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Un mayor consumo de micronutrientes podría mejorar la inteligencia en niños con un consumo insuficiente

octubre 19, 2012

Según una nueva revisión de estudios realizada en Australia, la suplementación con vitaminas, minerales y/o ácidos grasos omega-3 podría influir de forma positiva en la cognición, el aprendizaje y el comportamiento de niños y adolescentes, especialmente de aquellos con un bajo nivel socioeconómico y con problemas de aprendizaje.

La revisión incluyó 25 ensayos aleatorizados controlados que habían investigado el efecto en los tests de inteligencia no verbal y en la evaluación del comportamiento de la suplementación con multiviaminas, con minerales y con y sin ácidos grasos esenciales en niños y adolescentes de países desarrollados (1). El análisis de datos mostró que la mayoría de los estudios sugiere que la suplementación podría influir de forma positiva en la inteligencia no verbal, en las capacidades cognitivas, en el aprendizaje y en los resultados conductuales de niños y adolescentes/adultos jóvenes. Los mayores efectos del tratamiento se observaron en los ensayos con una duración de al menos 3 meses y en subgrupos de niños con un nivel socioeconómico bajo, con problemas de aprendizaje y síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Según la mayoría de los estudios que analizó los nutrientes en las muestras de sangre, los participantes con bajas concentraciones de nutrientes en sangre tenían más posibilidades de responder a la suplementación que aquellos con una alimentación adecuada.

Los investigadores comentaron que en el futuro, los estudios deberían centrarse en resultados de la vida real, basados en datos escolares como los logros académicos, las calificaciones, las amonestaciones, las suspensiones escolares y los castigos, puesto que estos datos proporcionarían información práctica y significativa sobre una determinada población. Una recomendación recurrente extraída de los estudios revisados sugiere que en futuras investigaciones se evalúen los niveles de nutrientes en sangre previos y posteriores a la intervención para determinar si solo los que sufren deficiencias nutricionales responden de forma positiva a la suplementación. También se debería considerar la relación entre el origen socioeconómi-co, los hábitos alimenticios y el nivel de micronutrientes en sangre. Según los científicos, en los países desa-rrollados, los niños de todos los estratos socioeconómicos están en riesgo de sufrir deficiencias nutricionales. Por ejemplo, los resultados de una encuesta realizada recientemente en Australia indican que los niños hacen un consumo de frutas y verduras (2), así como de ácidos grasos esenciales (3), por debajo del recomendado por las pautas de alimentación.

El consumo de micronutrientes adecuado está pensado para desempeñar un papel clave en el desarrollo y funcionamiento saludable del cerebro. Especialmente en la niñez y la adolescencia (cuando el cuerpo atra-viesa un periodo importante de desarrollo cerebral) el funcionamiento cognitivo saludable, el aprendizaje y el comportamiento parecen depender en gran medida de un consumo suficiente de vitaminas, minerales, oligoelementos y ácidos grasos esenciales.

referencias

  1. Frensham L. J. et al. Influences of micronutrient and omega-3 fatty acid supplementation on cognition, learning, and behavior: methodological considerations and implications for children and adolescents in developed societies. Nutrition Reviews. 2012; 70(10):594–610.
  2. Commonwealth Scientific Industrial Research Organisation (CSIRO) Preventataive Health National Research Flagship. Australian National Children’s Nutrition and Physical Activity Survey. Canberra, New South Wales: University of South Australia; 2007:24–25.
  3. O’Sullivan T. A. et al. Dietary intake and food sources of fatty acids in Australian adolescents. Nutrition. 2011; 27:153–159.