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El tratamiento con estatinas encubre los beneficios de los ácidos grasos omega-3 en la reducción del riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular

septiembre 14, 2015

Un estudio retrospectivo de los datos generados a partir de un extenso estudio de cohortes estadounidense ha demostrado que los beneficios del consumo de ácidos grasos poliinsaturados solo se manifiestan en ausencia del tratamiento con estatinas.

Un estudio retrospectivo de los datos generados a partir del Southern Community Cohort Study (EE. UU.), en el participaron 69 559 sujetos, ha demostrado que los beneficios del consumo de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) solo se manifiesta en ausencia del tratamiento con estatinas (1). Los participantes tenían una edad media de 52 año; el 54 % de los mismos padecía de hipertensión antes del estudio y, de ellos, el 16 % seguía un tratamiento con estatinas.

Está ampliamente aceptado que los ácidos grasos omega-3 de origen marino, ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), tienen efectos beneficiosos sobre los siguientes factores de riesgocardiovasculartriglicéridos plasmáticos, frecuencia cardiaca y presión arterial, trombosis, función endotelial y función autonómica, llenado cardiaco y eficiencia miocárdica, resistencia a la insulina y diabetes, inflamación y arritmia (2).

Hasta el año 2010, la mayoría de los ensayos clínicos (y metaanálisis derivados) demostraron claramente los beneficios de la administración de suplementos de ácidos grasos omega-3 de origen marino para mantener la salud del corazón y prevenir las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, desde 2010 ha habido un número considerable de ensayos que han demostrado un efecto mínimo, o ningún efecto en absoluto, derivado de la intervención con omega-3 (3). Se cree que esto puede deberse a un cambio en la naturaleza de las cohortes estudiadas. 

Más concretamente, los ensayos a partir de esta fecha se han enfocado en pacientes con una enfermedad cardiaca preexistente que ya estaban siendo tratados con un paquete de intervenciones farmacológicas, siendo la más frecuente las estatinas. Una revisión sistemática reciente de los últimos ensayos realizados por De Lorgeril (4) ha llegado a la conclusión de que este tratamiento encubre los beneficios para la salud de los ácidos grasos omega-3. Las estatinas son un tipo de fármaco para reducir el colesterol. Actúan inhibiendo la enzima HMG CoA reductasa, que suele tener una función importante en la producción de colesterol.

El estudio realizado por Kiage (1) calculó el consumo de ácidos grasos omega-3 y omega-6 a partir de cuestionarios de frecuencia alimentaria validados. En ellos se demostró una asociación clara y estadísticamente válida de los efectos del consumo de ácidos grasos omega-3 procedentes del pescado y la reducción de la incidencia de muerte por un evento cardiaco en pacientes que no recibían estatinas. En los pacientes tratados con estatinas no hubo una asociación evidente.

Es evidente que los futuros ensayos sobre la salud cardiovascular en los que se apliquen intervenciones de ácidos grasos omega-3 de origen marino deberían contener un brazo de tratamiento en el que no se utilicen estatinas.

referencias

  1. Kiage JN, Sampson UKA, Lipworth L, Fazio S et al., “Intake of polyunsaturated fat in relation to mortality among statin users and non-users in the Southern Community Cohort Study”, Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases 2015, dx.doi.org/10.1016/j.numecd.2017.07.006
  2. Mozaffarian J and Wu JHY, “Omega-3 Fatty Acids and Cardiovascular Disease”, 2011, Journal of the American College of Cardiology Vol. 58, No. 20, 2047–67.
  3. Calder PC, “Very long chain omega 3 (n-3) fatty acids and human health”, 2014, Eur. J. Lipid Sci Technol., 116:1280–1300.
  4. De Lorgeril M, Salen P, Defaye P and Rabaeus M, “Recent findings on the health effects of omega-3 fatty acids and statins, and their interactions: do statins inhibit omega-3?”, BMC Med 2013, 11:5.