opinión experta

Investigación sobre vitaminas – Prepararse para el futuro

enero 1, 2013

file

Prof. Jeffrey B. Blumberg, Friedman School of Nutrition Science and Policy, Universidad de Tufts, Boston, EE. UU.
“En la última década, los enfoques de la medicina basada en la evidencia; con su fuerte dependencia de los ensayos aleatorizados controlados (RCT), se han adaptado a la ciencia y los principios de la nutrición (1). Sin embargo, existen diferencias disti-ntivas entre las pruebas que pueden obtenerse de probar los medicamentos usando RCTs y las que se necesitan para el desarrollo de cálculos sobre la necesidad de nu-trientes o de pautas de alimentación: 1) las intervenciones médicas están pensadas para curar una enfermedad no producida por la ausencia de dicha intervención, mientras que los nutrientes evitan disfunciones que se dan cuando hay un consumo inadecuado; 2) a menudo se intenta que los medicamentos tengan un gran efecto y un campo de acción limitado, mientras que los efectos de los nutrientes normalmente tienen un gran campo de acción y un efecto pequeño; 3) los efectos de los medicamentos se pueden probar al compararlos con un grupo de control no-expuesto (placebo) mientras que es imposible y/o no sería ético tener un grupo de consumo cero de nutrien-tes; y 4) los medicamentos terapéuticos tratan de ser eficaces en un periodo de tiempo relativamente corto mientras que el impacto de los nutrientes en la reducción del riesgo de enfermedades crónicas podría re-querir décadas para mostrarse.

No es sorprendente que los RCTs que investigan los efectos preventivos de los suplementos con micronu-trientes en enfermedades crónicas multifactoriales a menudo no hayan logrado mostrar beneficios signi-ficativos mientras que existen grandes pruebas epidemiológicas de una relación entre un mayor consumo de micronutrientes, a través de la comida y/o de los suplementos, y un menor riesgo de distintas enfermeda-des. Estos RCTs (y sus metaanálisis) a menudo tienen fallos, no ya tanto en la forma en que se llevan a cabo sino más bien en su diseño (2). Por ejemplo, no proporcionan un consumo lo suficientemente bajo de nutrientes para el grupo de control, o los participantes en el grupo de tratamiento ya hacen un consumo de nutrientes suficiente al principio del estudio (no necesitan suplementación) o bien no garantizan un consumo adecuado de otros nutrientes esenciales que se necesitan para que el nutriente probado manifieste su propio efecto. Por todo esto, parece útil sugerir algunas maneras de reflejar mejor los rasgos únicos de los nutrien-tes y los hábitos alimenticios, y que a su vez reconozcan la necesidad de enfrentarse a la incertidumbre en situaciones en las que podrían no obtenerse pruebas de los RCTs. Se puede confiar en las recomendaciones de nutrientes teniendo menos pruebas de las que se necesitan para confiar en las recomendaciones para medicamentos (y los nutrientes con una alta razón beneficio:riesgo podrían requerir menos certeza sobre su eficacia). Al contrario de lo que ocurre con los medicamentos, para los que se deben exigir pruebas irrefuta-bles de su eficacia, las decisiones sobre las recomendaciones de nutrientes deberían basarse en si las prue-bas observacionales demuestran que un consumo insuficiente (o excesivo) causa un posible daño.

Los hallazgos obtenidos en los últimos 100 años de investigación y aplicación de las vitaminas han contri-buido de forma sustancial a nuestro entendimiento fundamental de la biología y de forma muy importante
a la promoción de la salud humana. No hay razón para pensar que los próximos 100 años serán menos fructíferos si todos nos comprometemos a estar preparados, sobre todo cambiando cuatro paradigmas de la nutrición esenciales:

  • Para empezar, debemos ir más allá del concepto de prevención de la deficiencia y el consumo inadecuado de las vitaminas para pasar al concepto de establecer la salud y, además, crear funciones fisiológicas ópti-mas. Cada vitamina esencial posee diferentes umbrales de concentración para su variedad de efectos y el equilibrio requerido necesario para alcanzar cada uno de estos aún tiene que ser definido completamente;
  • En segundo lugar, debemos aplicar los enfoques y los métodos de los “-ómicos” (p. ej., metabolómicos y proteómicos) y la investigación de la biología de sistemas para definir el papel dinámico de las vitaminas y su amplio rango de interacciones genómicas, moleculares y bioquímicas. Este trabajo es necesario para entender la multiplicidad de las acciones de las vitaminas y en última instancia aplicarlas directamente a nivel individual;
  • En tercer lugar, debemos revisar el concepto de nutrición basada en la evidencia alejándola de su sistema jerárquico actual para reconocer de forma global e integrada las características de cada tipo de enfoque de la investigación. Adherirse a una única norma de oro, la de los ensayos aleatorizados controlados, hace caso omiso tanto de la forma en que hemos avanzado de manera productiva en los últimos 100 años como de la información esencial que se puede obtener de la investigación básica y otros estudios humanos; ade-más, así se coarta la innovación tanto en los asuntos científicos como en los de normativa;
  • Por último, debemos entender que los cambios en el suministro y la distribución de comida en el próximo siglo probablemente sean, como mínimo, tan drásticos como los que han ocurrido en los últimos cien años. Por ejemplo, las restricciones ambientales inevitables harán que más proteínas de los alimentos tengan que proceder de plantas y no de animales, un cambio que afectará directamente a las fuentes en dieta de las vitaminas.

Para lograr el reto de alcanzar una salud global en 2112 para una población de 9 mil millones de habitantes, llevar a cabo estos cuatro cambios requiere abrir caminos nuevos y creativos en los que el ámbito acadé-mico, las organizaciones gubernamentales y no-gubernamentales, así como la industria deberán trabajar juntos.”

Basado en: Blumberg J. Vitamins – Preparing for the Future. Symposium ‘100 years of vitamins – Past, present, future: Micronutrients – Macro impact’. November 2012. Basel, Switzerland.

referencias

  1. Blumberg J. et al. Evidence-based criteria in the nutritional context. Nutrition Reviews. 2010; 68(8):
    478-484.
  2. Heaney R. P. et al. EBN ( Evidence-Based Nutrition) Ver. 2.0. Nutrition Today. 2011; 46(1):22-26.