opinión experta

La humilde pero fundamental vitamina K

Michael F. Roizen, M.D.

julio 30, 2019

La vitamina K está formada por un grupo de vitaminas que favorecen la coagulación de la sangre y el metabolismo óseo y que además contribuyen a regular el nivel de calcio sanguíneo. Lo que quizá no resulta tan evidente sobre la vitamina K es su capacidad para mantener la movilidad de las personas. El nivel de vitamina K no solo es clave para los huesos y las articulaciones, sino también para la salud cardiovascular1,2

Descubrimiento de la vitamina K

La vitamina K se descubrió en 1935, cuando se observó que era un nutriente esencial para prevenir hemorragias en gallinas3. A partir de ese momento y durante décadas, la vitamina K se ha considerado la «vitamina de la coagulación» (de hecho, la inicial «K» procede del término alemán «Koagulation»). La vitamina K activa determinadas proteínas que se fabrican en el hígado y que son necesarias para la coagulación normal de la sangre. La warfarina, un anticoagulante antagonista de la vitamina K, es eficaz para reducir la coagulación debido a su antagonismo con los efectos de la vitamina K. Sin suficiente vitamina K, la sangre no coagularía y se producirían graves hemorragias4,5. Pero, aparte de la coagulación, la vitamina K desempeña otras funciones. Normalmente, el organismo destruye y forma tejido óseo sin cesar. Para la formación de los huesos hace falta osteocalcina, que se adhiere firmemente a los minerales óseos para crear huesos fuertes. Y para activar esa osteocalcina se precisa una cantidad suficiente de vitaminas K1 y K26

La vitamina K y la osteocalcina

La osteocalcina es miembro de la familia de proteínas Gla. La vitamina K activa las proteínas Gla (incluidas las proteínas fundamentales para la coagulación sanguínea) haciendo una pequeña pero crucial modificación química en su estructura, concretamente en uno de sus elementos básicos denominado ácido glutámico7. Así como antes se pensaba que la vitamina K estaba exclusivamente relacionada con la coagulación de la sangre, ahora se sabe que afecta al menos a 16 proteínas Gla del cuerpo, incluidas las que fortalecen los huesos y favorecen la salud arterial, señal de lo importante que es para la salud obtener la cantidad suficiente de vitamina K. 

El fortalecimiento del calcio en los huesos es positivo porque reduce la probabilidad de fractura; sin embargo, el calcio en las arterias (no solo en placas, sino en las paredes de arterias de apariencia normal) puede causar rigidez e incrementar la presión arterial. El objetivo es ayudar a trasladar a los huesos el calcio de la sangre, proceso al que puede contribuir la vitamina K natural. 

Investigación sobre la vitamina K

El entorno científico actual reconoce los beneficios de las vitaminas K para la salud, pero considera que estos no demuestran por sí solos la importancia de ingerirlas en cantidad suficiente. En un estudio en mujeres posmenopáusicas sanas que ingirieron 1 mg/día de vitamina K1, además de 8 microgramos (320 UI)/día de vitamina D con minerales, la pérdida ósea en la cadera y la columna se redujo en comparación tanto con el grupo placebo como con el grupo que ingirió únicamente complementos de vitamina D y minerales8

En otro estudio, varias mujeres posmenopáusicas con osteoporosis previa tomaron a diario 1500 mg de carbonato cálcico y 45 mg de vitamina K2 o placebo durante 48 semanas. Las mujeres que ingirieron el complemento de vitamina K registraron un aumento de la densidad mineral ósea en la columna, mientras que, en el grupo que solo tomó el complemento de calcio, se observó una reducción del 9,3 %9. Posteriormente, el mismo nivel de K2 demostró mantener la fortaleza de los huesos de la cadera y la geometría general del cuello femoral a lo largo de un periodo de tres años, mientras que el grupo placebo perdió fortaleza en los huesos de la cadera durante ese mismo periodo10. Un nivel aún menor de vitamina K2 —180 microgramos/día— administrado durante tres años contribuyó considerablemente al contenido y la densidad mineral ósea de la columna lumbar y el cuello femoral y a la vez aumentó la fortaleza de los huesos11.

Nuevas investigaciones

La vitamina K también parece afectar al nivel de glucosa12. En un estudio en personas de edad avanzada con riesgo elevado de enfermedad cardiovascular, el riesgo de desarrollar diabetes de tipo II se redujo en un 17 % con 100 microgramos al día de vitamina K113. Además, se ha observado que las personas con mayor consumo de vitamina K1 presentan una disminución de los marcadores inflamatorios relacionados con la diabetes14. Esta mayor sensibilidad a la insulina y la reducción de la inflamación pueden deberse a un aumento de la osteocalcina, proteína Gla dependiente de la vitamina K, que en estudios preclínicos ha demostrado incrementar la secreción y la sensibilidad a la insulina15.

Fuentes de vitamina K

Comer verduras que contienen vitamina K combinadas con grasas puede favorecer su absorción16. Entre los alimentos que más me gustan, son fuente de vitamina K1 las verduras de hoja verde como la col rizada y las espinacas. Para combinarlas, todos podemos buscar fuentes de grasa saludables, por ejemplo plantas oleaginosas como las aceitunas y el aguacate. A diferencia de otras vitaminas liposolubles, la vitamina K circula en la sangre en cantidades muy pequeñas antes de ser rápidamente metabolizada y excretada, razón por la cual es importante ingerir vitamina K también en complementos16,17. La vitamina K2, pariente de la coenzima Q10, puede encontrarse en el pollo y en el kéfir, una bebida espumosa, cremosa y parecida a la leche. También en el natto, un plato japonés a base de soja fermentada. Un dato curioso: los guerreros samurái comían natto para aumentar su fuerza y agilizar sus reflejos. Busque alimentos y complementos con vitamina K1 y K2 para favorecer tanto su fuerza como su movilidad. 

El Dr. Michael Roizen es autor del libro AgeProof: Living longer without breaking a hit or running out of money. 

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referencias

  1. Berkner KL, Runge KW. The physiology of vitamin K nutriture and vitamin K-dependent protein function in atherosclerosis. J Thromb Haemost 2004; 2: 2118–32.
  2. Juanola-Falgarona M, Salas-Salvado J, Martinez-Gonzalez MA, et al. Dietary Intake of Vitamin K Is Inversely Associated with Mortality Risk. J Nutr. 2014;144:743-50.
  3. Carpenter, KJ. A short history of nutritional science: part 3 (1912–1944). J Nutr. 2003;133:3023-32.
  4. Bentkowski W, Kuzniewski M, Fedak D, et al. Undercarboxylated osteocalcin (Glu-OC) bone metabolism and vascular calcification in hemodialyzed patients. Przegl Lek. 2013;70:703-6
  5. Mammen EF. Coagulation abnormalities in liver disease. Hematol Oncol Clin North Am. 1992;6:1247-57.
  6. Mammen EF. Coagulation defects in liver disease. Med Clin North Am. 1994;78:545-54.
  7. Stanley TB, Wu SM, Houben RJ, Mutucumarana VP, Stafford DW. Role of the propeptide and gamma-glutamic acid domain of factor IX for in vitro carboxylation by the vitamin K-dependent carboxylase. Biochemistry. 1998;37:13262-8.
  8. Braam LA, Knapen MH, Geusens P, et al. Vitamin K1 supplementation retards bone loss in postmenopausal women between 50 and 60 years of age. Calcif Tissue Int. 2003;73(1):21-6.
  9. Purwosunu Y, Muharram, Rachman IA, Reksoprodjo S, Sekizawa A. Vitamin K2 treatment for postmenopausal osteoporosis in Indonesia. J Obstet Gynecol Res. 2006;32:230-4.
  10. Knapen MH, Schurgers LJ, Vermeer C. Vitamin K2 supplementation improves hip bone geometry and bone strength indices in postmenopausal women. Osteoporos Int. 2007;18:963-72.
  11. Knapen MH, Drummen NE, Smit E, Vermeer C, Theuwissen E. Three-year low-dose menaquinone-7 supplementation helps decrease bone loss in healthy postmenopausal women. Osteoporos Int. 2013:2499-507.
  12. Yoshida M, Booth SL, Meigs JB, Saltzman E, Jacques PF. Phylloquinone intake, insulin sensitivity, and glycemic status in men and women. Am J Clin Nutr. 2008;88:210-5
  13. Ibarrola-Jurado N, Salas-Salvado J, Martinez-Gonzalez MA, Bullo M. Dietary phylloquinone intake and risk of type 2 diabetes in elderly subjects at high risk of cardiovascular disease. Am J Clin Nutr. 2012:1113-8.
  14. Juanola-Falgarona M, Salas-Salvado J, Estruch R, et al. Association between dietary phylloquinone intake and peripheral metabolic risk markers related to insulin resistance and diabetes in elderly subjects at high cardiovascular risk. Cardiovasc Diabetol. 2013;12:7.
  15. Patti A, Gennari L, Merlotti D, Dotta F, Nuti R. Endocrine actions of osteocalcin. Int J Endocrinol. 2013; 2013, ID 846480.
  16. Shearer MJ, Newman P. Metabolism and cell biology of vitamin K. Thromb Haemost 2008;100: 530-47. 
  17. https://ods.od.nih.gov/factsheets/VitaminK-HealthProfessional/ (accessed July 1, 2019)