OLIGOELEMENTOS // Zinc

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Advertencia: 
Todo tratamiento dietético o farmacológico con altas dosis de micronutrientes puede anular los mecanismos de control del cuerpo, por lo que las terapias con micronutrientes pueden ir asociadas a posibles efectos secundarios y toxicidades. No es recomendable utilizar altas dosis de micronutrientes sin supervisión médica.

Resfriado común

El uso de pastillas de zinc dentro de las 24 horas de la aparición de los síntomas de resfriado, y de forma continuada cada dos o tres horas mientras se está despierto hasta la desaparición de los mismos, se ha recomendado para reducir la duración del resfriado común.

Entre diez ensayos aleatorizados controlados, cinco estudios revelaron que las pastillas de zinc reducían la duración de los síntomas de resfriado en adultos, mientras que los otros cinco estudios no hallaron diferencia entre las pastillas de zinc y las de placebo en cuanto a la duración o severidad de los síntomas.

Un meta-análisis de ensayos aleatorizados controlados publicados sobre el uso de pastillas de gluconato de zinc en resfriados reveló que no había evidencia de su eficacia a la hora de reducir la duración de los mismos (38).

A pesar de la gran cantidad de ensayos bien controlados, la eficacia de las pastillas de zinc en el tratamiento de los síntomas del resfriado común sigue siendo cuestionable. Algunos expertos han recomendado que si no se aprecia una mejoría clara de los síntomas después de tres a cinco días de tratamiento con pastillas de zinc, es aconsejable someterse a un examen médico (39).

Los preparados de zinc por vía intranasal, diseñados para ser aplicados directamente en las células que recubren los senos nasales, también se venden sin receta como remedios para el resfriado. Mientras que dos ensayos aleatorizados controlados revelaron que el gluconato de zinc por vía intranasal acortaba ligeramente la duración de los síntomas de resfriado (40, 41), otros tres estudios controlados con placebo no hallaron beneficios aparentes del zinc administrado por vía nasal (42, 43, 44). Preocupantes son varios informes de casos de personas que experimentaron pérdida del sentido del olfato (anosmia) después de usar zinc por vía intranasal como remedio contra el resfriado (45).

Degeneración macular asociada a la edad

El zinc está presente en la retina en grandes concentraciones que van disminuyendo con la edad. Además, se ha demostrado que las actividades de algunas enzimas dependientes del zinc se debilitan con la edad. Por eso se cree que el zinc tiene un papel en la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). No obstante, hay escasa evidencia científica de que la ingesta de zinc esté asociada al desarrollo o evolución de DMAE.

Los estudios observacionales no han demostrado asociaciones claras entre el aporte de zinc dietético y la incidencia de DMAE (46, 47, 48).

Un ensayo aleatorizado controlado consiguió despertar el interés cuando descubrió que 200 mg/día de sulfato de zinc (81 mg/día de zinc elemental) durante dos años reducía la pérdida de visión en pacientes con DMAE (49). Sin embargo, un ensayo posterior utilizando la misma dosis y duración no halló efectos beneficiosos en pacientes con una forma más avanzada de DMAE en un ojo (50).

Un gran ensayo aleatorizado controlado de suplementación diaria con antioxidantes (500 mg de vitamina C, 400 UI de vitamina E y 15 mg de betacaroteno) y alta dosis de zinc (80 mg de zinc y 2 mg de cobre) reveló que la combinación de antioxidantes con zinc en altas dosis, así como altas dosis de zinc solo, reducían el riesgo de degeneración macular avanzada en comparación con el placebo en personas con signos moderados a severos de degeneración macular en al menos un ojo (51).

En general, los datos procedentes de ensayos más pequeños no han observado un efecto protector de la suplementación con vitaminas y minerales sobre la DMAE (52).

Actualmente existe escasa evidencia de que la suplementación con zinc sea beneficiosa para las personas con signos prematuros de degeneración macular, pero está previsto realizar otros ensayos aleatorizados controlados (53).

Diabetes mellitus

Una deficiencia moderada de zinc puede ser relativamente normal en personas con diabetes mellitus. Si bien se dice que la suplementación con zinc mejora la función inmunitaria en diabéticos, en un estudio la suplementación de 50 mg/día de zinc afectó negativamente el control de la glucosa en sangre en pacientes diabéticos insulino-dependientes (tipo 1) (54). En un estudio más reciente, la suplementación de 30 mg/día de zinc a diabéticos de tipo 2 durante seis meses redujo una medición no específica del estrés oxidativo sin afectar de forma significativa al control de glucosa en la sangre (55).

Actualmente, la influencia del zinc en el metabolismo de la glucosa precisa más estudios antes de recomendar una suplementación de altas dosis de zinc a pacientes diabéticos (4).

Infección por VIH / SIDA

Un aporte suficiente de zinc es esencial para mantener la función inmunitaria, y las personas infectadas de VIH son particularmente susceptibles a una deficiencia de zinc. En pacientes infectados de VIH, unos bajos niveles de zinc en el suero sanguíneo se han asociado con un estadio más avanzado de la enfermedad y un mayor riesgo de mortalidad (56, 57).

En uno de los pocos estudios de suplementación con zinc realizado en pacientes con SIDA, la administración de 45 mg/día durante un mes disminuyó la incidencia de infecciones oportunistas en comparación con el placebo (58).

No obstante, el virus VIH también requiere zinc, y un aporte excesivo de zinc puede estimular la evolución de la infección por VIH: En un estudio observacional de pacientes infectados de VIH, un mayor aporte de zinc se asoció a una evolución más rápida de la enfermedad, y la ingesta de suplementos de zinc se asoció a unas tasas más bajas de supervivencia (59).

Es necesario seguir investigando para determinar el aporte óptimo de zinc para los infectados por VIH (20,60).