opinión experta

El ácido fólico y el riesgo de cáncer intestinal – Un comentario sobre los titulares negativos referentes al enriquecimiento de alimentos

mayo 1, 2010

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Prof. Dr. med. vet. K. Pietrzik, Instituto de Ciencias de la Nutrición y Alimentación, Departamento de Fisiopatología Nutricional, Universidad Rheinische Friedrich-Wilhelms, Bonn, Alemania

"La afirmación publicada recientemente en algunos medios de que los expertos ven últimamente con ojos críticos el enriquecimiento de alimentos con vitamina B9 (ácido fólico), debido a que algunos estudios han mostrado que altas dosis de ácido fólico podrían aumentar el riesgo de cáncer intestinal, es inapropiada y no se ajusta a la realidad.

Los hechos son estos: Estudios con animales mostraron únicamente que el ácido fólico puede aumentar el riesgo de cáncer cuando ya se dan cambios precancerígenos (llamados lesiones premalignas), y que puede acelerar el desarrollo de tumores si se consumen cantidades muy elevadas (muy por encima de lo requerido) (1). Estos efectos no se han observado hasta ahora en personas. Esto solo sería pensable –en todo caso– tras una dosis terapéutica elevada. A pesar de que hace casi 60 años que se lleva utilizando el ácido fólico para tratar anemias, epilepsias y otras enfermedades con dosis de entre 5 a 15 mg incluso a largo plazo, hasta ahora no se ha registrado ningún aumento del riesgo de cáncer intestinal en personas.

Sin embargo, lo que tiene una importancia decisiva es que un déficit de folato fomenta, de forma general, el riesgo de cáncer, mientras que un aporte óptimo de folato reduce el riesgo de padecer cáncer. Los datos presentes, por lo tanto, no suponen ningún motivo para dinamitar la campaña de prevención que acaba de comenzar con éxito para mejorar el consumo de ácido fólico y la salud de la población.


Puesto que el embarazo es una fase especialmente crítica en cuanto al consumo suficiente de folato, desde hace unos 15 años se recomienda a las mujeres que piensan quedarse embarazadas que empiecen a tomar ácido fólico incluso antes del embarazo (400 μg/día), para minimizar el riesgo de malformaciones (p. ej. defectos del tubo neural). No obstante, esta recomendación realizada por diversas sociedades especializadas sólo es llevada a cabo en el momento adecuado (como más tardar 4 semanas antes del comienzo del embarazo) por aproximadamente el 10% de las afectadas. Además, el embarazo se produce con frecuencia de forma no planificada. Por ello sería preferible mejorar el consumo de folato.



Por este motivo, en EE.UU. y Canadá se enriquecen desde el 01/01/1998 de forma obligatoria los alimentos básicos (harina), para asegurar así que cada ciudadano consuma unas 200 μg de ácido fólico/día adicionales al aporte habitual a través de los alimentos. El acierto de esta medida se viene constatando desde hace años y no solo ha provocado una reducción clara de la frecuencia de defectos de tubo neural en las embarazadas, sino que también ha aportado a la población general el beneficio de reducir muy significativamente el riesgo de derrames cerebrales (2).

Entre tanto, más de 30 países se han sumado a este procedimiento y llevan a cabo un enriquecimiento obligatorio de los alimentos básicos con ácido fólico. Europa no se ha unido al enriquecimiento obligatorio hasta ahora, si bien existe la posibilidad del enriquecimiento facultativo. Si este se realizara igualmente a través de los alimentos básicos, como la harina o la sal, podría alcanzar a amplios sectores de la población si eligiesen preferentemente estos productos de forma voluntaria”.
Bonn, abril de 2010

referencias

  1. Kim Y. I. Role of folate in colon cancer development and progression. J Nutr. 2003; 133(11 Suppl 1):3731–39.
  2. Yang Q. et al. Improvement in stroke mortality in Canada and the United States, 1990 to 2002. Circulation. 2006; 113(10):1335–43.