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El consumo suficiente de vitamina D podría reducir el riesgo de enfermedad de Alzheimer

abril 22, 2013

Según un nuevo estudio, los pacientes con Alzheimer o deterioro cognitivo leve tienen concentraciones de vitamina E en sangre más bajas que la gente con funciones cognitivas normales. Por lo tanto, podría resultar útil medir los niveles de vitamina E para la clasificación y el diagnóstico de los pacientes con Alzheimer.

El estudio evaluó las funciones cognitivas y las concentraciones de vitamina E en plasma y usó diferentes medidas procedentes de imágenes de resonancias magnéticas (IRM) de alta resolución de 253 sujetos con una edad media de 75 años (1). Entre los participantes, la enfermedad de Alzheimer (EA) se le diagnosticó a 81 sujetos, el deterioro cognitivo leve a 86 (DCL) y 86 sujetos fueron considerados sanos. Los resultados del estudio mostraron que tanto los pacientes con EA como con DCL tenían niveles de vitamina E en sangre más bajos que los participantes sanos. Además, se usó con éxito para distinguir a los participantes con diferentes capacidades cognitivas una combinación de medidas estructurales de IRM y se midieron las concentraciones en plasma de todas las formas de vitamina E (cuatro tocoferoles y cuatro tocotrienoles).

Los investigadores comentaron que los resultados del estudio se sumarían a hallazgos previos que sugerían que la vitamina E podría evitar la disfunción cognitiva. Se cree que la vitamina E protege a las células del daño oxidativo y que es esencial para unas funciones inmunes y neurológicas normales. Por lo tanto, un consumo suficiente de vitamina E podría ser especialmente relevante para sujetos de edad avanzada que tienen riesgo de deterioro cognitivo. Sin embargo, en EE. UU., por ejemplo, el consumo medio diario de vitamina E para hombres y mujeres de 70 años o más es de 8,2 y 6,3 mg respectivamente, lo cual está muy por debajo de la cantidad diaria recomendada (CDR) de 15 mg (2). La CDR se basa en el alfa-tocoferol, la forma más abundante de vitamina E en el cuerpo humano (3). Las otras formas de vitamina E que se encuentran de forma natural en el cuerpo humano no contribuyen a alcanzar los niveles de vitamina E requeridos puesto que, aunque se absorben, se metabolizan rápidamente y están presentes en concentra-ciones mucho más bajas. Aunque el alfa-tocoferol es la forma de vitamina E estudiada con más frecuencia, las otras formas reciben cada vez más atención. Después del alfa-tocoferol, el gamma-tocoferol, la forma predominante en las dietas de EE. UU., ha sido la que ha recibido la mayor atención. Su papel y la función de las otras formas aún deben explorarse a fondo.

Un amplio estudio de cohorte prospectivo previo halló que el mayor consumo en dieta de vitamina E y C se relaciona con un menor riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer (4). Un estudio de seguimiento observó que, en comparación con los participantes con el consumo de vitamina E más bajo, aquellos con el mayor consumo tenían un 25% menos de posibilidades de desarrollar demencia a largo plazo (5). Además, algunos ensayos clínicos mostraron los posibles beneficios de un mayor consumo de alfa-tocoferol (400 UI / día) para la salud cardiovascular en pacientes con un mayor estrés oxidativo como los diabéticos tipo 2 (6). Sin embargo, otros estudios no mostraron ningún beneficio en la salud cardiovascular y sugirieron que el uso a largo plazo de dosis muy altas de vitamina E (2.000 UI /día) podría incluso aumentar la mortalidad (7). El Food and Nutrition Board ha establecido el consumo máximo tolerable de vitamina E en 1.000 mg al día (1.100 UI para la sintética y 1.500 UI para la vitamina E natural) para los adultos.

referencias

  1. Mangialasche F. et al. Classification and prediction of clinical diagnosis of Alzheimer’s disease based on MRI and plasma measures of alpha-ly-tocotrienols and gamma-tocopherol. J Intern Med. Published online April 2013.
  2. Anand J. et al. What We Eat In America, NHANES 2009-2010: Documentation and Data Files. Worldwide Web Site: Food Surveys Research Group. 2012.
  3. Food and Nutrition Board, Institute of Medicine. Vitamin E. Dietary reference intakes for vitamin C,
    vitamin E, selenium, and carotenoids. Washington D.C.: National Academy Press; 2000. 186-283.
  4. Hofman A. et al. The Rotterdam Study: objectives and design update. Eur J Epidemiol 2007; 22(11):
    819-829.
  5. Devore E. E. et al. Dietary antioxidants and long-term risk of dementia. Arch Neurol. 2010; 67(7):
    819-825.
  6. Milman U. et al. Vitamin E supplementation reduces cardiovascular events in a subgroup of middle-aged individuals with both type 2 diabetes mellitus and the haptoglobin 2-2 genotype: a prospective double-blinded clinical trial. Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology. 2008; 28:341-347.
  7. Miller E. R. et al. Meta-analysis: high dosage vitamin E supplementation may increase all cause mortality. Ann Intern Med. 2005; 142:37-46.