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Los ácidos grasos omega-3 demuestran tener efectos antiinflamatorios

octubre 12, 2012

Según un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos, un consumo adecuado de ácidos grasos omega-3 puede reducir los procesos inflamatorios en adultos con sobrepeso y podría influir de manera beneficiosa en la aparición, el progreso y la resolución de la enfermedad.

Para determinar si las suplementación de ácidos grasos omega-3 puede disminuir la producción de marcado-res de inflamación (interleucina-6) y los síntomas de depresión, se realizó un ensayo aleatorizado controlado con 138 adultos sanos (edad media: 51 años) que llevaban una vida sedentaria y padecían de sobrepeso (1). Los participantes recibieron durante un periodo de 4 meses una dosis diaria de 2,5 g o 1.25 g de ácidos grasos omega-3, reflejando la dieta típica estadounidense, o bien un placebo. Los resultados del estudio revelaron que las concentraciones séricas de interleucina-6 disminuyeron un 10% y un 12% respectivamente en los grupos a los que se administraron las dosis bajas y altas de ácidos grasos omega-3, en comparación con un aumento del 36% observado en el grupo de placebo. Asimismo, los grupos con las dosis altas y bajas de n-3 mostraron una ligera reducción del 0,2% y el 2,3% en los niveles del factor alfa de necrosis tumoral, con respecto a un aumento del 12% en el grupo de control. Los síntomas depresivos fueron bastante esca-sos al inicio del estudio y no se alteraron de forma significativa en respuesta a la suplementación.

Los investigadores señalaron que, si bien los ácidos grasos omega-3 no pueden reemplazar hábitos saluda-bles como el ejercicio físico, las personas diagnosticadas con enfermedades o trastornos inflamatorios podrían beneficiarse de su uso. La reducción de la inflamación en individuos con sobrepeso tendría, por tanto, numerosos beneficios para la salud.

La inflamación se considera un indicador seguro y fiable de mortalidad por todas las causas en los adultos de más edad. Las citoquinas antiinflamatorias, como la interleucina-6 y el factor alfa de necrosis tumoral, de-sempeñan un papel importante en la enfermedad coronaria, la depresión, la diabetes tipo II, la artritis, la osteoporosis, la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad periodontal, la debilidad y el deterioro de las funciones (2). El pescado, que es la principal fuente de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga, el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), ha despertado un gran interés como posible alimento antiinflamatorio. Los ensayos aleatorizados controlados que aportan mayor evidencia a las propiedades antiinflamatorias de los ácidos grasos omega-3 provienen de estudios con pacientes mayores que padecen hipertrigliceridemia o personas diabéticas con marcadores inflamatorios elevados (3).

referencias

  1. Kiecolt-Glaser J. K. et al. Omega-3 supplementation lowers inflammation in healthy middle-aged and older adults: A randomized controlled trial. Brain, Behavior, and Immunity. 2012; 26(6):988–995.
  2. Ferrucci L. et al. Relationship of plasma polyunsaturated fatty acids to circulating inflammatory markers. J. Clin. Endocrinol. Metab. 2006; 91:439–446.
  3. Yusof H. M. et al. Influence of very long-chain n-3 fatty acids on plasma markers of inflammation in middle-aged men. Prostaglandins Leukot. Essent. Fatty Acids. 2008; 78:219–228.