opinión experta

¿Por qué es tan importante el omega 3 DHA como nutriente durante la gestación?

Gregory Ward, M.D.

febrero 21, 2019

Los primeros 1000 días del desarrollo de un niño empiezan en el momento de la concepción y finalizan en su segundo cumpleaños. Este periodo supone una oportunidad única para que los padres influyan positivamente en la salud física y mental de su hijo a largo plazo y para asegurar que este alcance su máximo potencial. 

La última parte del embarazo y los primeros años de vida son el periodo más importante de crecimiento cerebral. El DHA es una de las principales grasas estructurales del cerebro, por lo que, en el caso del feto y el recién nacido, este órgano necesita acumular grandes cantidades de DHA. En el estudio que realizaron en 2009 Kannass et ál., se observó que los bebés nacidos de madres que registraban un nivel elevado de DHA en el parto mostraban una avanzada capacidad de concentración bien entrado el segundo año de vida (1).

La ingesta recomendada para mujeres embarazadas es de 500 mg al día, bien de fuentes alimentarias, como pescado azul, bien de alimentos y bebidas fortificados con DHA o de complementos alimenticios. 

La revisión Cochrane de 2018 halló evidencias de alta calidad de que la complementación con grasas omega 3 de cadena larga durante el embarazo reduce el riesgo de parto prematuro (antes de la semana 37) en un 11 % (25 ensayos: 10 184 participantes) y de parto muy prematuro (antes de la semana 34) en un 42 % (9 ensayos: 5204 participantes) en comparación con la ausencia de complementación. A la luz de estos resultados, los autores concluyeron que lo más eficaz es ingerir una dosis diaria de 500-1000 mg de las grasas omega 3 de cadena larga DHA y EPA con una adición mínima de 500 mg de DHA al día (2).

Un estudio noruego publicado en mayo de 2018 aportó pruebas adicionales de la importancia decisiva del nivel materno de DHA durante el embarazo para el desarrollo cerebral del bebé (3). 

Para investigar la importancia del DHA en el crecimiento y el desarrollo cerebral del feto y el recién nacido, los investigadores estudiaron la relación entre el nivel de DHA de la mujer embarazada y la capacidad para resolver problemas de un bebé sano nacido a término. 

Midieron el nivel sanguíneo de DHA de la madre en la semana 28 de gestación y tres meses después del parto y lo correlacionaron con el nivel de ácidos grasos en la sangre del bebé a los tres, seis y 12 meses de edad y con su capacidad para resolver problemas a los seis y los 12 meses. 

Observaron que el nivel de DHA de la madre durante el embarazo mantenía una correlación positiva con la capacidad de resolución de problemas del niño a los 12 meses, aun teniendo en cuenta factores de desviación, como el nivel de educación de la madre, utilizado como sustituto del nivel socioeconómico. También el nivel de DHA del bebé a los tres meses mostró una correlación positiva con su capacidad de resolución de problemas a los 12 meses.  

Concluyeron que los resultados afianzan la importancia de que las mujeres embarazadas y lactantes lleven una ingesta satisfactoria de DHA, ya sea a través de la alimentación o de otras fuentes ricas en DHA. 

El estudio noruego reforzó los datos beneficiosos hallados por Kannass et ál. en 2009. El estudio explica que, para entender por qué es tan importante ingerir el nivel adecuado de DHA en la alimentación, tenemos que analizar el desarrollo cerebral del feto y el recién nacido: durante las últimas 14 semanas de gestación y el primer año de vida, este órgano experimenta un pico de crecimiento. Tanto el DHA como el ácido araquidónico (ARA), un ácido graso poliinsaturado omega 6, son importantes para el desarrollo de los tejidos oculares y cerebrales y para el posterior desarrollo motor y cognitivo (4,5).

Por lo tanto, para las mujeres embarazadas y lactantes y para los recién nacidos es importante ingerir el nivel correcto de DHA y ARA. Las dietas modernas contienen cantidades adecuadas de ARA, pero resulta más difícil ingerir el nivel óptimo de DHA. 

También se han estudiado otras posibles ventajas del DHA durante el embarazo. Hace más de 30 años, los científicos observaron que las mujeres que vivían en las islas Feroe, donde la alimentación suele abundar en pescado rico en omega 3, tenían embarazos más largos y daban a luz a bebés con un mayor peso al nacer que las que vivían en la Dinamarca continental (6). Una reciente revisión de varios estudios a gran escala concluyó que los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 reducen el riesgo de parto prematuro (7). Para analizar este tema a fondo, el ensayo Adore, un estudio norteamericano de 2017, está evaluando el impacto del DHA en la reducción del parto prematuro (8). Dado que la inflamación es una causa bien conocida de parto prematuro, los autores postulan que el DHA puede ser eficaz por sus propiedades antiinflamatorias. 

Como subrayan Lin et ál. en su metaanálisis de 2017 (9), otro papel de los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 posiblemente relacionado con el embarazo es su capacidad para ayudar a gestionar la depresión perinatal. Cada vez está más admitido que la depresión perinatal tiene un efecto negativo tanto en la madre como en el bebé, y este estudio refuerza la necesidad de una ingesta adecuada de DHA durante el embarazo y la lactancia. 

El DHA es fundamental para asegurar un embarazo saludable, ya que favorece la salud óptima de la madre y el bebé. La recomendación actual es que las mujeres embarazadas ingieran al día un mínimo de 500 mg del omega 3 DHA. Sin embargo, solo un pequeño porcentaje de mujeres alcanza el nivel recomendado. Si ya está usted embarazada o está intentando concebir, asegúrese de comer mucha fruta y verdura, grasas saludables y proteínas. Indíqueles a sus pacientes que tomen complementos con DHA para asegurarse de obtener una cantidad suficiente de los nutrientes que necesitan madre e hijo. 

Siga leyendo sobre la pionera revisión Cochrane publicada en 2018.

Bibliografía

  1. Kannass, K.N., Colombo, J. and Carlson, S.E., 2009. Maternal DHA levels and toddler free-play attention. Developmental neuropsychology, 34(2), pp.159-174.
  2. Middlleton et al., 2018. Cochrane Review
  3. Braarud, H.C., Markhus, M.W., Skotheim, S., Stormark, K.M., Frøyland, L., Graff, I.E. and Kjellevold, M., 2018. Maternal DHA Status during Pregnancy Has a Positive Impact on Infant Problem Solving: A Norwegian Prospective Observation Study. Nutrients, 10(5).
  4. Lauritzen, L.A., Hansen, H.S., Jørgensen, M.H. and Michaelsen, K.F., 2001. The essentiality of long chain n-3 fatty acids in relation to development and function of the brain and retina. Progress in lipid research, 40(1), pp.1-94.
  5. Julvez, J., Méndez, M., Fernandez-Barres, S., Romaguera, D., Vioque, J., Llop, S., Ibarluzea, J., Guxens, M., Avella-Garcia, C., Tardón, A. and Riaño, I., 2016. Maternal consumption of seafood in pregnancy and child neuropsychological development: a longitudinal study based on a population with high consumption levels. American journal of epidemiology, 183(3), pp.169-182.
  6. Olsen, S.F. and Joensen, H.D., 1985. High liveborn birth weights in the Faroes: a comparison between birth weights in the Faroes and in Denmark. Journal of Epidemiology & Community Health, 39(1), pp.27-32.
  7. Kar, S., Wong, M., Rogozinska, E. and Thangaratinam, S., 2016. Effects of omega-3 fatty acids in prevention of early preterm delivery: a systematic review and meta-analysis of randomized
    studies. European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology, 198, pp.40-46.
  8. Carlson, S.E., Gajewski, B.J., Valentine, C.J., Rogers, L.K., Weiner, C.P., DeFranco, E.A. and Buhimschi, C.S., 2017. Assessment of DHA on reducing early preterm birth: the ADORE randomized controlled trial protocol. BMC pregnancy and childbirth, 17(1), p.62.
  9. Lin, P., Chang, C.H., Chong, M.F.F., Chen, H. and Su, K.P., 2017. Polyunsaturated fatty acids in perinatal depression: a systematic review and meta-analysis. Biological Psychiatry, 82(8), pp.560-569.