VITAMINA C // ácido ascórbico

Reducción del riesgo de enfermedad

Enfermedades cardiovasculares

Los resultados de la mayoría de los estudios prospectivos anteriores indican que una ingesta baja o deficiente de vitamina C está relacionada con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y que un modesto consumo de unos 100 mg/día son suficientes para una reducción máxima del riesgo de enfermedades cardiovasculares en hombres y mujeres no fumadores (2).

Enfermedad coronaria

Diversos estudios no han conseguido hallar reducciones significativas del riesgo de enfermedad coronaria (EC) entre los consumidores de suplementos de vitamina C en poblaciones bien alimentadas (4, 5).

Una excepción notable fue el estudio de seguimiento epidemiológico National Health and Nutrition Examination Study number one (NHANES I) (6), que halló que el riesgo de morir de enfermedades coronarias era un 42% inferior en los hombres y un 25% inferior en las mujeres que consumían más de 50 mg/día de vitamina C en su dieta y que tomaban suplementos de vitamina C con regularidad, alcanzando una ingesta total de vitamina C de unos 300 mg/día (7).

Los resultados del Nurses’ Health Study, basado en el seguimiento de más de 85.000 mujeres durante más de 16 años, también sugieren que una ingesta superior de vitamina C podría proteger el corazón contra la ateroesclerosis (8). En este estudio se asoció la ingesta de más de 359 mg/día de vitamina A en la dieta más suplementos o sólo a través de la suplementación con una reducción del 27-28% del riesgo de EC. Sin embargo, en las mujeres que no tomaban suplementos de vitamina C, la ingesta de vitamina C en la dieta no fue asociada significativamente al riesgo de EC.

Más recientemente, un meta-análisis de nueve estudios prospectivos de cohortes, que incluían más de 290.000 adultos que de partida no padecían EC y que fueron seguidos durante una media de 10 años, halló que quienes tomaban más de 700 mg/día de vitamina C de forma suplementaria corrían un riesgo un 25% inferior que quienes no tomaban suplementos de vitamina C (9).

Datos de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH por sus siglas en inglés) indican que el plasma y las células en circulación en personas jóvenes y sanas se saturaron por completo de vitamina C con una dosis de unos 400 mg/día (10). Los resultados del análisis conjunto de los estudios prospectivos de cohortes sugieren que la reducción máxima del riesgo de EC podría requerir una ingesta de vitamina C lo suficientemente alta como para saturar el plasma y las células en circulación, y con ello el pool de vitamina C del cuerpo (11).

Derrame cerebral

Al igual que en numerosos estudios sobre la ingesta de vitamina A y el riesgo de enfermedades cerebrovasculares o cardiovasculares, es difícil separar los efectos de la vitamina C en el riesgo de derrame cerebral de los efectos de otros componentes de la fruta y verdura, enfatizando los beneficios de una dieta rica en las mismas. De hecho, los niveles de vitamina C en la sangre pueden ser un buen indicativo (biomarcador) de la ingesta de fruta y verdura y de otros factores del estilo de vida que pueden contribuir a reducir el riesgo de un derrame cerebral.

Un estudio prospectivo de 10 años en 20.649 adultos halló que aquellos con las mayores concentraciones de vitamina C en la sangre corrían un riesgo un 42% inferior de sufrir un derrame cerebral que aquellos en el cuartil inferior (12).

Cáncer

Numerosos estudios han demostrado que un aumento del consumo de fruta y verdura frescas va asociado a la reducción del riesgo de padecer la mayoría de tipos de cáncer (13).

Entre los estudios de casos y controles que investigaban el papel de la vitamina C en la prevención del cáncer, la mayoría demostraron que una mayor ingesta de vitamina C está asociada con el descenso de la incidencia de cáncer de boca, garganta y cuerdas vocales, esófago, estómago, sistema colorrectal y pulmón.

Además, estudios prospectivos, con menos posibilidades de ser sesgados que los estudios de casos y controles, han hallado reducciones significativas del riesgo de cáncer en personas que consumen al menos entre 80 y 110 mg de vitamina C al día (2)

Cáncer de pulmón

Un estudio prospectivo de 870 hombres durante un periodo de 25 años halló que el riesgo de contraer cáncer de pulmón de aquellos que consumieron más de 83 mg de vitamina C al día era un 64% inferior que el de aquellos que consumieron menos de 63 mg al día (14)

Cáncer de mama

Si bien la mayoría de los grandes estudios prospectivos no establecieron una asociación entre el cáncer de mama y la ingesta de vitamina C, dos estudios hallaron que la ingesta de vitamina C en la dieta disminuía el riesgo de cáncer de mama en determinado subgrupos.

En el Nurses' Health Study, la mujeres premenopáusicas con un historial familiar de cáncer de mama que consumían una media de 205 mg/día de vitamina C a través de los alimentos tenían un riesgo un 63% inferior de padecer cáncer de mama que aquellas que consumían una media de 70 mg/día (15). En el estudio Cohorte de Mamografía Sueco, el riesgo de cáncer de mama de las mujeres con sobrepeso y que consumían una media de 110 mg/día de vitamina C era un 39% inferior que las mujeres con sobrepeso que consumían una media de 31 mg/día (16)

Cáncer de estómago

Un número de estudios observacionales han establecido una asociación entre un aumento de la ingesta de vitamina C en la dieta y la disminución del riesgo de cáncer de estómago, y experimentos de laboratorio indican que la vitamina C inhibe la formación de compuestos que promueven el cáncer en el estómago.

Es sabido que la infección con la bacteria hilicobacter pylori (H. pylori) aumenta el riesgo de cáncer de estómago y también parece disminuir el contenido de vitamina C de las secreciones gástricas. Aunque dos estudios de intervención no establecieron un descenso de los casos de cáncer de estómago gracias a la suplementación con vitamina C (17), investigaciones más recientes sugieren que la suplementación con vitamina C podría ser una adición útil a la terapia estándar de exterminación de H. pylori para reducir el riesgo de cáncer gástrico (18).

Cataratas

Se ha asociado el descenso del nivel de vitamina C en las lentes del ojo con un aumento de la gravedad de las cataratas, que se dan con mayor frecuencia y gravedad a medida que se envejece.

Algunos estudios, pero no todos, han observado una relación entre una mayor ingesta de vitamina C en la dieta (19) y un mayor nivel de vitamina C en la sangre (20) y el descenso del riesgo de cataratas. Los estudios que han establecido esta relación sugieren que la ingesta de vitamina C podría tener que ser superior a los 300 mg/día durante algunos años para que el efecto sea detectable (2).

Un estudio de intervención controlado suplementando durante 7 años a 4.629 hombres y mujeres con 500 mg de vitamina C, 400 UI de vitamina E y 15 mg de betacaroteno no estableció diferencias entre la combinación de antioxidantes y un placebo en cuanto al desarrollo y progresión de cataratas relacionadas con la edad (21).

Por lo tanto, la relación entre la ingesta de vitamina C y el desarrollo de cataratas requiere una mayor clarificación antes de poder hacer recomendaciones específicas.

Artritis

La vitamina C es esencial para la producción de colágeno, que forma parte del cartílago normal. Laosteoartritis destruye el cartílago, ejerciendo presión en los huesos y articulaciones. Algunas investigaciones sugieren que los radicales libres también podrían participar en la destrucción del cartílago y que los antioxidantes, como la vitamina C, pueden limitar los daños causados por los radicales libres.

Existen algunas evidencias de que las personas con una dieta rica en vitamina C son menos proclives a sufrir artritis (22). No obstante, no hay pruebas de que el tomar suplementos de vitamina C ayude a prevenir (o tratar) la osteoartritis.

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune que se da cuando el propio sistema inmunitario del cuerpo ataca por equivocación el revestimiento celular del interior de la articulación. La AR puede causar dolor en las articulaciones, rigidez, inflamación y pérdida de la función articular.

En un estudio prospectivo poblacional, se asoció una ingesta inferior de fruta y verdura y de vitamina C con un aumento del riesgo de desarrollar AR (23). Para aquellos en la categoría más baja de ingesta de vitamina C, el riesgo de desarrollar AR aumentaba más del triple en comparación con los de la más alta.

Intoxicación por plomo

Se ha observado un crecimiento y desarrollo anormal en bebés cuyas madres estuvieron expuestas a plomo durante el embarazo. Además es más probable los niños expuestos de forma crónica al plomo que padezcan problemas de aprendizaje o de comportamiento o que tengan un IQ bajo. En los adultos, la intoxicación por plomo podría resultar en daños renales e hipertensión.

Un estudio de 19.578 personas, inclusive 4.214 niños de 6 a 16 años, estableció una relación entre niveles superiores de vitamina C y un nivel significativamente menor de plomo en la sangre (24). Un estudio de intervención que examinó los efectos de la suplementación con vitamina C en los niveles de plomo en la sangre de 75 adultos fumadores halló que una dosis de 1.000 mg/día de vitamina C resultaba en un nivel significativamente inferior de plomo en la sangre tras un periodo de tratamiento de 4 semanas en comparación con el placebo (25). Una dosis inferior de 200 mg/día no afecto al nivel de plomo en la sangre de forma significativa, a pesar de hallar que los niveles de serum de vitamina C no eran diferentes que los del grupo que tomaba 1.000 mg/día.

Se desconoce el mecanismo de la relación entre la ingesta de vitamina C y el nivel de plomo en la sangre, aunque se ha postulado que la vitamina C podría inhibir la absorción intestinal o aumentar la excreción urinaria del plomo.