opinión experta

Valoración, tratamiento y prevención de la deficiencia de vitamina D

abril 6, 2018

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The Endocrine Society, 8401 Connecticut Avenue, Suite 900, Chevy Chase, MD, USA.

“Resumen de las recomendaciones:

Procedimiento para el diagnóstico

  • Recomendamos la exploración médica de la deficiencia de vitamina D en personas que presenten un riesgo de deficiencia. No recomendamos la exploración de la deficiencia de vitamina D en personas que no presenten este riesgo.
  • Aconsejamos averiguar el nivel de 25-hidroxivitamina D [25(OH)D] que circula en suero con la ayuda de una prueba fiable, para valorar el estado de vitamina D en pacientes con riesgo de deficiencia de vitamina D. La deficiencia de vitamina D refleja un nivel de 25(OH)D inferior a 20 ng/ml (50 nmol/litro).

Consumo diario recomendado de vitamina D

  • Consideramos que los bebés y los niños menores de 1 año precisan como mínimo 400 IU/día (IU = 25 ng) de vitamina D, y los niños mayores de 1 año requieren al menos 600 IU/día para intensificar la salud ósea. En la actualidad, se desconoce si las cantidades de 400 y 600 IU/día para niños menores de 1 año y de 1 a 18 años respectivamente son suficientes para aportar todos los posibles beneficios relacionados con la salud no esquelética asociados a la vitamina D, a la vez que mejorar la salud ósea y la función muscular. Sin embargo, aumentar sistemáticamente el nivel en sangre de 25(OH)D por encima de los 30 ng/ml
    (75 nmol/litro) requiere al menos 1.000 IU de vitamina D al día.
  • Estimamos que los adultos en edades comprendidas entre los 19 y los 50 años, necesitan al menos
    600 IU/día de vitamina D para optimizar la salud ósea y la función muscular. Se desconoce si 600 IU/día es una cantidad suficiente para obtener todos los beneficios de salud no ósea asociados con la vitamina D. No obstante, aumentar sistemáticamente el nivel de 25(OH)D por encima de los 30 ng/ml, puede exigir como mínimo 1.500-2.000 IU de vitamina D al día.
  • Consideramos que los adultos en edades comprendidas entre los 50 y los 70 años y los mayores de 70 años necesitan, respectivamente, al menos 600 y 800 IU/día de vitamina D. Aunque se desconoce por ahora si las cantidades de 600 y 800 IU/día son suficientes para obtener todos los posibles beneficios relacionados con la salud no ósea asociados a la vitamina D, aumentar sistemáticamente el nivel en sangre de 25(OH)D por encima de los 30 ng/ml requiere al menos 1.500-2.000 IU/día de vitamina D.
  • Estimamos que las mujeres embarazadas o lactantes necesitan al menos 600 IU/día de vitamina D, y sabemos que como mínimo se necesitan 1.500-2.000 IU/día de vitamina D para mantener un nivel de
    25(OH)D en sangre por encima de los 30 ng/ml.
  • Consideramos que los niños y los adultos obesos que toman medicamentos antiespasmódicos, glucocorticoides, antimicóticos como el ketoconazol y medicamentos para el SIDA, necesitan al menos dos o tres veces más vitamina D que su correspondiente grupo de edad para satisfacer la necesidad de vitamina D de sus cuerpos.
  • Consideramos que los límites máximos de mantenimiento tolerables (UL) de vitamina D, que no deben ser superados sin control médico, deberían ser de 1.000 IU/día para los bebés menores de 6 meses, de
    1.500 IU/día para los niños de 6 meses a 1 año, de cómo mínimo 2.500 IU/día para los niños de 1-3 años, de 3.000 IU/día para los niños de 4-8 años, y de 4.000 IU/día para los mayores de 8 años. No obstante, para corregir la deficiencia de vitamina D quizás se precisen unos niveles superiores a los 2.000 IU/día para los niños menores de 1 año, 4.000 IU/día para los de 1-18 años y 10.000 IU/día para los mayores de 19 años.

Tratamiento y estrategias para la prevención

  • Valoramos el uso tanto de la vitamina D2 como de la vitamina D3 para el tratamiento y la prevención de la deficiencia de vitamina D.
  • Para niños y bebés de 0-1 años con deficiencia de vitamina D, recomendamos un tratamiento con
    2.000 IU/día de vitamina D2 o vitamina D3, o bien 50.000 IU/día de vitamina D2 o de vitamina D3 una vez a la semana durante 6 semanas para alcanzar un nivel de 25(OH)D en sangre por encima de los 30 ng/ml, seguido de una terapia de mantenimiento de 400-1.000 IU/día.
  • Para niños de 1-8 años con deficiencia de vitamina D, recomendamos un tratamiento de 2.000 IU/día de vitamina D2 o vitamina D3 durante un mínimo de 6 semanas, o bien 50.000 IU de vitamina D2 una vez a la semana durante como mínimo 6 semanas para alcanzar un nivel de 25(OH)D en sangre por encima de los 30 ng/ml, seguido de una terapia de mantenimiento de 600-1.000 IU/día.
  • Para los adultos con deficiencia de vitamina D, recomendamos su tratamiento con 50.000 IU de vitamina D2 o de vitamina D3 una vez a la semana durante 8 semanas, o su equivalente de 6.000 IU de vitamina D2 o vitamina D3 diarios para alcanzar un nivel de 25(OH)D en sangre por encima de los 30 ng/ml, seguido de una terapia de mantenimiento de 1.500-2.000 IU/día.
  • En los pacientes obesos, pacientes con síndrome de malabsorción y pacientes con medicación que afecte al metabolismo de la vitamina D, sugerimos una dosis más elevada (dos o tres veces más elevada; al menos 6.000-10.000 IU/día) de vitamina D para tratar la deficiencia de vitamina D y mantener el nivel de 25(OH)D por encima de los 30 ng/ml, seguido por una terapia de mantenimiento de 3.000-6.000 IU/día.
  • En pacientes con producción extrarrenal de 1,25(OH)2D, recomendamos un control regular de los niveles de 25(OH)D y de los niveles de calcio en suero durante el tratamiento con vitamina D para evitar la hipercalcemia.
  • En los pacientes con hiperparatiroidismo primario y deficiencia de vitamina D, aconsejamos el tratamiento con vitamina D necesario. Deberían controlarse los niveles de calcio en suero.

La deficiencia de vitamina D ha sido históricamente definida y recientemente recomendada por el Instituto de Medicina (IOM por sus siglas en inglés) como un nivel de 25(OH)D inferior a 20 ng/ml. La insuficiencia de vitamina D ha sido definida como un nivel de 25(OH)D de 21-29 ng/ml. De acuerdo con estas definiciones, se ha estimado que el 20-100% de los hombres y mujeres mayores estadounidenses, canadienses y europeos que viven en estas comunidades sufren deficiencia de vitamina D. Los niños, los jóvenes y los adultos de mediana edad de todo el mundo presentan un riesgo igualmente elevado de deficiencia y de insuficiencia de vitamina D. La deficiencia de vitamina D es habitual en Australia, Oriente Medio, India, África y Sudamérica. En Estados Unidos, más del 50% de los adolescentes hispanos y afroamericanos de Boston, y el 48% de las preadolescentes blancas de Maine presentan un nivel de 25(OH)D inferior a 20 ng/ml. Además, el 42% de las chicas afroamericanas y de las mujeres estadounidenses de 15-49 años presentan un nivel de 25(OH)D en sangre inferior a 15 ng/ml al final del invierno, y el 32% de los estudiantes y de los médicos sanos de un hospital de Boston presentaron unos niveles de 25(OH)D inferiores a 20 ng/ml. Las mujeres embarazadas y lactantes que toman vitaminas prenatales y un suplemento de calcio con vitamina D siguen presentando un alto riesgo de deficiencia de vitamina D.

La principal fuente de vitamina D para los niños y los adultos es la exposición a la luz del sol. Son muy pocos los alimentos con un contenido natural de vitamina D o que estén enriquecidos con vitamina D. En Estados Unidos y Canadá, la leche está enriquecida con vitamina D, al igual que algunos productos derivados del pan, zumos de naranja, cereales, yogures y quesos. En Europa, la mayoría de los países no enriquecen la leche. No obstante, Suecia y Finlandia ya están enriqueciendo la leche, y numerosos países europeos añaden vitamina D a los cereales, al pan y a la margarina. Las preparaciones multivitamínicas contienen 400-1.000 IU de vitamina D2 o de vitamina D3.

La principal causa de la deficiencia de vitamina D es la escasa exposición a la luz solar. La deficiencia de vitamina D provoca unos valores anormales de calcio y fósforo, y anormalidades en el metabolismo óseo. Concretamente, la deficiencia de vitamina D provoca una menor eficiencia de la absorción intestinal del calcio y del fósforo alimentario, lo que redunda en un aumento de los niveles de la hormona paratiroidea (PTH). El aumento de la actividad de reabsorción ósea provocado por la PTH crea focos locales de debilidad ósea y provoca un descenso generalizado de la densidad mineral ósea, lo que desemboca en la osteopenia y la osteoporosis. En los niños pequeños que presentan un bajo nivel de minerales en su esqueleto, este defecto resulta en una amplia variedad de deformidades óseas conocidas generalmente como raquitismo. La deficiencia de vitamina D causa también debilidad muscular; los niños afectados tienen dificultades para mantenerse en pie y andar, mientras que las personas mayores sufren balanceos y caídas frecuentes, lo que aumenta su riesgo de fracturas.

Como conclusión, teniendo en cuenta que la deficiencia de vitamina D es muy habitual en todos los grupos de edades y que son escasos los alimentos que contienen vitamina D, el equipo de trabajo sugiere una suplementación del consumo diario recomendado dentro de los límites máximos tolerables, según la edad y las circunstancias clínicas. El equipo de trabajo también recomienda la medición del nivel de 25-hidroxivita-mina D en suero mediante una prueba fiable, como el test de diagnóstico inicial, en pacientes que presenten un riesgo de deficiencia. Se recomienda el tratamiento con vitamina D2 o vitamina D3 para los pacientes que presenten esta deficiencia. En la actualidad no existen las pruebas suficientes para recomendar la exploración de las personas que no presenten un riesgo de deficiencia, ni para prescribir vitamina D para conseguir el beneficio no calcémico para la protección cardiovascular ”.

Junio de 2011

Holick M. F. et al. Evaluation, Treatment, and Prevention of Vitamin D Deficiency: an Endocrine Society Clinical Practice Guideline. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. 2011.