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Gran parte de la vitamina D consumida en Estados Unidos y Canadá procede de alimentos fortificados

enero 9, 2013

De acuerdo con una nueva revisión, muchos sectores de la población siguen sin tener un aporte suficiente de vitamina D pese a la posibilidad de mejorar la ingesta a través de alimentos fortificados y suplementos.

La revisión analizó estudios sobre la ingesta y los niveles sanguíneos de vitamina D en los EE. UU. y Canadá (1). Los resultados revelaron que, aunque el 60% de la ingesta de vitamina D en ambos países proviene de alimentos fortificados como la leche, el consumo de este tipo de productos es muy bajo en sectores clave de la población. En ninguno de estos países se alcanza el requerimiento medio estimado (EAR) de 400 UI. Los niveles más altos de vitamina D se dieron entre las personas de raza blanca, seguidas de los hispanos. En el otro extremo, los afroamericanos presentaron los niveles promedio más bajos, con una ingesta muy reduci-da de vitamina D y una menor capacidad para sintetizarla a partir de la luz solar debido a su piel oscura.

Según los investigadores, los alimentos alternativos podrían fortificarse con vitamina D para aumentar la ingesta de esta vitamina entre los sectores de la población que más lo necesitan. La ‘adición biológica’ –la adición de alimentos ricos en vitamina D a los piensos animales durante la producción o la manipulación de los alimentos después de la cosecha o antes de ser procesados (por ejemplo, la exposición de los hongos comestibles a la luz ultravioleta)– podría ampliar la variedad de alimentos que contienen vitamina D y atraer así a distintas preferencias, culturas y estatus económicos.

Las prácticas de fortificación son diferentes en EE. UU. y Canadá, con un carácter voluntario en el primer caso y un mayor hincapié en la fortificación obligatoria en el segundo; si bien los dos se asemejan en cuanto a la eficacia probada de los alimentos fortificados. Está permitido fortificar con vitamina D algunos alimentos como la leche líquida, las bebidas de soja, los cereales para el desayuno, el arroz enriquecido, los zumos 100% de frutas fortificados con calcio, los productos a base de harina de maíz enriquecidos, el yogur, el queso y productos derivados del queso, los sustitutivos de comidas, la margarina y los preparados para lactantes. No obstante, varios científicos han puesto en duda que los alimentos fortificados con vitamina D puedan satisfacer las necesidades de todas las razas, géneros y grupos de edad.

referencias

  1. Calvo M. S. and Whiting S. J. Survey of current vitamin D food fortification practices in the United States and Canada. The Journal of Steroid Biochemistry and Molecular Biology. Published online December 2012.