos expuestos se oxidan modificando a su vez la estructura de la ApoB. La ApoB modificada atrae la atención de los macrófagos que circulan por el torrente sanguíneo, los cueles ingieren las LDL y se transforman en células espumosas cargadas de colesterol. Estas células espumosas secretan metabolitos que dan origen a una inflamación local crónica y a la formación de placas.

A finales de los 70, Goldstein y Brown demostraron cómo captan las células las LDL. Descubrieron la existencia de ciertos receptores en la superficie celular (agrupados en invaginaciones cubiertas) que se unen a la apoB. Las LDL entran en la célula, en cuyo interior el colesterol se libera por la acción de los ésteres de colesterol. Asimismo, descubrieron un mecanismo de respuesta homeostática por el que el aumento de los niveles de colesterol en la célula provocaba una disminución de la producción de receptores de LDL y de la HMG CoA reductasa. La densidad de receptores de LDL en las células tiene un importante componente genético. Los genes de las personas afectadas de hipercolesterolemia familiar (HF) presentan una menor concentración de receptores de LDL, de ahí que las células tengan más dificultades para procesar el colesterol y este se acumule masivamente en el plasma sanguíneo.

En 1976, la compañía japonesa Sankyo desarrolló por primera vez un tipo de fármacos hipolipemiantes conocidos como estatinas. Estas actúan como inhibidores de la producción celular de HMG CoA reductasa. Sin embargo, no fue hasta el año 1987 cuando se aprobó la primera estatina para uso en personas (Mevacor de Merck). Aunque se sabía que las estatinas regulaban el mecanismo de respuesta de las células ante el colesterol, se desconocía cómo lo hacían. Esta situación fue resuelta por Goldstein y Brown en los años noventa al descubrir una sustancia clave llamada SBREP-1 (sterol regulatory element-binding protein-1) y dilucidar en años posteriores su complejo viaje intracelular desde la membrana hasta el núcleo de la célula.

La aplicación específica de terapias diseñadas para reducir los niveles de LDL en la sangre ha supuesto sin duda una importante contribución al tratamiento y la prevención de las cardiopatías. Pese a todo, la decisión sobre cuándo intervenir sigue siendo compleja y se vería favorecida enormemente si se desarrollaran métodos rápidos no invasivos que detectaran y controlaran las placas ateroscleróticas en las arterias coronarias."