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La vitamina E podría ayudar a los pacientes con asma

noviembre 14, 2013

Una nueva revisión de estudios realizada en EE. UU. sugiere que un consumo adecuado de vitamina E (de alfa-tocoferol, aunque no de gamma-tocoferol) parece ayudar a los pacientes con inflamación pulmonar alérgica crónica.

En la revisión se estudiaron los posibles mecanismos celulares y los efectos diferenciales de las formas de vitamina E alfa-tocoferol y gamma-tocoferol en la inflamación alérgica de las vías respiratorias, proporcion- ando una posible explicación a los resultados contradictorios de estudios sobre el papel protector contra el asma de las formas de vitamina E (1). El análisis de datos mostró que las discrepancias en los estudios clínicos son coherentes con las pruebas experimentales sobre la actividad reguladora diferencial de las dos formas de tocoferol: además de su capacidad antioxidante, los dos tocoferoles parecen regular las vías de señalización, esenciales en los procesos inflamatorios. Concretamente, se ha demostrado que la suplement- ación con cantidades fisiológicas de alfa-tocoferol tiene un efecto antiinflamatorio que mejora la función pul- monar en los pacientes con asma, mientras que el gamma-tocoferol propicia la inflamación.

Los investigadores comentaron que comprender la regulación diferencial de la inflamación por parte de las formas de vitamina E proporciona las bases para diseñar dietas que ayuden de forma más efectiva a los pacientes con inflamación crónica de las vías respiratorias. Por otro lado, se ha demostrado que en los paci- entes con asma se da una reducción de las concentraciones de alfa-tocoferol y vitamina C (ácido ascórbico) en el flujo de aire (2, 3). Los países con el mayor índice de prevalencia de asma tienden a tener unos may- ores niveles de gamma-tocoferol en plasma (4). En Estados Unidos, por ejemplo, los niveles medios de gamma-tocoferol en plasma son entre 2 y 5 veces mayores que los de muchos países europeos y asiáticos, puesto que la vitamina E en la dieta estadounidense se obtiene principalmente de la forma de gamma-toco- ferol procedente del aceite vegetal más frecuente en la dieta de EE. UU., el aceite de soja. El alfa-tocoferol (la forma de vitamina E más activa biológicamente, que alcanza niveles en los tejidos hasta 10 veces por encima de los de otros tocoferoles) se encuentra principalmente en el aceite de girasol y en el aceite de oliva, de uso frecuente en Europa.

El asma es una de las enfermedades crónicas más comunes en todo el mundo, con al menos 300 millones de personas afectadas. Los síntomas típicos incluyen la inflamación crónica de las vías respiratorias, sibilancia periódica, disnea, tos paroxística y opresión en el pecho. Los casos severos van desde los síntomas ocasion- ales a los síntomas persistentes discapacitantes o exacerbaciones frecuentes con riesgo de muerte. El asma está causada por una combinación de factores genéticos y ambientales. Entre los posibles mecanismos que contribuyen a las enfermedades de las vías respiratorias se encuentra el desequilibrio entre oxidantes y anti- oxidantes ( estrés oxidativo) (5).

referencias

  1. Abdala-Valencia H. et al. Vitamin E isoforms as modulators of lung inflammation. Nutrients. 2013; 5:4347–4363.
  2. Kelly F.J. et al. Altered lung antioxidant status in patients with mild asthma. Lancet. 1999; 354:482–483.
  3. Kalayci O. et al. Serum levels of antioxidant vitamins (alpha-tocopherol, beta-carotene and ascorbic acid) in children with bronchial asthma. Turk. J. Pediatr. 2000; 42:17–21.
  4. Cook-Mills J.M. et al. Two faces of vitamin E in the lung. Am. J. Respir. Crit. Care Med. 2013; 188:279–284.
  5. Riccioni G. et al. Antioxidant vitamin supplementation in asthma. Ann. Clin. Lab. Sci. 2007; 37:96–101.