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La suplementación con vitamina D en la fase inicial del embarazo puede ser crucial para la salud respiratoria del niño

agosto 2, 2013

Según un estudio reciente llevado a cabo en el Reino Unido, la suplementación con vitamina D durante el embarazo puede tener efectos nulos para prevenir la sibilancia infantil cuando se realiza demasiado tarde.

El ensayo aleatorizado controlado se llevó a cabo con 180 mujeres embarazadas (asiáticas, africanas, americanas, caucásicas y de Oriente Medio), a las que a partir de la semana 27 de gestación se suministró una dosis diaria de 800 UI de vitamina D hasta el día del parto, una dosis oral única de 200.000 UI de vita-mina D o ningún tratamiento (1). Tres años después del parto se documentaron y compararon los casos de sibilancia infantil, reacciones alérgicas e infecciones respiratorias. Los resultados del estudio indicaron que la suplementación mejoró pero no optimizó los niveles de vitamina D: los niveles medios de vitamina D en el cordón umbilical en el momento del parto eran considerablemente inferiores en aquellas mujeres que no habían recibido ningún tratamiento (7 ng/ml) que en las que habían recibido una dosis diaria (10,5 ng/ml) o en las que habían recibido una única dosis (10 ng/ml). Entre los tres grupos no se encontró ninguna diferen-cia en lo que concierne a la aparición de sibilancias, el predominio de eccemas (irritaciones cutáneas), las alergias o la función pulmonar.

Los investigadores señalaron la posibilidad de que la suplementación con vitamina D se hubiera realizado demasiado tarde (a partir de semana 27 de gestación) para tener un efecto beneficioso en la salud respi-ratoria de los niños. Se sabe que las células inmunitarias se desarrollan en una fase mucho más temprana de la vida del feto y que el desarrollo de las vías respiratorias hasta los bronquiolos finaliza a las 16 sema-nas de gestación. Es posible que para prevenir la sibilancia infantil sea preciso comenzar la suplementación al principio del embarazo o incluso antes de la concepción, concluyen los responsables del estudio.

Varios estudios observacionales indican que una ingesta materna más alta de vitamina D durante el emba-razo reduce el riesgo de sibilancia (2), asma y rinitis alérgica (3) y eccemas (4) en el niño. Con animales y modelos in vitro se ha demostrado que el metabolito activo de la vitamina D, la 1,25-dihidroxivitamina D, tiene un efecto inmunitario considerable y contribuye al desarrollo inicial de los pulmones. Otro estudio (6) postula que la suplementación prenatal de vitamina D puede prevenir la sibilancia y el asma infantiles. Actualmente el aporte diario recomendado para mujeres embarazadas es de 400 UI en el Reino Unido y de 600 UI en Estados Unidos. Se ha demostrado que las dosis diarias de 4000 UI de vitamina D constituyen un tratamiento seguro y eficaz contra la deficiencia de vitamina D durante el embarazo (7). A pesar de ello, la insuficiencia de vitamina D durante el embarazo sigue siendo muy común.

referencias

  1. Goldring S. T. et al. Prenatal vitamin D supplementation and child respiratory health: A randomized controlled trial. PLOS ONE. Published online July 2013.
  2. Camargo C. A. et al. Maternal intake of vitamin D during pregnancy and risk of recurrent wheeze in children at 3 y of age. Am J Clin Nutr. 2007; 85:788–795.
  3. Erkkola M. et al. Maternal vitamin D intake during pregnancy is inversely associated with asthma and allergic rhinitis in 5-year-old children. Clin Exp Allergy. 2009; 39(6):875-882.
  4. Miyake Y. et al. Dairy food, calcium and vitamin D intake in pregnancy, and wheeze and eczema in infants. Eur Respir J. 2010; 35(6):1228-1234.
  5. Zosky G. R. et al. Vitamin D deficiency causes deficits in lung function and alters lung structure. Am J Respir Crit Care Med. 2011 May; 183(10):1336-1343.
  6. Litonjua A. A. and Weiss S. T. Is vitamin D deficiency to blame for the asthma epidemic? J Allergy Clin Immunol. 2007; 120(5):1031-1035.
  7. Hollis B. W. et al. Vitamin D supplementation during pregnancy: double-blind, randomized clinical trial of safety and effectiveness. J Bone Miner Res. 2011; 26(10):2341-2357.