VITAMINA D // calciferol

Reducción del riesgo de enfermedad

Osteoporosis

Si la vitamina D procedente de la exposición al sol o la dieta no es suficiente, la absorción del calcio en el tracto digestivo no se puede maximizar. Un nivel bajo de calcio en la sangre resulta en una mayor reabsorción de calcio de los huesos, lo cual puede ocasionar fracturas osteoporóticas (15). Aunque la osteoporosis es una enfermedad multifactorial, la insuficiencia de vitamina D puede ser un importante factor contribuyente.

Un sondeo multinacional entre más de 2.600 mujeres posmenopáusicas con osteoporosis reveló que un 64% de las encuestadas tenía un nivel de 25(OH)D inferior a 75 nanomoles/litro (30 nanogramos/mililitro) (16). Un estudio prospectivo de cohortes que siguió a más de 72.000 mujeres posmenopáusicas en EE. UU. durante 18 años halló que aquellas que consumían al menos 600 UI/día de vitamina D en la dieta o suplementos sufría un riesgo un 37% inferior de una fractura osteoporótica de la cadera que las mujeres que consumían menos de 140 UI/día de vitamina D (17).

Los resultados de la mayoría de los ensayos sugieren que la suplementación con vitamina D puede ralentizar la pérdida de densidad ósea y reducir el riesgo de una fractura osteoporótica en hombres y mujeres que probablemente no estén obteniendo suficiente vitamina D. No obstante, análisis más recientes indican que hay un umbral de ingesta de vitamina D necesario para observar las reducciones en el riesgo de fracturas.

Por ejemplo, un meta-análisis de ensayos aleatorizados controlados con adultos mayores halló que la suplementación con 700 a 800 UI de vitamina D al día reducía el riesgo de una fractura de cadera y de fractura no vertebral en un 26 y un 23% respectivamente. Por el contrario, la suplementación con 400 UI de vitamina D diarias no disminuía el riesgo de una fractura tanto de cadera como no vertebral (18). Adicionalmente, los resultados del estudio Women's Health Initiative con 36.282 mujeres posmenopáusicas mostró que una suplementación diaria de 400 UI de vitamina D3, en combinación con 1.000 mg de calcio, no reducían significativamente el riesgo de una fractura de cadera en comparación con un placebo (19).

Algunos científicos sugieren que podría ser necesaria una ingesta diaria de más de 700 UI de vitamina D para optimizar las concentraciones de 25(OH)D en el suero y, de este modo, reducir el riesgo de una fractura de cadera (20). Diversos estudios realizados en EE. UU., Francia y Reino Unido apoyan este efecto umbral de la vitamina D en la salud ósea (21, 22, 23, 24, 25). Todos estos estudios indican que podrían ser necesarias al menos 700 UI de vitamina D3 para observar un efecto beneficioso en la incidencia de fracturas.

Sin embargo, el estudio Randomised Evaluation of Calcium Or vitamin D (RECORD) indicó que la vitamina D3 suplementaria oral (800 UI/día), por sí sola o en combinación con calcio (1.000 mg/día), no prevenía las fracturas osteoporóticas en personas mayores que ya habían experimentado una fractura osteoporótica debida a un traumatismo leve (26). La falta de un efecto podría deberse al bajo cumplimiento en el estudio (tras un año de suplementación menos de un 50% de las personas seguía participando en el ensayo) o al hecho de que la suplementación con vitamina D no aumentó el nivel de 25(OH)D en el suero hasta el punto de suponer una protección contra fracturas (20).

En general, la evidencia actual sugiere que la dosificación de la vitamina D3 es muy importante para que sea efectiva y que se debería alcanzar un nivel de 25(OH)D en el plasma de al menos 75 nmol/litro (30 ng/mL). Suplementos de vitamina D3 de al menos 800 a 1.000 UI/día podrían ser útiles para reducir la pérdida ósea y la tasa de fracturas en las personas mayores.

Basándose en ensayos doble ciego aleatorizados controlados para la prevención de caídas y fracturas, existe una relación significativa dosis-respuesta entre una dosis mayor y un mayor nivel de 25(OH)D en el plasma alcanzado. Según lo publicado hasta ahora se observaron beneficios óptimos con la mayor dosis de vitamina D al día de 700 a 1.000 UI (17,5–25 mcg), o se consiguió un nivel medio de 25(OH)D en el plasma de entre 75 y 110 nmol/L (30–44 ng/mL).

Para que la suplementación de vitamina D sea efectiva en la preservación de la salud ósea, se debería consumir también una cantidad adecuada de calcio dietético.

Los estudios clínicos han hallado, por lo general, que la vitamina D2 (ergocalciferol) es menos efectiva que la vitamina D3 (27).

Cáncer

Dos características de las células cancerígenas son la falta de especialización (diferenciación) y el rápido crecimiento (proliferación). Se ha establecido que muchos tumores que empeoran progresivamente (malignos) contienen receptores de vitamina D (VDR), inclusive los de mama, pulmón, piel (melanoma), colon y huesos. Se ha hallado que la vitamina D induce la diferenciación celular o inhibe la proliferación de una serie de tipos de células mantenidas in vitro (cultivo de células) (28).

Los resultados de algunos, pero no todos los estudios en humanos sugieren que la vitamina D podría proteger contra diversos cánceres. Sin embargo es importante señalar que los estudios epidemiológicos no pueden probar estas asociaciones. 

Cáncer colorrectal
 
Estudios prospectivos de cohortes, por lo general, han hallado que la ingesta de vitamina D está asociada con reducciones significativas en el riesgo de cáncer colorrectal cuando se tienen en cuenta otros factores de riesgo (29, 30, 31, 32).

Sin embargo, algunos estudios más recientes han indicado que una mayor ingesta de vitamina D y un mayor nivel de 25(OH)D en la sangre están asociados con reducciones en el riesgo de cáncer colorrectal. Un estudio de cinco años con más de 120.000 personas halló que los hombres que consumían más vitamina D sufrían un riesgo 29% menor de cáncer colorrectal que los hombres que menos consumían (33). En este estudio no se asoció la ingesta de vitamina D con el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Más recientemente, un análisis de casos y controles del grupo del Nurses' Health Study estableció una asociación entre un nivel superior de 25(OH)D en la sangre y un riesgo menor de cáncer colorrectal (34).

Un ensayo doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo realizado con 36.282 mujeres posmenopáusicas que participaron en el estudio Women's Health Initiative halló que una combinación de vitamina D (400 UI/día) y calcio (1.000 mg/día) suplementarios no disminuía la incidencia de cáncer colorrectal (35). Sin embargo, se ha sugerido que una dosis diaria de vitamina D de 400 UI es demasiado baja para detectar cualquier efecto en la incidencia de cáncer (36).

De hecho, un análisis dosis-respuesta estimó que 1.000 UI de vitamina D orales al día disminuirían el riesgo de cáncer colorrectal en un 50% (37)

Cáncer de mama

La evidencia directa de una asociación entre el estatus nutricional de vitamina D y el cáncer de mama es limitada. Un estudio prospectivo de mujeres que participaron en el primer sondeo National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES I) halló que diversas medidas de exposición al sol e ingesta de vitamina D dietética estaban asociadas con un riesgo reducido de cáncer de mama 20 años después (38). Más recientemente, un estudio de 16 años con más de 88.000 mujeres halló que una ingesta mayor de vitamina D está relacionada con un menor riesgo de cáncer de mama en mujeres premenopáusicas, pero no en las posmenopáusicas (39).

Científicos que realizaron un análisis conjunto dosis-respuesta de dos estudios de casos y controles indicaron que las mujeres con un nivel de 25(OH)D de 52 nonogramos/mililitro (130 nanomoles/litro) experimentaron un riesgo un 50% menor de desarrollar cáncer de mama que las mujeres con un nivel de 25(OH)D inferior a 13 ng/mL (32,5 nmol/L) (40, 41, 42). Los autores afirmaron que para obtener un nivel de 25(OH)D de 52 ng/mL es necesario consumir a diario 4.000 UI de vitamina D3 o 2.000 UI de vitamina D3 diarias más una exposición muy moderada al sol. 

Cáncer de próstata

Estudios epidemiológicos han mostrado correlaciones entre factores de riesgo de cáncer de próstata (p. ej., mayor edad y piel oscura, menor disponibilidad de luz solar) y condiciones que pueden resultar en un menor nivel de vitamina D (28).

Por el contrario, los estudios prospectivos no han hallado, por lo general, una relación significativa entre el nivel de 25(OH)D en el suero y un riesgo subsiguiente de desarrollar cáncer de próstata (43, 44, 45, 46).

Si bien un estudio prospectivo de hombres finlandeses halló que un nivel bajo de 25(OH)D en el suero estaba asociado con un desarrollo más temprano y más agresivo de cáncer de próstata (47), otro estudio prospectivo de hombres de Finlandia, Noruega y Suecia halló que concentraciones de 19 nmol/L o menos y de 80 nmol/L o más estaban asociadas con un mayor riesgo de cáncer de próstata (48).

Es necesario seguir investigando para determinar la naturaleza de la relación entre el estatus nutricional de la vitamina D y el riesgo de cáncer de próstata.

Enfermendades autoinmunitarias

Las enfermedades autoinmunitarias, como la diabetes mellitus tipo 1 (IDDM), la esclerosis múltiple (EM) y la artritis reumatoide (AR), se producen cuando el cuerpo pone en marcha una respuesta inmunitaria contra su propio tejido en lugar de contra un patógeno ajeno (49). Se ha hallado que la vitamina D3 modula la respuesta autoinmunitaria mediada por células inmunitarias (células T) de manera que disminuye dicha respuesta. 

Los resultados de diversos estudios prospectivos de cohortes sugieren que una ingesta adecuada de vitamina D podría reducir el riesgo de enfermedades autoinmunitarias.

Un estudio prospectivo de cohortes de niños nacidos en Finlandia en el año 1966, que los siguió durante 30 años, halló que aquellos que recibieron vitamina D suplementaria durante el primer año de vida padecían un riesgo significativamente menor de desarrollar diabetes mellitus tipo 1 (IDDM), mientras que los niños que presumiblemente desarrollaron una deficiencia grave de vitamina D (raquitismo) durante su primer año de vida sufrían un riesgo significativamente mayor de desarrollar IDDM (50).

La deficiencia de vitamina D también se ha relacionado con la esclerosis múltiple (EM). Un gradiente norte sur muestra un mayor riesgo de EM en el norte en comparación con el sur, al igual que el de cáncer. Un estudio de casos y controles entre militares estadounidenses, inclusive 257 casos de EM diagnosticados, halló que las personas blancas con los mayores niveles de 25(OH)D en la sangre (más de 99,1 nmol/L) padecían un riesgo 62% menor de desarrollar EM (51). No se observó una relación entre este indicador del estatus de vitamina D y la EM en las personas de color o hispanas, pero la capacidad de detectar esta asociación era limitada por el pequeño tamaño de las muestras y las bajas concentraciones en general de 25(OH)D en el suero (51). En dos amplios grupos de mujeres estadounidenses, que fueron seguidas durante al menos diez años, el uso de suplementos de vitamina D estaba asociado a una reducción significativa del riesgo de desarrollar EM (52).

De forma similar, las mujeres posmenopáusicas con las mayores ingestas de vitamina D total sufrían un riesgo significativamente menor de desarrollar artritis reumatoide (AR) tras 11 años de seguimiento que aquellas con las menores ingestas (53).

Por lo tanto, la evidencia procedente de estudios epidemiológicos sugiere que el mantener un nivel suficiente de vitamina D podría ayudar a reducir el riesgo de diversas enfermedades.

Presión arterial alta

Los resultados de estudios epidemiológicos y clínicos sugieren una relación entre un nivel mayor de 25(OH)D en la sangre una menor presión arterial, que podría explicarse por los hallazgos de que la 25(OH)D disminuye la síntesis de la enzima renina, la cual desempeña un papel clave en la regulación de la presión arterial (Véase Funciones biológicas).

Un estudio clínico controlado de 18 personas hipertensas que vivían en los Países Bajos halló que la exposición a radiación UVB tres veces por semana durante seis semanas durante el invierno aumentaba el nivel de 25(OH)D en la sangre y reducía significativamente la presión sanguínea una media de 6 mm Hg(54). En ensayos aleatorizados controlados sobre suplementación con vitamina D, una combinación de 1.600 UI/día de vitamina D y 800 mg/día de calcio durante ocho semanas redujo significativamente la presión sanguínea sistólica en las mujeres mayores, un 9% en comparación con sólo calcio (55), en cambio la suplementación con 400 UI de vitamina D diarias o una sola dosis de 100.000 UI de vitamina D en un periodo de dos meses no redujo la presión sanguínea de las mujeres y hombres mayores (56, 57).

Actualmente son limitados los datos de estudios clínicos controlados para determinar la eficacia de la suplementación de vitamina D para disminuir la presión arterial o prevenir la hipertensión.

Tuberculosis

Es posible que un nivel bajo de vitamina D haga que una persona sea más propensa a padecer tuberculosis. Informes preliminares sugieren que la vitamina D podría ser una efectiva adición al tratamiento habitual de esta infección (58).

Trastorno afectivo estacional (TAE)

El TAE es una forma de depresión que se da durante el invierno debido a la falta de luz solar. Esta afección se trata a menudo con una fototerapia (luz). Unos cuantos estudios clínicos sugieren que el estado de ánimo de quienes padecen TAE mejora cuando se toman suplementos de vitamina D (59). Se necesita investigar más para evaluar esta relación.