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Un mayor consumo de antioxidantes durante el embarazo puede beneficiar el desarrollo intelectual del niño

enero 20, 2010

Unos niveles séricos altos de vitamina A y vitamina E en la sangre de la madre y del cordón umbilical después del parto benefician el desarrollo cognitivo y conductual de los niños, según un nuevo estudio.

En este estudio se determinaron las concentraciones séricas de vitaminas antioxidantes (vitaminas A, E y C) en la sangre materna y del cordón umbilical después del parto en 150 madres y sus recién nacidos (1). Tras dos años de seguimiento se evaluó el desarrollo intelectual de los niños. Los resultados revelaron que los niños con unos niveles séricos más altos de vitamina A y E, pero no de vitamina C, y una mayor tasa de transmisión de vitamina E en el parto tenían una mejor función motora, habilidades lingüísticas y conducta social a los dos años de edad.

Existe abundante evidencia de que el estrés oxidativo está asociado al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas del cerebro como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. Varios estudios epidemiológicos han registrado asociaciones entre la enfermedad neurodegenerativa y una escasa ingesta y niveles en sangre de antioxidantes alimentarios (p. ej., las vitaminas A, C y E y el betacaroteno). En estudios de intervención, sin embargo, la suplementación con estos antioxidantes no se ha asociado sistemáticamente a una mejoría del deterioro cognitivo. Una posible explicación para estas inconsistencias es que una mayor ingesta de antioxidantes alimentarios influye principalmente en el desarrollo cerebral durante un periodo crítico a una edad temprana, reduciendo potencialmente la probabilidad de neurodegeneración más adelante, según han sugerido los investigadores. Por consiguiente, es posible que los estudios de intervención no sean capaces de confirmar los efectos beneficiosos de la suplementación con antioxidantes en adultos con neurodegeneración ya establecida.

referencias

  1. Chen K. et al. Antioxidant vitamin status during pregnancy in relation to cognitive development in the first two years of life. Early Human Development. 2009; 85:421–427.