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Un nuevo estudio revela que los ácidos grasos esenciales omega-3 podrían reducir el riesgo de alergias en los niños

julio 26, 2012

Un estudio realizado recientemente en Australia ha presentado los primeros datos en humanos que muestran que la suplementación postnatal temprana con aceite de pescado aumenta los niveles de ácidos grasos poliinsaturados n-3 (PUFA) en los bebés y se relaciona con menos reacciones alérgicas a los alérgenos como los ácaros de polvo.

Los resultados del ensayo aleatorizado controlado doble ciego, en el que participaron 120 bebés, se suman a las pruebas ya existentes sobre las propiedades inmunomoduladoras de los ácidos grasos omega-3 DHA (ácido docosahexaenoico) y EPA (ácido eicosapentaenoico). Resultados anteriores han demostrado que la suplementación de la madre con aceite de pescado durante el embarazo se relaciona con las respuestas inmunes alteradas del bebé y un menor riesgo de que el bebé sufra sensibilización o eccema. En este estudio, 420 bebés con alto riesgo atópico se separaron en dos grupos que recibieron o bien suplementos de aceite de pescado que contenían 280 mg de DHA y 110 mg de EPA, o suplementos de aceite de control de forma diaria desde el nacimiento hasta los 6 meses de vida. A los 6 meses de edad se realizó un análisis de sangre de 120 de los bebés participantes en el estudio. Las alergias infantiles se evaluaron en los primeros 6 meses de vida y de nuevo a los 12 meses.

También se halló que en comparación con el grupo de control, los nivelesde sangre de DHA y de EPA eran significativamente mayores en el grupo que tomó aceite de pescado y que los niveles del ácido graso omega-6 AA (ácido araquidónico) eran más bajos. Además, los bebés que recibieron suplementos de aceite de pescado tenían considerablemente menos respuestas alérgicas a los ácaros de polvo y a la proteína de la leche, cuando se midieron por los niveles de interleucina-13 (IL-13) y de interferón gamma detectados en sangre. La IL-13 es segregada por las células Th2 y propicia la síntesis de la inmunoglobulina E (IgE), que participa en casi todos los procesos alérgicos. El resultado del grupo del aceite de pescado fue la disminución de las respuestas de la IL-13 a un alérgeno específico (a los ácaros de polvo), que están relacionadas con los síntomas cutáneos de eccema a los 6 meses de edad y de eccema diagnosticado a los 12 meses de edad. Los investigadores señalaron que sus hallazgos podrían mejorar la calidad de vida en el futuro de un número creciente de personas afectadas por desórdenes alérgicos en todo el mundo y contribuir a reducir los costes sanitarios.

referencias

  1. N. D’Vaz et al. Fish oil supplementation in early infancy modulates developing infant immune responses. Clinical and Experimental Allergy. 2012; 42(8):1206-1216.