VITAMINA B6 // piridoxina

Reduccion del riesgo de enfermedad

La homocisteína y las enfermedades cardiovasculares

Durante la digestión de proteínas, se liberan aminoácidos, inclusive la metionina y la homocisteína, un intermediario en el metabolismo de la metionina. Las personas sanas utilizan dos vías diferentes para metabolizar la homocisteína: la conversión de homocisteína de nuevo en metionina depende de la vitamina B9 (ácido fólico) y la vitamina B12, mientras que la conversión de homocisteína al aminoácido cisteína requiere dos enzimas dependientes de la vitamina B6 (PLP). Por ello, la cantidad de homocisteína en la sangre es regulada por al menos tres vitaminas: la vitamina B9, B12 y B6.

Se han asociado niveles incluso moderadamente elevados de homocisteína en la sangre con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, inclusive enfermedades cardiacas y derrames cerebrales (6).

Diversos estudios observacionales extensos han demostrado una asociación entre una ingesta o un estatus bajo de vitamina B6 combinado con un nivel alto de homocisteína en la sangre y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Un amplio estudio prospectivo halló que el riesgo de enfermedades cardiacas en mujeres que consumen una media de 4,6 mg de vitamina B6 diariamente era sólo un 67% del riesgo en mujeres que consumían una media de 1,1 mg al día (7). Otro extenso estudio prospectivo halló que un nivel superior de PLP en el plasma estaba asociado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares independientemente del nivel de homocisteína (8). Además, varios estudios han indicado que un estatus bajo de PLP en el plasma es un factor de riesgo de enfermedades coronarias (9, 10, 11).

Actualmente no está claro si el reducir el nivel de homocisteína aumentando la ingesta de vitamina B6 reduciría el riesgo de enfermedades cardiacas.

Función inmunitaria

Se ha asociado una ingesta y un estatus nutricional bajo de vitamina B6 con una función inmunitaria deficiente, especialmente en las personas mayores. Se ha registrado una producción reducida de células del sistema inmunitario llamadas linfocitos, así como una producción reducida de una proteína importante del sistema inmunitario llamada interleucina 2 en las personas con déficit de vitamina B6 (12). La restauración del estatus de vitamina B6 ha resultado en la normalización de la división de células linfocitas (proliferación) y de la producción de interleucina 2, lo cual sugiere que una ingesta adecuada de vitamina B6 es importante para el funcionamiento óptimo del sistema inmunitario en las personas mayores (12, 13).

Un estudio halló que la cantidad de vitamina B6 necesaria para revertir las deficiencias en el sistema inmunitario de las personas mayores era de 2,9 mg/día para los hombres y 1,9 mg/día para las mujeres; estas necesidades de vitamina B6 son mayores que el aporte dietético recomendado (ADR) (12).

Función cognitiva

Unos pocos estudios han asociado el declive cognitivo en las personas mayores o la enfermedad de Alzheimer con un estatus nutricional inadecuado de vitamina B9 (ácido fólico), vitamina B12 y vitamina B6 y, por lo tanto, con niveles elevados de homocisteína (14).

Estudios aleatorizados controlados con personas sanas hallaron que la suplementación con vitamina B6 mejoraba la memoria, pero no tenía ningún efecto en el humor o rendimiento mental (15, 16).

Una revisión de ensayos aleatorizados controlados concluyó que no hay evidencia suficiente de que la suplementación con vitamina B6, vitamina B12 o vitamina B9 mejore la función cognitiva en aquellos con una función cognitiva normal o deficiente (17).

Debido a los distintos resultados, actualmente no está claro si la suplementación con vitaminas B podría suavizar el declive cognitivo en las personas mayores. Lo que es más, no se sabe si una deficiencia marginal de vitaminas B, relativamente habitual en las personas mayores, tan siquiera contribuye al declive en la función cognitiva relacionado con la edad o si ambos resultan de procesos asociados con el envejecimiento o enfermedades.

Cálculos renales

En un extenso estudio prospectivo se hizo un seguimiento durante más de 14 años de más de 85.000 mujeres sin un historial previo de cálculos en el riñón. Aquellas que consumieron al menos 40 mg/día de vitamina B6 tenían sólo dos tercios del riesgo de desarrollar cálculos renales que aquellas que consumieron 3 mg o menos (18).

Sin embargo, en un grupo de más de 45.000 hombres que fueron seguidos durante más de seis años, no se estableció ninguna asociación entre la ingesta de vitamina B6 y los casos de cálculos renales (19).

Actualmente son necesarios más estudios sobre la relación entre la ingesta de vitamina B6 y el riesgo de desarrollar cálculos renales para poder hacer recomendaciones.