opinión experta

El consumo de fitonutrientes en Europa

octubre 1, 2014

file

David R. Tennant, doctor licenciado en ciencias, servicios de consultoría Food Chemical Risk Analysis, Reino Unido

« La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja consumir un mínimo de cinco porciones de frutas y verduras al día, y muchos adultos en Europa son conscientes de esta recomendación (1). Nuevos datos científicos indican que el bajo consumo de frutas y verduras se puede considerar un factor de riesgo de afecciones crónicas, como las enfermedades cardiovasculares. De hecho, la OMS estima que este factor es responsable de aproximadamente el 11 % de las muertes por cardiopatía isquémica y el 9 % de las muertes por ictus (2). Los alimentos de origen vegetal tienen un efecto positivo sobre la salud cuando se aumenta su presencia en la dieta, en parte porque sustituyen a los alimentos hipercalóricos y tienen un mayor contenido de fibra y micronutrientes, pero también por la diversidad de fitoquímicos que aportan. Los alimentos vegetales contienen numerosos fitonutrientes, no relacionados químicamente, que incluyen, entre otros, los carotenoides, los polifenoles y los fitoesteroles. Todos ellos han sido estudiados por su capacidad bioactiva en relación con la salud, en un principio debido al interés en las propiedades antioxidantes de muchos de estos componentes.

Los carotenoides se encuentran en las frutas y los vegetales de colores vivos y son a menudo los responsab-les del color rojo, naranja y amarillo de estos alimentos. Se han identificado más de 600 carotenoides, pero únicamente 20 de ellos están presentes en el plasma y los tejidos humanos, siendo estos de cinco clases: licopeno, alfacaroteno y betacaroteno, beta-criptoxantina, luteína y zeaxantina. El licopeno se halla principalmente en el tomate y los productos derivados del mismo, mientras que los otros carotenoides se encuentran en diversas cantidades en los vegetales de hoja verde, las frutas y las verduras de pulpa anaranjada y los productos de maíz. La luteína y la zeaxantina también se encuentran en la yema del huevo proveniente del pienso administrado a las gallinas. Tanto la beta-criptoxantina, como el alfa y el betacaroteno tienen actividad de provitamina A, mientras que el licopeno, la luteína y la zeaxantina, no. Las áreas de investigación más prometedoras en cuanto a la bioactividad de los carotenoides están relacionadas con la salud de los ojos y la piel, la reducción de los daños en el ADN y la cardioprotección (3-5). Los polifenoles se dividen en flavonoides, hidroxicinamatos, hidroxibenzoatos, estilbenos y lignanos. Tan solo en el grupo de los flavonoides se han identificado más de 9000 compuestos que pueden subdividirse en seis tipos principales: flavonoles, flavonas, flavanones, flavanoles, isoflavonas, antocianidinas. El foco de la investigación reciente de muchos de los polifenoles se centra en las vías de señalización celular, la inhibición de las enzimas oxidativas, el aumento de la actividad de la óxido nítrico sintasa endotelial (eNOS) y la reducción de las moléculas de adhesión de la agregación plaquetaria (6-8).

Un estudio reciente llevado a cabo en Estados Unidos ha mostrado que la ingesta de fitonutrientes (carotenoides y flavonoides) es significativamente más baja en personas que consumen a diario menos cantidad de frutas y verduras que la recomendada en las directrices dietéticas del Departamento de Salud y Servicios Sociales de los EE. UU. (9). Estas directrices dietéticas basadas en alimentos se han establecido en muchas regiones y países de todo el mundo y están recogidas por la FAO (10). En Europa, aunque se anima a determinados países a consumir más de seis porciones de frutas y verduras al día (11), la UE secunda la recomendación de la OMS de al menos 400 g diarios. Es de esperar que los hábitos de consumo de frutas y verduras varíen mucho entre las distintas regiones geográficas en función de la disponibilidad de los alimentos y la cultura culinaria. Como consecuencia, también varía el grado en el que la ingesta de fitonutrientes de un país guarda relación con el cumplimiento de las directrices dietéticas locales. El presente estudio determinó la ingesta de la población de fitonutrientes específicos en relación con el consumo de frutas y verduras en toda Europa (12).

El análisis de los datos mostró que el porcentaje de la población que parece seguir las directrices nutricionales puede oscilar entre una tercera parte como mínimo a dos terceras partes como máximo. También dentro de las poblaciones existen diferencias considerables, de manera que algunas personas no consumen o apenas consumen frutas y verduras, mientras que otros consumen el doble o el triple de la cantidad recomendada por las autoridades internacionales (2). Los fitonutrientes se obtienen en gran medida de las frutas y las verduras, por lo que quienes consumen mayor cantidad de estos alimentos tienen más probabilidades de beneficiarse de sus propiedades. Sin embargo, no siempre es así, y hay situaciones en las que los alimentos procesados contienen unos niveles altos de fitonutrientes o las preferencias de un determinado país fomentan un consumo más abundante. En los últimos años, la disponibilidad estacional de los alimentos probablemente se vuelva menos importante a medida que se globaliza la producción. No obstante, esto tiene importantes efectos, especialmente en grupos de bajos ingresos que no pueden permitirse frutas y verduras que no sean de temporada.

A partir de los datos proporcionados por las hojas de balance de alimentos (HBA), se evaluó el consumo total de frutas y verduras en 45 países de Europa oriental, central y occidental (13). La cantidad media de frutas y verduras consumidas varió de 192 g/día en Letonia a 824 g/día en Grecia. El consumo medio global fue de 429 g/d, cantidad que sobrepasa los 400 g/día recomendados en la guía alimentaria del Programa Nacional Integrado de Intervención contra Enfermedades No Transmisibles (CINDI) de la OMS (14). Veinticinco países presentaron un consumo de frutas y verduras igual o superior a 400 g/día, y 20 no alcanzaron esta cantidad. El mayor consumo se dio en el sur de Europa (600 g/día), seguido por el Norte de Europa (434 g/día), Europa Occidental (387 g/día) y el Este de Europa con el consumo más bajo (310 g/día). Los datos del consumo total de frutas y verduras no incluyen alimentos ricos en almidón como las patatas y las legumbres, que pueden ser una valiosa fuente de fitonutrientes. Los datos de consumo de alimentos tienen en cuenta parte del procesamiento de los mismos, pero no los desperdicios en el hogar (por ejemplo, las peladuras de las verduras), por lo que tienden a sobrestimar el consumo real. Los productos procesados y luego utilizados en otros alimentos, como en la fabricación de bebidas a base de zumos, no se identificaron.

Basándose en los datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), los países europeos se han clasificado conforme al grado en que los consumidores cumplen con las directrices internacionales para el consumo de frutas y verduras (15). El consumo de frutas y verduras osciló entre cero y casi 1400 g/día. Sin embargo, los extremos de consumo probablemente reflejan la corta duración de las encuestas y no se confirman a largo plazo. El consumo medio fue de 375 g/día, con una ingesta por debajo de la cantidad recomendada en 9 de 14 países. El porcentaje de la población que consumió menos de 400 g/d varió de menos del 36 % en España e Italia hasta más del 70 % en Irlanda, Letonia, Holanda, Suecia y Reino Unido.

Según los datos de la Encuesta Nacional sobre Nutrición Dietética (National Diet and Nutrition Survey, NDNS) de 2008/9, realizada con 1007 adultos, el consumo total de frutas y verduras varió entre menos de 1 y
1400 g/día, con un promedio de 310 g/día (16). El 73 % de los adultos del Reino Unido consumen menos de 400 g/día de frutas y verduras y tienen un consumo medio de 220 g/día. El 27 % de los que consumieron más de 400 g/día presentaron una ingesta media de 559 g/día. No hubo diferencias aparentes en el IMC entre los dos grupos, ni tampoco diferencias significativas en el consumo de frutas y verduras entre hombres y mujeres que siguieron, o no, las directrices dietéticas.

Una encuesta realizada en EE. UU. (17) determinó la ingesta de fitonutrientes entre los consumidores estadounidenses habituales de frutas y verduras y los consumidores esporádicos. Los resultados obtenidos a raíz de la encuesta NDNS sobre la población británica son comparables a los de la población estadounidense para todos los carotenoides, excepto el licopeno, cuyo consumo es tres veces superior en EE. UU. que en el Reino Unido tanto entre los consumidores habituales de frutas y verduras como entre los esporádicos. Esta diferencia se atribuye a una mayor ingesta de licopeno de los tomates crudos en el Reino Unido y de salsas para pasta en los EE. UU. (18). En el caso de los polifenoles, las antocianinas y el ácido elágico, el consumo también fue aproximadamente 3-5 veces mayor en la población estadounidense tanto entre los adultos consumidores habituales de frutas y verduras como entre los consumidores esporádicos. Sin embargo, las flavanonas y los flavonoles abundaron en la población británica. Esto puede deberse a un mayor consumo de zumo de cítricos y té en el Reino Unido, respectivamente.

En general, la ingesta de fitonutrientes varía mucho, lo que indica que, si bien algunos individuos consumen regularmente cantidades saludables, puede haber otros cuya dieta no les aporte todos los beneficios potenciales asociados con los fitonutrientes. »

Basado en: Tennant D. R. et al. Phytonutrient intakes in relation to European fruit and vegetable consumption patterns observed in different food surveys. British Journal of Nutrition. Published online September 2014.

referencias

  1. Food Standards Agency. Consumer attitudes to food standards: Wave 8 UK report. London, Food Standards Agency. 2008.
  2. World Health Organization. Global Health Risks Summary Tables. WHO: Geneva, Switzerland. 2009.
  3. Azqueta A. and Collins A. R. Carotenoids and DNA damage. Mutat Res-Fund Mol M. 2012; 733:4–13.
  4. Bohm V. Lycopene and heart health. Mol Nutr Food Res. 2012; 56:296–303.
  5. Krinsky N. I. and Johnson E. J. Carotenoid actions and their relation to health and disease. Mol Asp Med. 2005; 26:459–516.
  6. Andriantsitohaina R. et al. Molecular mechanisms of the cardiovascular protective effects of polyphenols. Br J Nutr. 2012; 108:1532–1549.
  7. Vauzour D. et al. Polyphenols and Human Health: Prevention of Disease and Mechanisms of Action. Nutrients. 2010; 2:1106–1131.
  8. Spencer J. P. E. et al. Neuroinflammation: Modulation by flavonoids and mechanisms of action. Mol Aep Med. 2012; 33:83–97.
  9. Murphy M. M. et al. Phytonutrient intake by adults in the United States in relation to fruit and vegetable consumption. J Acad Nutr Diet. 2012; 112:222–229.
  10. FAO/ EUFIC. Food-based dietary guidelines. Summary report of a Workshop held on 18–20 May 2009 in Budapest, Hungary.
  11. Dragsted L. O. et al. The 6-a-day study: effects of fruit and vegetables on markers of oxidative stress and antioxidative defense in healthy nonsmokers. Am J Clin Nutr. 2004; 79:1060–1072.
  12. Tennant D. R. et al. Phytonutrient intakes in relation to European fruit and vegetable consumption patterns observed in different food surveys. British Journal of Nutrition. Published online September 2014.
  13. FAOSTAT Food Balance Sheets. http://faostat.fao.org/site/368/default.aspx#ancor
  14. WHO CIINDY Dietary Guide. World Health Organisation, 2000. www.euro.who.int/document/e70041.pdf
  15. European Food Safety AuthorityComprehensive European Food Consumption, 2011. Database. http://www.efsa.europa.eu/en/datexfoodcdb/datexfooddb.htm
  16. Department of Health, UK. National Diet and Nutrition Survey: Headline results from Years 1 and 2 combined) of the rolling programme 2008-9 – 2009-10. 2011. http://www.dh.gov.uk/en/Publicationsandstatistics/Publications/PublicationsStatistics/DH_128166
  17. Murphy M. M. et al. Phytonutrient intake by adults in the United States in relation to fruit and vegetable consumption. J Acad Nutr Diet. 2012; 112:222–229.
  18. Porrini M. and Riso P. What are typical lycopene intakes? J Nutr. 2005; 135:2042S–2045S.