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Los micronutrientes y la salud sexual de los hombres

enero 1, 2012

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La salud sexual es especialmente importante para los hombres, no solo cuando quieren formar una familia, sino durante todas las etapas de su vida. Aunque las funciones de la sexualidad varían de un hombre a otro, en casi todas las sociedades se relaciona la salud sexual con el éxito de un hombre. Esto abarca casi todos los ámbitos de la vida masculina: el cuerpo tiene que funcionar y rendir en la sexualidad igual que lo hace en el trabajo o al practicar deporte. La salud sexual, por lo tanto, afecta a la calidad de vida y a la confianza de los hombres. Seguir una dieta equilibrada y rica en micronutrientes es muy importante para mantener la salud sexual y reproductiva.

Entre los 20 y los 50 años de edad, la salud reproductiva suele ocupar un aspecto central, ya que es entonces cuando el hombre se plantea ser padre y formar una familia. A partir de los 40, con la aparición de los primeros achaques, aumenta la conciencia de la vulnerabilidad del cuerpo humano y la confirmación de que el estrés continuo repercute negativamente en la libido y la sexualidad. Por otra parte, entre los 40 y los 50 años la producción de hormonas sexuales disminuye entre un 30 y un 80%, lo cual afecta, sobre todo, a la fertilidad (calidad del esperma, función eréctil y libido) y a la salud de la próstata.



Salud reproductiva

Por salud reproductiva se entiende que las personas puedan gozar de una vida sexual satisfactoria y segura y que tengan la capacidad de reproducirse. La erección masculina es uno de los requisitos imprescindibles para la penetración durante el coito y la consiguiente procreación. La erección se produce al aumentar la afluencia de sangre arterial a los cuerpos cavernosos del pene y comprimirse al mismo tiempo su salida a través de las venas. Este proceso da lugar a una presión arterial en el pene aproximadamente diez veces superior a la del cuerpo. Por lo tanto, la salud de los vasos sanguíneos es fundamental para una correcta función eréctil. En el centro de atención está el endotelio, una capa delgada de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos. Las células endoteliales son las encargadas de regular el flujo, la presión y la coagulación de la sangre. Hay evidencias de que unos niveles altos de colesterol LDL oxidado, triglicéridos y homocisteína aumentan el riesgo de un mal funcionamiento del endotelio (1). En consecuencia, la capacidad de los micronutrientes antioxidantes de mantener un tono vascular normal mediante la reducción del estrés oxidativo podría aprovecharse para prevenir enfermeda-des vasculares en general y disfunciones eréctiles en particular.

Algunos estudios han señalado el beneficio de las vitaminas antioxidantes C y E para mejorar la función endotelial general en participantes sanos (2) y grupos de alto riesgo (3, 4). Además, las investigaciones indican que estas vitaminas podrían prevenir un mal funcionamiento del endotelio ocasionado por un nivel elevado de homocisteína en sangre (5). Un estudio reciente ha proporcionado evidencia de que la función endotelial vascular podría depender del estado de la vitamina D: unos niveles bajos de esta vitamina se asociaron con inflamaciones del endotelio vascular (6). Por otro lado, se ha demostrado que los suplementos dietéticos de vitamina D pueden mejorar la función endotelial vascular (7).

El flujo sanguíneo también se regula mediante el óxido de nitrógeno (NO), el cual da lugar a una dilatación de los vasos sanguíneos y disminuye la presión arterial. En el pene, el NO relaja los vasos permitiendo que la sangre llene los cuerpos cavernosos durante la excitación sexual. Los estudios han mostrado que los ácidos grasos omega-3 pueden estimular la liberación de NO en el endotelio. Igualmente, los antioxidantes aumentan la producción de NO y retrasan su degradación. Existen así mismo evidencias de que el ácido fólico, la vitamina C, la vitamina E y el calcio favorecen los procesos bioquímicos que facilitan la liberación del NO. Por lo tanto, hay ciertos suplementos dietéticos que podrían influir favorablemente en la función eréctil (8).

Otra característica importante de la salud reproductiva es la fertilidad del hombre. En este sentido, la calidad y la motilidad de los espermatozoides son cruciales. Los espermatozoides contienen gran cantidad de mitocondrias que, por una parte, les proporcionan energía y, por otra, pueden causar estrés oxidativo en las células. Es fundamental proteger a los espermatozoides contra el estrés oxidativo: se cree que entre el 30 y el 80% de los problemas de fertilidad en los hombres se deben a los efectos perjudiciales del estrés oxidativo relacionados con el estilo de vida (9, 10). Aumentar la protección antioxidante del organismo por medio de suplementos alimenticios con los micronutrientes apropiados puede mejorar las características del semen de los hombres afectados (11, 12). Esta protección ha demostrado ser particularmente eficaz en el caso de la vitamina E (13) y la coenzima Q10 (14, 15). La primera también protege a los espermatozoides contra posibles daños en el ADN al descongelar el semen congelado (16). Los suplementos con coenzima Q10 y licopeno se han asociado con una mejor calidad del semen (17). Asimismo hay evidencia de que una mayor ingesta de selenio, un oligoelemento antioxidante que protege del daño oxidativo las proteínas de las membranas de los espermatozoides, podría aumentar la cantidad y calidad del esperma (18). Un aporte adecuado de zinc y ácido fólico, los cuales intervienen en la espermatogénesis, también parece ser importante (19). Los investigadores han hallado una relación entre el aumento del daño en el ADN y una baja concentración de ácido fólico en el líquido seminal (20). Por otra parte, una variación (poliformismo) genética de la metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR), cuya función en el metabolismo del ácido fólico es crucial, podría ser la causa de un mayor riesgo de infertilidad masculina idiopática (21).

La vitamina A desempeña un papel clave en la espermatogénesis. Un estudio ha demostrado que los hombres de edad avanzada, aquellos con un alto índice de masa corporal y los fumadores presentan unas concentraciones en sangre de vitamina A y E más bajas y esto, a su vez, está asociado con una disminución de la calidad del esperma (22).

También la vitamina D parece influir en las células espermáticas: un estudio ha relacionado un alto nivel de vitamina D con una mayor movilidad de los espermatozoides y un aumento de la concentración del calcio intercelular (23). Además, existe evidencia de que la deficiencia de vitamina D podría estar asociada con problemas en la función de los testículos, los cuales se encargan de producir los espermatozoides y la hormona sexual masculina testosterona (24, 25).

El consumo adecuado de ácidos grasos omega-3 de cadena larga (PUFA) resulta igualmente importante para la calidad del esperma. Las membranas de los espermatozoides sanos contienen abundantes PUFA. Dado que los ácidos grasos son muy vulnerables al estrés oxidativo, es necesario protegerlos de los daños utilizando antioxidantes (26). Se ha descubierto que la concentración de PUFA en el esperma es más baja en hombres infértiles.

Serían aconsejables más estudios que investiguen a fondo la influencia de los micronutrientes en la salud reproductiva masculina. En especial las vitaminas A, E, D, el ácido fólico y los PUFA son algunos de los micronutrientes que suelen ser difíciles de obtener por medio de los hábitos alimenticios corrientes.



Salud de la próstata

La próstata es una glándula que se encuentra situada justo debajo del cuello de la vejiga rodeando la uretra. Su función es producir una secreción que forma parte del líquido seminal y que se encarga principalmente del transporte de los espermatozoides. La salud de la próstata puede verse afectada, por un lado, por un aumento benigno de su tamaño (BPH, por sus siglas en inglés) que suele aparecer a partir de los 45 años bajo la influencia de las hormonas sexuales masculinas y, por otro, por un agrandamiento maligno (cáncer). Mientras que la BPH causa normalmente dificultades en la micción, el cáncer de próstata no manifiesta síntomas en un primer momento, por lo que es muy importante detectarlo precozmente mediante exámenes preventivos regulares. El origen y las causas del cáncer de próstata aún no han sido investigados completamente. La salud de esta glándula puede estar ligada a una predisposición hereditaria, las hormonas sexuales masculinas y diversos factores relacionados con el estilo de vida, como la alimentación.

Entre los factores que pueden contribuir al desarrollo del cáncer de próstata cabe mencionarse el alto con-sumo de grasas y de alcohol. Por otra parte, algunos nutrientes parecen favorecer la salud de la próstata. La prevención de enfermedades se centra en proteger las membranas celulares y el ADN del tejido prostá-tico de los daños causados por el estrés oxidativo. En un estudio llevado a cabo con pacientes de cáncer de próstata cuyas reservas de antioxidantes estaban agotadas se midió una elevada concentración en sangre delantígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés), un marcador del crecimiento excesivo de la próstata (27). Los estudios han aportado evidencia de que las vitaminas antioxidantes, en especial la vitamina E, podrían ayudar a proteger las células de la próstata frente a un crecimiento maligno (28). Se ha demostrado que un nivel bajo de vitamina E, así como la falta de zinc y selenio, van acompañados de un aumento del valor del PSA y, por tanto, constituyen factores de riesgo para desarrollar cáncer de próstata (29). La vitamina A desempeña un papel crucial en la regulación del crecimiento y diferenciación celular. Los resultados de un estudio caso-control sugieren que unas concentraciones séricas elevadas de vitamina A (retinol) están asociadas con un menor riesgo de padecer un cáncer de próstata agresivo (30).

Los estudios epidemiológicos han mostrado que el consumo abundante de tomate y soja posiblemente esté relacionado con un riesgo reducido de cáncer de próstata. La suplementación con licopeno, que aparente-mente está involucrado en diferentes rutas metabólicas asociadas con el desarrollo del cáncer de próstata, dio lugar a una disminución del nivel de PSA en sangre (31, 32).

La ingesta de suficientes vitaminas B también podría beneficiar la salud de la próstata. Las vitaminas del complejo B realizan funciones importantes en los procesos metabólicos que proporcionan los intermediarios clave para la reparación y metilación del ADN y la síntesis de ácidos nucleicos, asegurando de este modo una correcta división celular (33). Se ha demostrado que la ingesta elevada de vitamina B6 puede mejorar la tasa de supervivencia de los pacientes con cáncer de próstata a los que se ha diagnosticado un tumor localizado que aún no se ha extendido (34). Otro estudio ha proporcionado evidencia de que un alto consu-mo de ácido fólico podría estar asociado con un menor riesgo de cáncer de próstata (35).

La investigación ofrece cada vez más indicios del importante papel de la vitamina D en la salud de la pró-stata. Las células prostáticas poseen receptores de vitamina D (VDR, por sus siglas en inglés) y enzimas que participan en el metabolismo de esta vitamina. Los experimentos tanto in vitro como in vivo han mostrado que la vitamina D pueden influir en varias rutas metabólicas de las células de la próstata y, por tanto, en su división (36), por lo que podría ser una estrategia terapéutica en el cáncer de próstata (37). En estudios observacionales a gran escala se ha constatado que un nivel alto de vitamina D en sangre podría estar asociado con un pronóstico más positivo para el cáncer de próstata no fatal (38). Una revisión ha demostrado que los pacientes con cáncer de próstata presentan a menudo deficiencia de vitamina D (39). Otros estudios han establecido una relación entre un alto nivel de expresión de VDR en tumores prostáticos y un menor riesgo de desenlace fatal de la enfermedad (40). Los expertos han calculado que, aumentando el nivel sérico de 25(OH)D de 40 a 60 nanogramos por mililitro, se podría reducir a la mitad la tasa de mortalidad por cáncer de próstata (41). No obstante, los datos disponibles sobre la influencia de los micro-nutrientes en el cáncer de próstata y otros tipos de cáncer siguen siendo en general insuficiente, por lo que se necesitan otros estudios que profundicen más en este tema.

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