opinión experta

Los antioxidantes estimulan el crecimiento de las células tumorales – Apuntes críticos sobre un experimento in vitro

noviembre 1, 2009

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Prof. Dr. med. Hans K Biesalski, Instituto de Química Biológica y Ciencias de la Nutrición, Universidad de Hohenheim, Stuttgart, Alemania

“El titular ‘La cara oscura de la vitamina C’ apareció recientemente en el periódico alemán Die Welt online a raíz de un estudio americano que mostraba que los antioxidantes artificiales (N-acetil cisteína y Trolox) ayudan al metabolismo de las células tumorales separadas del tumor, pudiendo favorecer la metástasis (1). Esto se aplica especialmente a las células que transportan grandes cantidades de la llamada proteína receptora antiapoptótica (erbB2) en su superficie y que podrían, por tanto, evitar la apoptosis o muerte celular. Examinando más de cerca el estudio de los investigadores del Harvard Medical School en Boston, resulta difícil entender cómo ha podido dar lugar al titular citado más arriba.

El estudio original no se refiere en ningún momento a la vitamina C o incluso a los antioxidantes naturales. Por ejemplo, la afirmación aparecida en un artículo de Die Welt online declarando que ‘los antioxidantes como la vitamina C, la vitamina E o el betacaroteno contribuyen a la supervivencia de las células tumorales aisladas de la misma forma que el erbB2’ no aparece por ninguna parte en el estudio original y puede decirse que es incluso inexacta si se examina más detenidamente. No existen estudios sobre la vitamina C en este campo en la literatura científica. De hecho, se ha demostrado que la vitamina E tiene el efecto contrario, ya que causa la muerte precisamente de las células con una expresión de erbB2 fuerte.

Resulta cuanto menos desconcertante que un científico con las credenciales del Profesor Ristow de Jena pueda haber inducido a error afirmando que los productos vitamínicos, como pretende demostrar este estudio, pueden causar daño. Esta afirmación no sólo contradice el estudio publicado, sino que además es rechazada por los autores de esta investigación.

En un comunicado de prensa, uno de los autores de estudio declaró que los científicos pensaron en un principio que, a fin de que las células pudieran sobrevivir fuera de su entorno normal, simplemente había que suprimir la apoptosis. Sus estudios indicaron que esta actividad no es suficiente para prevenir la muerte de las células, ya que éstas ya no son capaces de mantener el aporte energético. Los investigadores compararon las tasas de supervivencia de las células portadoras de erbB2 en su superficie con aquéllas tratadas con antioxidantes sintéticos (N-acetil cisteína y Trolox) que no están presentes en los alimentos y en los complementos alimenticios. Sorprendentemente, la función metabólica se restableció en las células tratadas con materiales sintéticos.

Los autores advierten que no se deben extrapolar demasiado sus datos a la situación in vivo, puesto que están basados en experimentos en cultivos de células in vitro en laboratorio. Asimismo, insisten en que los experimentos no fueron diseñados para imitar el efecto de los antioxidantes introducidos por medio de suplementos o alimentos. Las reacciones del cuerpo a los antioxidantes administrados a través de alimentos son mucho más complicadas y no eran objeto de este estudio.

Este tipo de generalizaciones y extrapolaciones cuestionables no son de utilidad. Lejos de aclarar científicamente los beneficios reales de los complementos alimenticios, lo único que consiguen es sumarse a la incertidumbre ya existente desde hace tiempo en este campo. Ristow intenta colocar la afirmación en perspectiva declarando que las frutas son saludables a pesar de los antioxidantes, y no debido a los mismos. Es cierto que los antioxidantes mencionados están presentes en la fruta y de hecho, dependiendo de la variedad, a veces en cantidades bastante superiores a las de los complementos alimenticios. Sin embargo, si los antioxidantes citados (vitamina E, C, betacaroteno) presentan algún riesgo, ¿no sería igualmente arriesgado consumirlos junto con la fruta?. Especialmente a los pacientes de cáncer se les aconseja demasiado a menudo y sin ningún tipo de cuestionamiento que tomen complementos alimenticios. Según la Comisión del Cáncer de la Sociedad Alemana del Cáncer, esta área requiere especial atención. No se ha investigado si esto también se aplica a las frutas y las verduras ricas en antioxidantes.

Sería preferible que la información y los artículos de prensa se basaran en una mayor objetividad antes que generar inquietudes que, a la larga, lleve a los pacientes a tomar medidas aún más cuestionables que puedan causarles daños reales”.

Hohenheim, agosto de 2009

referencias

  1. Schafer Z. T. et al. Antioxidant and oncogene rescue of metabolic de-fects caused by loss of matrix attachment. Nature. 2009; 461(7260):109–13 (Epub ahead of print).