VITAMINA E // tocoferol

Funciones para la salud

Alfa-tocoferol

La principal función de la vitamina E (alfa-tocoferol) en los humanos parece ser la de un antioxidante. La vitamina liposoluble es particularmente apta para interceptar los efectos nocivos de la oxidación a cargo de los radicales libres, previniendo así la destrucción de lípidos en las membranas celulares.

La vitamina E (alfa-tocoferol) también protege las grasas de las lipoproteínas de baja densidad (LDL por sus siglas en inglés), partículas que transportan colesterol del hígado a los tejidos, frente a la oxidación. Las LDLs oxidadas están implicadas en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (Véase Prevención de enfermedades) (3, 4).

También se sabe que el alfa-tocoferol inhibe la actividad de la molécula ‘proteína quinasa C’, importante para la señalización celular.

Además, la vitamina E parece afectar la producción y actividades de moléculas y enzimas de las células inmunitarias e inflamatorias, se ha observado que inhibe la coagulación de la sangre (agregación plaquetaria) y parece mejorar la relajación y apertura de los vasos sanguíneos (vasodilatación) (2, 5).

Gamma-tocoferol

La función de la forma de vitamina E ‘gamma-tocoferol’ en los humanos aún no está clara. El nivel de gamma-tocoferol en la sangre suele ser diez veces inferior al del alfa-tocoferol puesto que sólo la forma alfa es incorporada de forma preferencial en lipoproteínas para su transporte (1), mientras que las demás formas de vitamina E son metabolizadas activamente (6). Por este motivo, el Consejo de Alimentación y Nutrición decidió que sólo el alfa-tocoferol, y ninguna de las demás formas naturales de la vitamina E (beta-, gamma- y delta-tocoferoles y los tocotrienoles), contribuye a satisfacer las necesidades de vitamina E (2). No obstante, se ha atribuido actividad biológica al gamma-tocoferol.

Investigación limitada in vivo y en animales indica que el gamma-tocoferol podría desempeñar un papel como antioxidante en la protección del cuerpo frente a los daños inducidos por los radicales libres (7, 8), pero estos efectos no se han demostrado de forma convincente en los humanos.

En un estudio prospectivo se asoció un mayor nivel de gamma-tocoferol en la sangre con un riesgo significativamente menor de desarrollar cáncer de próstata. En este estudio, un nivel mayor de alfa-tocoferol en la sangre y de selenio en las uñas de los dedos de los pies sólo protegían contra el desarrollo de cáncer de próstata si el nivel de gamma-tocoferol también era alto (9). Estos hallazgos limitados, junto con el hecho de que la suplementación con alfa-tocoferol disminuye el nivel de gamma-tocoferol en la sangre, han llevado a algunos científicos a solicitar más investigación sobre los efectos del gamma-tocoferol dietético y suplementario en la salud (10).

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que presta asesoramiento científico a los responsables políticos, ha confirmado que se han demostrado unos claros beneficios para la salud de la ingesta de vitamina E en la dieta, ya que contribuye a lo siguiente:

  • Protección de los constituyentes de las células frente a los daños oxidativos.