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Los antioxidantes podrían ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama

septiembre 2, 2011

Un aumento del consumo de betacaroteno, vitamina C, vitamina E y zinc podría proteger frente al riesgo de desarrollar cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas, según sugiere un nuevo estudio realizado en Canadá.

El estudio poblacional de casos y controles analizó la ingesta de antioxidantes derivados de la alimentación y de los suplementos, así como otros posibles factores de riesgo para el cáncer de mama, mediante un cuestionario realizado a 2.362 personas con un episodio de cáncer de mama confirmado patológicamente y 2.462 controles (1). Los resultados del estudio mostraron que la suplementación de zinc en mujeres premenopáusicas, y los suplementos de multivitaminas, betacaroteno, vitamina C, vitamina E y zinc en mujeres posmenopáusicas durante 10 o más años, redujeron significativamente la incidencia de cáncer de mama. Sin embargo, no se observó ningún efecto significativo de la ingesta de antioxidantes procedentes de la dieta o los suplementos durante un tiempo inferior a 10 años.

Los investigadores concluyeron que el consumo de antioxidantes a largo plazo, bien por medio de los alimentos o los suplementos, puede proteger a las mujeres de desarrollar cáncer de mama. Sin embargo, dado que no fue posible calcular la dosis exacta de antioxidantes procedentes de los suplementos dietéticos (diferentes productores, años y lotes), los investigadores no pudieron determinar el efecto general de la dosis o la ingesta total de alimentos y suplementos. Es posible que los antioxidantes ejerzan una acción preventiva durante un largo periodo de tiempo, y esta podría ser la razón por la cual sólo se observó el efecto de la suplementación después de 10 años o más.

Los antioxidantes como la vitamina A y su precursor, el betacaroteno, las vitaminas C y E, así como el selenio, han sido foco de gran atención al haberse demostrado en estudios experimentales su capacidad para neutralizar o atrapar especies reactivas de oxígeno, previniendo de este modo el daño celular (ADN) susceptible de causar enfermedades como el cáncer. A pesar de la considerable evidencia del efecto anticancerígeno de los antioxidantes que se desprende de cultivos celulares y estudios con animales, los resultados de los estudios observacionales y ensayos de intervención no son consistentes (2). No obstante, en vista de que un aumento del nivel de antioxidantes es una medida preventiva que se puede aplicar fácilmente mediante la alimentación o los suplementos, merece la pena investigar más a fondo esta asociación.

referencias

  1. Pan S. Y. et al. Antioxidants and breast cancer risk – a population-based case-control study in Canada. BMC Cancer. 2011; 11(1):372.
  2. Michels K. B. et al. Diet and breast cancer: a review of the prospective observational studies. Cancer. 2007; 109:2712–2749.