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Los hábitos alimentarios de niños y adolescentes son a menudo pobres en vitaminas

abril 4, 2012

Muchos niños y adolescentes de Alemania y EE. UU. siguen una dieta occidental relacionada con un consumo bajo de betacaroteno, vitaminas A, C, D, E, K y folato.

Tomando como base la German Health Interview and Examination Survey for Children and Adolescents, se analizaron los datos de una entrevista sobre la alimentación integral realizada a 1272 adolescentes de edades comprendidas entre los 12 y los 17 años (1). Los patrones alimentarios (“saludable”, “tradicional” o “de dieta occidental ”) se determinaron en base a 48 grupos de alimentos y se atribuyeron a chicos y chicas por separado. Los resultados del estudio mostraron que entre los chicos, la pertenencia al grupo del patrón alimentario “de dieta occidental” (caracterizada por un alto consumo de comida rápida, carne, dulces y refrescos) se relacionó con una mayor edad, una condición socioeconómica (CSE) más baja, y un menor nivel de actividad física (AF). La prevalencia del patrón “saludable” entre los chicos se relacionó con una CSE más alta y una mayor AF. Entre las chicas, la prevalencia de los patrones “tradicional” y “de dieta occidental” se relacionó con una menor edad, una CSE más baja y más horas viendo la televisión al día. La densidad de nutrientes de varias vitaminas y minerales, en particular de las vitaminas B y del calcio, aumentó conforme aumentó la prevalencia del patrón “saludable” en los dos sexos. En cambio, con el aumento de la prevalen-cia del patrón “de dieta occidental” entre los chicos, la mayoría de las densidades de nutrientes descendió, en particular la del betacaroteno, la de la vitamina D, la biotina y el calcio. Entre las chicas con prevalencia del patrón “tradicional” y “de dieta occidental”, las densidades de los nutrientes de la vitamina A, C, E, K y del folato descendieron. No se hallaron relaciones significativas entre los patrones alimentarios y el sobrepeso.

Los investigadores concluyeron que, puesto que la mayor prevalencia del patrón “de dieta occidental”, caracterizado por menores densidades de nutrientes de varias vitaminas y minerales, se halló sobre todo entre los chicos de 16 a 17 años y entre adolescentes con una CSE más baja, las estrategias de intervención nutricional deberían tratar de concentrarse más en esos grupos en general.

Basándose en datos de la NHANES, una encuesta representativa, actual y transversal sobre nutrición de la población de EE. UU., un análisis de los niveles de nutrientes en los niños y adolescentes mostró que muchos de los niños entre 6 y 12 años y de los adolescentes entre 13 y 18 años presentaban un consumo de nutrientes considerablemente por debajo de las necesidades medias estimadas (EAR, por sus siglas en inglés) (2). En especial entre aquellos que no consumen zumo de fruta, el consumo por debajo de las necesidades medias estimadas se observó en la vitamina E (92%), en la vitamina A (42%), la vitamina C (29%), el folato (22%) y el magnesio (46%). Los consumidores de zumo de frutas 100% mostraron una incidencia considerablemente menor de consumos insuficientes (E: 88%, A: 24%, C: 0,1%, folato: 9%, Mg: 26%).

referencias

  1. Richter A. et al. Dietary patterns of adolescents in Germany – Associations with nutrient intake and other health related lifestyle characteristics. BMC Pediatr. Published online March 2012.
  2. O’Neil C. E. et al. Fruit juice consumption is associated with improved nutrient adequacy in children and adolescents: the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) 2003–2006. Public Health Nutr. Published online March 2012.