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Los ácidos grasos omega-3 podrían reducir el riesgo de enfermedad cardiaca

diciembre 5, 2012

Una nueva revisión de estudios realizada en EE. UU. concluye que tanto el consumo de pescado como de suplementos de ácidos grasos omega-3 podría contribuir a prevenir la enfermedad arterial coronaria.

En la amplia revisión, se analizaron estudios que habían investigado los posibles efectos del ácido docosahe-xaenoico (DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA) en la prevención de enfermedades cardiovasculares (1). Los resultados mostraron que los ácidos grasos omega-3 en la dieta y los suplementos sirven para la prevención primaria de enfermedades cardiacas. Sin embargo, los resultados fueron menos claros en cuanto al efecto que los aceites de pescado tienen en la prevención de accidentes cardiovasculares en personas que ya sufren enfermedades cardiacas. Entre los ácidos grasos, el DHA mostró ser el más importante para la salud humana, puesto que es el ácido graso omega-3 predominante que se acumula en los tejidos.

Los investigadores comentaron que hay claras pruebas de que el contenido de DHA y EPA en los tejidos del corazón y la sangre es importante para la salud y para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Para alcanzar las recomendaciones actuales para la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares, se aconseja consumir entre 200 y 300 miligramos de EPA y DHA combinados al día. Las fuentes de ácidos grasos omega derivadas de plantas, como el aceite de linaza o las semillas de chía parecen producir menos beneficios que aquellas procedentes de los peces de agua fría, debido a que el cuerpo humano procesa estos nutrientes de forma diferente. Para las personas que no quieren o no pueden consumir pescado o suplemen-tos de aceite de pescado, servirían algunos productos hechos de levadura o algas. Según los científicos, un gran número de otras investigaciones prueba que los ácidos grasos omega-3 también producen beneficios en la salud que van más allá de las enfermedades cardiovasculares. Se ha demostrado que mejoran la agudeza visual, la función cognitiva y reducen la demencia, la inflamación y quizá la frecuencia de algunos tipos de cáncer (p. ej., cáncer de colon) así como la mortalidad total.

Los investigadores comentaron que la efectividad de las terapias actuales con medicamentos para las enfermedades cardíacas podría explicar los hallazgos contradictorios de varios estudios sobre los beneficios de los ácidos grasos omega-3. Cuando la mayoría de participantes de estos estudios, para solucionar los mismos problemas a los que va dirigido el aceite de pescado, sigue un régimen de medicamentos que contiene, por ejemplo, estatinas, fibratos, antitrombótios y otros medicamentos con efecto antiinflamatorio o antiarrítmico, resulta evidente por qué es más difícil detectar algún beneficio añadido procedente de los aceites de pescado. No hay que olvidar que los nutrientes, como dichos aceites, son menos potentes que los medicamentos con receta y a menudo tienen un mayor efecto cuando se usan durante periodos largos.

referencias

  1. Jump D. P. et al. Omega-3 fatty acid supplementation and cardiovascular disease - Thematic Review Series: New Lipid and Lipoprotein Targets for the Treatment of Cardiometabolic Diseases. The Journal of Lipid Research. 2012; 53:2525–2545.