VITAMINA C // ácido ascórbico

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Advertencia: 
ualquier tratamiento dietético o farmacológico con altas dosis de micronutrientes puede anular los propios mecanismos de control del organismo. Por lo tanto, las terapias con micronutrientes pueden ir asociadas con potenciales efectos secundarios y toxicidad. No es recomendable utilizar altas dosis de micronutrientes sin supervisión médica.

Enfermedades cardiovasculares

Vasodilatación

Las personas con ateroesclerosis ven reducida su capacidad de relajar o dilatar los vasos sanguíneos. El daño que causa un ataque al corazón (infarto de miocardio) en el músculo cardiaco y el que causa un derrame cerebral en el cerebro están relacionados, en parte, con la incapacidad de dilatar los suficiente los vasos sanguíneos para permitir que fluya la sangre a las zonas afectadas. El dolor de la angina pectoral también está relacionado con la dilatación insuficiente de las arterias del corazón (coronarias).

Los tratamientos con vitamina C han resultado de forma consecuente en una mejor dilatación de los vasos sanguíneos en personas con ateroesclerosis, así como con angina de pecho, fallo cardiaco congestivocolesterol alto e hipertensión. Se ha demostrado la mejora de la dilatación de los vasos sanguíneos con una dosis de 500 mg de vitamina C diarios (26).

Hipertensión

Las personas con la presión sanguínea alta (hipertensión) sufren un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Diversos estudios han demostrado una disminución de la presión sanguínea como resultado de la suplementación con vitamina C. Un estudio de personas con hipertensión estableció que un suplemento diario de 500 mg de vitamina C provocaba una caída media de la presión arterial máxima (sistólica) de un 9% tras 4 semanas (27). Hay que señalar que los participantes que tomaban medicación contra la hipertensión continuaron haciéndolo durante el estudio de 4 semanas.

Dado que se ha asociado el estrés oxidativo con la hipertensión, las investigaciones sugieren que las propiedades antioxidantes de la vitamina C y la vitamina E podrían estar relacionadas con el descenso de la presión arterial.

En un ensayo aleatorizado controlado se trató a los pacientes con hipertensión con un 1 g de vitamina C y 400 mg de vitamina E. Tras 8 semanas de tratamiento, la presión arterial sistólicadiastólica y primaria era significativamente más baja que la de los pacientes tratados con placebo (28).

Dado que los hallazgos relacionados con la vitamina C y la hipertensión aún no han sido replicados en grandes estudios, es importante que las personas con una hipertensión significativa continúen su terapia actual (medicación, cambios en el estilo de vida, etc.) y que consulten a su médico de cabecera.

Cáncer

Aunque que se están realizando investigaciones para determinar si las combinaciones de vitaminas antioxidantes pueden ser beneficiosas como un tratamiento adicional a la terapia oncológica convencional, aún no es posible extraer conclusiones definitivas (29).

No obstante, la vitamina C no debería usarse en lugar de una terapia cuya eficacia ha sido demostrada para el tratamiento de un tipo específico de cáncer, como la quimioterapia o la terapia de radiación. Si la persona con cáncer decide tomar suplementos vitamínicos, es importante que el médico que coordine su tratamiento sepa el tipo de suplemento y la dosis que toma.

Actualmente no hay resultados de ensayos clínicos controlados que indiquen que la vitamina C pudiera afectar negativamente a la supervivencia de pacientes de cáncer.

Diabetes mellitus

Las enfermedades cardiovasculares (enfermedades cardiacas y derrames cerebrales) son las principales causas de muerte de personas con diabetes. La evidencia de que la diabetes implica un mayor estrés oxidativo condujo a la hipótesis de que un aporte superior de nutrientes antioxidantes, como la vitamina C, podría ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas diabéticas.

En apoyo a esta hipótesis, un estudio de 85.000 mujeres, un 2% de las cuales eran diabéticas, durante 16 años estableció que la suplementación con vitamina C (400 mg/día o más) iba asociada con reducciones en el riesgo de una enfermedad coronaria mortal o no en todo el grupo, así como en las diabéticas (30).

Por el contrario, un estudio de mujeres posmenopáusicas durante 15 años halló que las mujeres diabéticas que afirmaron tomar al menos 300 mg/día de vitamina C mediante suplementos al comienzo del estudio corrían un mayor riesgo de morir de una enfermedad coronaria que aquellas que no tomaban suplementos de vitamina C (31). La suplementación con vitamina C no se relacionó con un aumento significativo de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares en el grupo en conjunto.

Aunque una serie de estudios observacionales han hallado que una mayor ingesta de vitamina C a través de la dieta está asociada a un menor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, ensayos aleatorizados controlados no han establecido que la suplementación con antioxidantes, inclusive vitamina C, reduzca el riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas diabéticas u otras de alto riesgo.

Es posible que las diferencias genéticas influyan en el efecto de la suplementación con vitamina C en las enfermedades cardiovasculares. Algunos resultados sugieren que podría haber una subpoblación de personas con diabetes que se beneficiaría de una terapia antioxidante, mientras que otras no se beneficiarían o incluso resultarían perjudicadas (34).

Resfriado común

Un meta-análisis de 30 ensayos de prevención controlados con placebo establecieron que la suplementación con vitamina C en dosis de hasta 2 g/día no disminuían la incidencia de resfriados (35).

Sin embargo, en un subgrupo de corredores de maratón, esquiadores y soldados que entrenaban en el Ártico, dosis de 250 mg/día hasta 1 g/día disminuían la incidencia de resfriados en un 50%. En general, el uso preventivo de suplementos de vitamina C redujo la duración de los resfriados en un 8% en los adultos y en un 14% en los niños.

La mayoría de los ensayos de prevención utilizaron una dosis de 1 g/día. Cuando se iniciaba el tratamiento al aparecer los síntomas, la suplementación con vitamina C no acortaba la duración de los resfriados en 7 ensayos controlados con placebo con dosis de 1 a 4 g/día.