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Nuevo estudio: Existe relación entre las capacidades para la resolución de problemas de los niños y el nivel de omega-3 DHA de la madre durante el embarazo

Lucy Jones, MRES BSC Hons RD MBDA

abril 29, 2019

La alimentación de la madre durante el embarazo es fundamental para ayudar al crecimiento y desarrollo del bebé en el útero, pero cada vez son más los estudios de investigación que demuestran  los beneficios a largo plazo de una buena alimentación durante la gestación.

Un ejemplo es una estudio reciente que investigó la relación entre el nivel de ácido graso omega-3 DHA (ácido docosahexaenoico) en la sangre de la madre durante el embarazo y los niveles de DHA en sangre del bebé tras el parto, y cómo estos niveles se relacionan con la capacidad de resolución de problemas a la edad de 6 y 12 meses1. Es sabido que los niveles de omega-3 DHA en sangre de la madre muestran un descenso progresivo durante el embarazo2. Por lo tanto, a no ser que se equilibre con una ingesta mayor de marisco u otros alimentos o suplementos ricos en ácido eicosapentaenoico (EPA) y DHA, las reservas se agotarán conforme pase el tiempo.

Esto es importante si consideramos que el cerebro humano está formado por un 60 % de grasa y el omega-3 DHA es el principal componente estructural no solo del cerebro humano, sino también de la retina del ojo3. La Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA, por sus siglas en inglés) confirmó el papel del DHA en el desarrollo del cerebro durante los primeros años, tras haber descubierto anteriormente que el DHA ayuda a mantener la función cerebral a lo largo de toda la vida3. La EFSA señaló que en la infancia el cerebro en desarrollo acumula grandes cantidades de DHA, especialmente durante los dos primeros años de vida, pero también después y a lo largo de toda la infancia. También concluyó que varios estudios han mostrado que comer omega-3 DHA afecta y contribuye directamente al desarrollo del cerebro3.

El DHA durante el embarazo

El DHA es transportado al bebé preferentemente durante el último trimestre de gestación, al mismo tiempo que su cerebro madura4. Si en el cerebro no hay suficiente DHA, esto resulta en cambios en la conducta, además de vincularse a problemas de aprendizaje y dificultades nemotécnicas. Estudios realizados en diferentes momentos vitales muestran que el DHA contribuye a un cociente intelectual y aprendizaje normales. Una revisión de toda la evidencia mostró que la mejora en los niveles de DHA podría iniciar cambios en el cerebro que se pueden observar en actividades de aprendizaje y conducta. Se cree que los lóbulos frontales del cerebro que presentan altos niveles de DHA son responsables de actividades conginitivas más complejas, como planificación, resolución de problemas y atención concentrada5.

Este nuevo estudio reunió información sobre salud mental, mariscos en la nutrición y desarrollo de bebés siguiendo a los participantes durante un largo período de tiempo1. Los padres completaron una evaluación sobre la evolución de su hijo a la edad de 6 meses y luego a la de 12 meses. Se encontró que los niveles de omega-3 DHA de la madre durante el embarazo tenían una correlación positiva con los niveles de DHA del bebé a la edad de 3 meses y las habilidades para la resolución de problemas a la edad de 12 meses, siendo el vínculo aún mayor después de controlar el nivel de educación de la madre1. Ya que una mayor puntuación en la resolución de problemas de los bebés está relacionada con puntuaciones más altas en el cociente intelectual más adelante en la infancia, este estudio muestra lo importante que es optimizar los niveles de omega-3 DHA en la madre antes de que se producta el crecimiento acelerado del cerebro del bebé durante el último trimestre de gestación.

Al igual que sucede con los ácidos grasos importantes como el omega-3 DHA, las necesidades de otras muchas vitaminas y minerales también aumentan durante el embarazo. Creciente evidencia científica sostiene que el adecuado estado nutricional de las mujeres antes y después del embarazo es fundamental para varios factores de salud, incluyendo mantener la salud de la madre, ayudar al crecimiento y desarrollo cerebral óptimos del feto, contribuir a un parto saludable, prevenir defectos de nacimiento, así como reducir el riesgo de enfermedades crónicas más adelante en la vida6.

Ácido fólico

Cuando se trata del desarrollo saludable del cerebro, hay varios nutrientes clave necesarios en el embarazo, incluyendo el ácido fólico. La mayoría de la gente es consciente de la importancia de la suplementación con ácido fólico antes y durante el embarazo para reducir los defectos de nacimiento y las anomalías congénitas6, pero además, los niveles bajos de folato prenatal en las madres están asociados a una peor función cognitiva de sus hijos7. La colina, un nutriente esencial similar a las vitaminas B y que se encuentra en huevos, pollo y en el germen de trigo, también es necesaria para el desarrollo cerebral del feto, con efectos positivos duraderos en la función congitiva. Igualmente el yodo, que se encuentra en el marisco y los productos lácteos, tiene una función en el desarrollo cerebral del feto, ya que niveles bajos de yodo durante la gestación podrían causar daños en el cerebro en crecimiento del bebé6.

Más allá del desarrollo cerebral

Más allá del desarrollo cerebral, las vitaminas y minerales juegan un papel esencial en otros aspectos referentes a la salud durante el embarazo y el desarrollo del feto. El zinc, por ejemplo, es importante para el crecimiento fetal y su deficiencia se ha asociado a un bajo peso al nacer. El calcio parece ser relevante para reducir el riesgo de preeclampsia y la vitamina D es necesaria para absorver y utilizar el calcio, por lo que es importante tener niveles adecuados de ambos durante el embarazo. Se ha sugerido que unos niveles bajos de vitamina D podrían ser un factor de riesgo para padecer presión arterial alta inducida por el embarazo. Las necesidades de hierro para mujeres embarazadas son aproximadamente el doble de altas que en las mujeres no gestantes debido al aumento del volumen de sangre, las crecientes necesidades del bebé y las pérdidas de sangre que se dan durante el parto. La anemia por deficiencia de hierro podría elevar el riesgo de bajo peso al nacer y parto prematuro. Todo ello hace que sean imprescindibles las buenas fuentes de alimentación y, cuando sea necesario, los suplementos de hierro6.

Mantener un estado nutricional adecuado antes y durante el embarazo es realmente importante para la madre, el feto en formación y el desarrollo y salud del niño a largo plazo. Se debe fomentar una dieta variada con buenas fuentes alimenticias de nutrientes esenciales que estén integradas en planes de comidas y recetas interesantes. Cuando las personas encuentran dificultades en satisfacer sus necesidades de nutrientes esenciales, se puede considerar la posibilidad de tomar suplementos para asegurar el crecimiento, la salud y el desarrollo óptimos de la madre y del bebé. Los profesionales de la salud y sus pacientes deben encontrar juntos el mejor plan para asegurar una nutrición óptima antes, durante y después del embarazo.

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Referencias

  1. Braarud HC, Markhus MW, Skotheim S, Stormark KM, Frøyland L, Graff IE, Kjellevold M (2018) Maternal DHA Status during Pregnancy Has a Positive Impact on Infant Problem Solving: A Norwegian Prospective Observation Study. Nutrients 2018, 10(5), 529; https://doi.org/10.3390/nu10050529.
  2. Hornstra, G.; Al, M.D.M.; Vonhouwelingen, A.C.; Foremanvandrongelen, M. Essential fatty-acids in pregnancy and early human-development. Eur. J. Obstet. Gyn. Reprod. Biol. 1995, 61, 57–62. https://www.ejog.org/article/0028-2243(95)02153-J/pdf.
  3. EFSA (2014) Scientific Opinion on the substantiation of a health claim related to DHA and contribution to normal brain development pursuant to Article 14 of Regulation (EC) No 1924/2006. Accessed from http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2014.3840/full Last accessed 7th March 2017.
  4. Rogers, L. K., Valentine, C. J., & Keim, S. A. (2013). DHA supplementation: current implications in pregnancy and childhood. Pharmacological research, 70(1), 13-19.
  5. Kuratko, C., Barrett, E., Nelson, E., & Salem, N. (2013). The relationship of docosahexaenoic acid (DHA) with learning and behavior in healthy children: a review. Nutrients, 5(7), 2777-2810.
  6. Shapira, N. (2008). Prenatal nutrition: a critical window of opportunity for mother and child. Women’s Health, 4(6), 639-656.
  7. Ars, Charlotte L., et al. (2016). Prenatal folate, homocysteine and vitamin B 12 levels and child brain volumes, cognitive development and psychological functioning: The Generation R Study. British Journal of Nutrition, 1-9.