Un estudio de balance nutricional implica la medición del aporte de un determinado nutriente y la eliminación de dicho nutriente por medio de la orina, heces, sudor, etc. Si el aporte es mayor que la pérdida de un nutriente específico, se dice que la persona tiene un ‘balance positivo’. Si, por el contrario, el aporte es menor que la pérdida, se dice que la persona tiene un ‘balance negativo’ del nutriente en cuestión.

A pesar de su utilidad para determinar la cantidad de un nutriente que previene su deficiencia, estos estudios aportan poca información sobre la cantidad requerida para prevenir enfermedades crónicas o gozar de una salud óptima.