opinión experta

El nuevo sitio web “Micronutrient Calculator” aporta información sobre el estado nutricional de la población de los Estados Unidos

julio 15, 2013

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Julia K. Bird, Nutrition Innovation Center, Nutrición y Salu Humana, Delft, Países Bajos

“La ingesta adecuada de vitaminas y minerales es esencial para el mantenimiento de la salud en los seres humanos. Existe abundante documentación sobre la contribución de micronutrientes como el hierro, la vitamina A y el yodo en la prevención de la morbilidad y mortalidad en amplios sectores de la población mundial, especialmente en países con ingresos bajos y medios. El Global Burden of Disease Study 2010 esti-ma que en este año se produjeron 340 000 muertes infantiles y maternas causadas por deficiencias de vitamina A, zinc y hierro (1). La inseguridad alimentaria y las deficiencias de nutrientes también se dan en países de ingresos altos. En 2008, por ejemplo, el 14,6% de los hogares estadounidenses se consideraban en situación de inseguridad alimentaria y el 5,7% tenía una segu-ridad alimentaria muy baja, con tasas más altas en las familias con niños (2). Las deficiencias nutricionales se pueden encontrar en subpoblaciones específicas; los informes muestran que ciertos factores como la raza, los ingresos familiares, la educación, la edad y el sexo influyen en el consumo y los marcadores bioquímicos del aporte nutricional. Los resultados en materia de salud entre los grupos étnicos comunes en EE. UU. son muy dispares para muchas enfermedades relacionadas con la nutrición. Por ejemplo, las mujeres hispanas presentan un mayor riesgo de tener un embarazo afectado por un defecto del tubo neural debido a una menor ingesta de ácido fólico a partir de alimentos básicos propios de su cultura (3). El conocimiento de los nutrientes que suscitan preocupación puede ayudar a planear intervenciones dirigidas a los grupos de riesgo.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. han llevado a cabo un sondeo continuo de la salud y el estado nutricional de la población estadounidense por medio de la NHANES representativa a nivel nacional desde 1999. Utilizando un complejo diseño probabilístico multietápico, se seleccionó una muestra de población civil no institucionalizada. En ciclos de dos años, se examinaron entre 7500 y 8500 personas. Los participantes tomaron parte en una serie de exámenes detallados relacionados con la salud y la nutrición. Para determinar la ingesta de nutrientes, se realizan dos recordatorios de
24 horas en días no consecutivos y se comparan con una base de datos del contenido nutricional de los alimentos. Una vez eliminada toda la información que pueda identificar a los participantes, los datos se ponen a disposición de manera continua para fines de salud pública. Los CDC suministran datos resumidos en Internet, sin embargo, estos datos son estáticos y resulta difícil para los nutricionistas localizarlos o interpretarlos. Como proyecto de prácticas para la Maestría de Salud Pública en Nutrición de la Universidad de Massachusetts (Amherst), estos datos fueron analizados, resumidos y presentados a través de la nueva página web interactiva www.micronutrientcalculator.org. Esta página ofrece los datos de NHANES sobre la ingesta de nutrientes agrupados por edad, sexo, ingresos familiares y raza, en un formato que puede ser utilizado fácilmente por los nutricionistas de la salud pública. En ella se emplean elementos visuales que facilitan la interpretación de los datos y la identificación de los nutrientes de riesgo, asociando su consumo con las recomendaciones nutricionales.

Los datos que se presentan en la página web muestran claramente algunas tendencias:

  • Para todos los grupos de edad y sexo, la ingesta de nutrientes es casi en general adecuada en el caso del complejo de vitaminas B, el fósforo, el selenio y el zinc.
  • Menos de la mitad de la población cumple las recomendaciones – requerimiento medio estimado (EAR) o nivel de ingesta adecuada (IA) – de vitamina E, vitamina K, carotenoides (por ejemplo, betacaroteno, luteína y zeaxantina), calcio, magnesio y potasio, lo que indica un marcado riesgo de deficiencia entre la población.
  • El bajo consumo de muchos de estos nutrientes está relacionado con un escaso seguimiento de las reco-mendaciones para la ingesta de frutas y verduras; sólo alrededor del 7% de los adultos estadounidenses cumple las pautas alimentarias recomendadas para el consumo de frutas y verduras por edad y sexo (4).
  • La vitamina E se encuentra principalmente en alimentos con un contenido de lípidos de moderado a alto, como los aceites, los frutos secos, las semillas, los cereales y las carnes grasas. Cuando se calienta el aceite o la grasa para freír, gran parte de la vitamina E se destruye; por lo tanto, los alimentos grasos que se consumen habitualmente en EE. UU., como las patatas fritas, contienen niveles bajos de vitamina E.
  • La ingesta media de vitaminas A, C y D demuestra que al menos la mitad de la población cumple los requerimientos. Sin embargo, la ingesta general es baja y un número considerable de personas en la población podría estar en riesgo de insuficiencia o deficiencia.
  • Los afroamericanos en general presentan el mayor riesgo de deficiencia (a excepción de la vitamina K), los blancos muestran el riesgo más bajo de deficiencia (a excepción de la vitamina C) y los mexicanos-ameri-canos tienen la ingesta de nutrientes que más se acerca a la media.

Más información en www.micronutrientcalculator.org.”

Basado en: Bird J. K. Development of an interactive web-based tool to depict US nutrient adequacies.
SIGHT AND LIFE. 2013; 27(1).

referencias

  1. Lim S. S. et al. A comparative risk assessment of the burden of disease and injury attributable to 67 risk factors and risk factor clusters in 21 regions, 1990–2010: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2010. Lancet. 2012; 380(9859):2224–2260.
  2. Eisenmann J. C. et al. Is food insecurity related to overweight and obesity in children and adolescents?
    A summary of studies, 1995–2009. Obes Rev. 2011; 12(5):73– 83.
  3. Hamner H. C. et al. Modelling fortification of corn masa flour with folic acid and the potential impact on Mexican-American women with lower acculturation. Public Health Nutr. 2012; Nov 1:1–9.
  4. Murphy M. M. et al. Phytonutrient intake by adults in the United States in relation to fruit and vegetable consumption. J Acad Nutr Diet. 2012; 112(2):222–229.