BETACAROTENO

Reducción del riesgo de enfermedad

Cáncer de pulmón

Los resultados de estudios observacionales iniciales sugieren un descenso del riesgo de cáncer de pulmón debido a la ingesta de betacaroteno en la dieta (9, 10).

Dos amplios estudios prospectivos de cohortes más recientes que siguieron a más de 120.000 personas durante al menos 10 años no revelaron ninguna asociación significativa entre la ingesta de betacaroteno en la dieta y el riesgo de contraer cáncer de pulmón (11). Sin embargo, los participantes con las mayores ingestas de carotenoides totales corrían un riesgo considerablemente menor de desarrollar cáncer de pulmón que aquellos con las ingestas más bajas.

Un análisis de los resultados reunidos a partir de seis estudios prospectivos de cohortes realizados enNorteamérica y Europa no estableció ninguna relación entre la ingesta de betacaroteno en la dieta y el riesgo de contraer cáncer de pulmón (12).

Una revisión de estudios prospectivos de cohortes concluyó que cualquier efecto protector de los carotenoides dietéticos contra el desarrollo de cáncer de pulmón es probablemente pequeño o no relevante estadísticamente (13).

Dos estudios clínicos han indicado que una suplementación prolongada con altas dosis de betacaroteno (20 mg/día o más durante varios años) puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón o de muerte en fumadores empedernidos y personas que han trabajado con asbesto. Aún no están claros los motivos de estos resultados en dichos grupos de riesgo (Véase también Seguridad).

El dejar de fumar –más que el aumentar la ingesta de betacaroteno– es sin duda la mejor manera de protegerse contra el cáncer de pulmón.

Enfermedades cardiovasculares

Una serie de estudios de casos y controles han hallado que un nivel mayor de betacaroteno dietético y otros carotenoides, que podrían prevenir la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL por sus siglas en inglés), está asociado con un riesgo significativamente menor de ateroesclerosis (14, 15, 16, 17, 18, 19).

El contar con un alto nivel de carotenoides en el plasma ha sido asociado con reducciones en el riesgo deenfermedades cardiovasculares en algunos estudios prospectivos (20, 21, 22, 23, 24), pero no en otros (25,26, 27, 28). Aún no está claro si este efecto es un resultado de los carotenoides u otros factores asociados con las dietas que incluyen mucha fruta y verdura ricas en carotenoides.

Por el contrario, cuatro ensayos aleatorizados controlados no hallaron evidencias de que los suplementos de betacaroteno en dosis de 20 a 50 mg/día sean efectivos en la prevención de enfermedades cardiovasculares(29, 30, 31, 32).

Salud cutánea

Algunas evidencias apuntan hacia el papel del betacaroteno en la protección de la piel contra los daños solares. El betacaroteno, tanto solo como en combinación con otros carotenoides o vitaminas antioxidantes, podría ser utilizado como un protector solar oral, además de los protectores solares tópicos, para la prevención de las quemaduras solares (33).

Cataratas

Las cataratas, el enturbiamiento de las lentes cristalinas del ojo que causan la pérdida de visión si no se tratan, pueden desarrollarse por una exposición prolongada a la luz ultravioleta. Los resultados de estudios epidemiológicos que evidenciaban que las cataratas eran menos frecuentes en personas que ingerían en la dieta más carotenoides, que absorben la luz ultravioleta (ver también luteína y zeaxantina), llevaron a la inclusión de suplementos de betacaroteno en diversos ensayos aleatorizados controlados de antioxidantes.

Mientras que algunos estudios hallaron que la suplementación con betacaroteno disminuía el riesgo de cataratas (34, 35), otros no lo hicieron (36, 37).

Función inmunitaria

Diversos estudios han hallado que la suplementación con betacaroteno mejora ciertas respuestas inmunitarias: Algunos ensayos clínicos han establecido que la suplementación con betacaroteno mejora diversos biomarcadores de la función inmunitaria. Puede ocasionar el aumento del número de glóbulos blancos y de la actividad de las células asesinas naturales, ambas cosas importantes para combatir diferentes enfermedades.

Es posible que el betacaroteno estimule el sistema inmunitario una vez que ha sido convertido a vitamina A. Otra explicación podría ser que las acciones antioxidantes del betacaroteno protejan las células del sistema inmunitario frente a daños al reducir los efectos tóxicos de los radicales libres (8).

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